La brújula de los fondos europeos: alarmas y guerrillas

El Plan Europeo de Recuperación (Next Generation EU) tiene previsto inyectar en los próximos seis años 750.000 millones de euros en las economías de la Unión Europa. De esa cantidad, a España le corresponden según el plan inicial 140.000 millones de euros (72.700 millones en subvenciones a fondo perdido y 67.300 millones en préstamos). Son cifras extraordinarias. El desafío ahora es gestionarlas bien y rápido, pero no parece que estemos en el buen camino, a juzgar por las voces de alarma sobre el retraso en la ejecución de las ayudas y su impacto negativo en la recuperación de la economía europea. En esta serie quincenal de informaciones de actualidad ofrecemos una recopilación de historias para entender cuándo, cómo, por qué y para qué llegarán los fondos.

El peligro de la procrastinación en las ayudas europeas

Las voces de alarma sobre los fondos europeos han resonado esta semana en las cancillerías europeas. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, advirtió contra la procrastinación en el desarrollo de las ayudas en Europa e instó a agilizar su aplicación, tal y como cuenta Politico.

Según Christine Lagarde, el paquete de estímulos de la Unión Europea (los 750.000 millones del plan Next Generation más las iniciativas de los Estados miembros) no está lejos del programa de 1,9 billones aprobado por el Gobierno de Estados Unidos. La diferencia está en su ejecución: mientras el plan de Joe Biden ya está en marcha, en Europa todavía andamos con los trámites.

Ese distinto ritmo explicaría la también diferente velocidad de recuperación de la economía europea (que se estima crecerá este año un 3,8%) y estadounidense (6,5%). Una posición parecida mantiene la Comisión Europea, que ha alertado de que el retraso en la elaboración de los planes nacionales de recuperación puede poner en peligro la reactivación de la economía europea. No es el caso de España, que según El Economista quiere remitir su plan dentro de unos días, un mes antes del plazo.

Algunos países, por su parte, se quejan de que Bruselas es demasiado quisquillosa y exigente con el contenido de los planes, lo cual dificulta y retrasa su realización. Las comisarias Vestager y Ferreira explican que de lo que se trata es de garantizar que las ayudas se gastan bien. Y a ser posible con rapidez, se podría añadir.

La guerra de las baterías ya no es una miniserie, da para varias temporadas

Cuando el Gobierno, Volkswagen e Iberdrola anunciaron un acuerdo para construir con fondos europeos la primera fábrica de baterías para coches eléctricos de España, la cosa parecía bastante hecha. La intención de situarla “cerca” de Martorell, donde está la planta barcelonesa de Seat, daba a entender que la decisión sobre su ubicación estaba tomada, pese al interés de muchas otras comunidades autónomas por acoger una instalación de esas características. Pero no parece que sea así.

El hecho de que al proyecto se puedan sumar otras empresas del sector, como Stellantis (PSA y Fiat Chrysler), ha abierto la puerta a otras posibles localizaciones. El Periódico y Autopista otorgan incluso el papel de favorita a Zaragoza, que además de tener la fábrica de Opel de Figueruelas es un punto equidistante de otras plantas que pudieran estar interesadas en abastecerse con su producción de baterías.

Y encima, Extremadura se desmarca y anuncia la primera planta del sur de Europa, que aprovechará las minas de litio y níquel que tiene en su territorio.

El contrapunto menos optimista lo ponen el diario Levante, que subraya que mientras en España estamos todavía pensándonoslo, en Europa ya hay funcionando una decena de fábricas de baterías, y el presidente de Mercedes Benz España da a entender que Europa ya ha perdido la carrera frente a Asia, por falta de materia prima. El episodio final de la guerra de las baterías está todavía por escribir.

El éxito del pariente pobre de los fondos europeos

El programa SURE, que presta hasta 100.000 millones de euros a los países miembros de la UE para luchar contra el paro, no es el más popular de los fondos europeos. Al ser un instrumento de préstamos, que hay que devolver con los correspondientes intereses, ha quedado relegado ante la opinión pública en beneficio del llamado Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, que tiene previsto dar subvenciones a fondo perdido por 312.000 millones de euros. Pero el SURE, al contrario que el plan Next Generation, ya está funcionando y muchos países han conseguido ya financiación, en buenas condiciones, para hacer frente a los gastos de los ERTE y otros programas de protección del empleo.

En el caso de España, hasta febrero de este año ha recibido 11.000 millones, lo cual significa que se ha ahorrado 850 millones en intereses, por la diferencia entre lo que le cobra SURE y los precios de mercado. El éxito del programa se ha trasladado al mercado de renta fija, ya que la Unión Europea recientemente emitió 13.000 millones de euros en bonos a 5 y 25 años para financiar SURE, con una demanda entre los inversores siete veces superior.

La reforma laboral, la otra batalla dentro del Gobierno

La Comisión Europea espera que el Gobierno detalle los planes para la reforma del mercado laboral, como parte de sus compromisos para recibir las ayudas europeas. Sin embargo, las distintas sensibilidades internas están dificultando llegar a un acuerdo sobre su alcance. Cada vez con más nitidez se están perfilando dos posiciones, tal y como cuenta El Independiente.

Por un lado, la ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, quiere una reforma suave, centrada en el fomento del empleo juvenil y en cambios en el sistema de contratación, en línea con las tesis de la patronal CEOE.

Por otro, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, aspira a desmontar la reforma laboral aprobada por el PP en 2012, restando poder a los empresarios y cambiando el equilibrio de la negociación colectiva. De la negociación entre dos vicepresidentas (Nadia Calviño ya lo es y ascenderá un puesto en el escalafón, y Yolanda Díaz lo será cuando se marche Pablo Iglesias) dependerá el tono y la profundidad de la reforma.

Next Generation, un nombre bajo sospecha

¿El plan de recuperación incluye realmente a la siguiente generación, tal y como presume su nombre? Con este provocador título, el European Policy Centre ha publicado un comentario sobre los jóvenes en Europa. Y la respuesta al interrogante no se hace esperar: no, rotundamente no, el plan de recuperación no tiene en cuenta los problemas de la juventud (elevado desempleo, deficiente sistema educativo, ausencia de perspectivas laborales y sociales…), que se han acrecentado por culpa de la pandemia.

Para remediarlo y fomentar la justicia intergeneracional, el artículo propone que la Comisión Europea nombre un coordinador de la juventud, una idea que está sobre la mesa desde hace tiempo pero que no acaba de concretarse.

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