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La piel de plátano son los tipos

La piel de plátano son los tipos

El seguro vive un momento crucial. Los desafíos a los que se enfrenta el sector (de todo tipo: regulatorios, tecnológicos, de modelo de negocio, macroeconómicos, de ciberseguridad…) hacen pensar que nos encontramos en el preámbulo de una gran transformación. Por eso es más interesante que nunca leer un trabajo que PwC y el Centre for the Study of Financial Innovation publican cada dos años y que podemos considerar, perdón por la inmodestia, la biblia global de los riesgos del sector: el informe Insurance Banana Skins. Con tan sugerente título, el informe toma el pulso a la realidad de la industria del seguro a través de las opiniones de más de 800 representantes de 54 países, incluyendo España.

En su edición de 2015, la gran novedad del estudio son los tipos de interés. Esa es la piel de plátano del sector, el resbalón más temido. Hace dos años, el precio del dinero era un indicador que ni siquiera se asomaba a los diez primeros puestos de la lista de los riesgos de las compañía aseguradoras. Ahora, es el tercero a nivel global y el primero en España. ¿Por qué les preocupa de esa manera a los expertos consultados? El problema no es tanto que los tipos de interés estén bajos (que lo están), como que llevan bajos mucho tiempo y que además, salvo en Estados Unidos, no hay expectativas de que suban a corto plazo.

Ese persistente escenario de tipos reducidos es una mala noticia para las aseguradoras, sobre todo para las del segmento de Vida (con productos orientados al ahorro y a la jubilación), porque tienen muy poco margen para remunerar a sus clientes, con lo cual sus ofertas pierden atractivo, y también les impide rentabilizar sus propias inversiones. Lo que está en juego es incluso el modelo de negocio de muchas de ellas, que han diseñado planes apoyados en tipos de interés reales del 2%-3%y que ahora tienen que operar en territorio cero o negativo.

La otra gran piel de plátano del sector es la regulación (o más bien, el exceso de). Es el primer riesgo a nivel mundial y el segundo en el caso de España. Aquí no hay mayor novedad. Este resbalón potencial se viene incubando desde hace años (en la edición del informe de 2013 ya se reflejaba claramente esa preocupación), y la proximidad de la entrada en vigor de la Directiva Solvencia II, que cambia las reglas del juego en Europa a partir del 1 de enero de 2016, hacía presagiar que la regulación seguiría siendo un gran foco de interés. Pero sí que hay algún matiz que conviene destacar. Por ejemplo, llama la atención que lo que más desazón provoca entre los consultados no es el potencial aumento de las exigencias de capital que la nueva normativa incorpora. Lo que realmente les preocupa son los masivos recursos de gestión que hay que dedicar a cumplir con las nuevas obligaciones, lo que en su opinión está distrayendo a los directivos de las aseguradoras de otras funciones gerenciales básicas.

Un punto que también hay que destacar es el de la ciberseguridad. En este caso, hay disparidad entre el interés que despierta a nivel global (es el cuarto mayor riesgo) y la relativa indiferencia con que se observa desde España (puesto undécimo). De cualquier forma, se trata de una amenaza cierta que seguramente va a dar que hablar mucho en el futuro, a medida que el avance de la tecnología vaya poniendo al descubierto la gran cantidad de información sensible de que disponen las aseguradoras y su vulnerabilidad ante los ataques de los hackers.

El informe también nos trae alguna buena noticia. Por ejemplo, ha mejorado sustancialmente la opinión de los encuestados sobre la preparación de la industria para afrontar las dificultades, o sea, su habilidad para sortear las pieles de plátano y evitar el batacazo. A nivel global, en una escala de uno a cinco hemos pasado de una puntuación del 2,95 de 2013 (justo por debajo del aprobado) al 3,20 de 2015 (aprobado con cierta holgura). Lo más llamativo es que, en el ranking por países, la industria española es la que se considera que está mejor preparada de todos ellos, con una nota de 3,74, que es casi un notable.

Salvador Nacenta es socio responsable de consultoría para el sector seguros en PwC

Más información | Insurance Banana Skins 2015