La brújula de los fondos europeos: en la fase decisiva de la ejecución

Con el inicio del último trimestre del año, la ejecución del Plan Europeo de Recuperación (Next Generation EU), que aportará a España en los próximos seis años 140.000 millones de euros (repartidos a partes casi iguales entre subvenciones a fondo perdido y préstamos), entra en una fase decisiva. Las negociaciones de los presupuestos, el bajo nivel de gasto comprometido y la ralentización del crecimiento económico hacen albergar dudas sobre la eficacia en la ejecución de las ayudas. En esta serie quincenal de informaciones de actualidad recopilamos las historias más interesantes sobre los fondos y su impacto en el tejido productivo, en un momento clave para el despegue de la actividad económica.

Una noticia buena y otra mala

El último eurobarómetro, la encuesta que elabora periódicamente el Parlamento Europeo, indagó sobre el grado de confianza de los ciudadanos de la Unión Europea en el Plan Europeo de Recuperación. En el caso de los resultados para España, la buena noticia es que el 64% de los encuestados cree que los fondos van a ayudar a superar la crisis económica y social provocada por el coronavirus. Un porcentaje que se compara favorablemente con el 60% de promedio del conjunto de los países europeos.

La mala noticia es que los españoles no confían demasiado en que se vayan a gestionar las ayudas adecuadamente. El 49% de los participantes en la encuesta (frente el 41% global) piensan que no se usarán bien, mientras el 40% (el 44% de promedio europeo) creen que sí lo hará. ¿Por qué estas dudas? El retraso en la implementación de los fondos (las obligaciones reconocidas en el presupuesto de 2021 a 31 de julio eran solo el 7% del total) seguramente tiene algo que ver.

Que el ritmo de ejecución de las ayudas no es el deseable lo demuestra también una reciente petición de la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, a todas las comunidades autónomas. Calviño les ha reclamado que le envíen, en un plazo máximo de 15 días, entre uno y tres proyectos estratégicos susceptibles de recibir los fondos, con el objetivo de acelerar las inversiones.

En el alambre de los presupuestos

La rapidez en la ejecución de las ayudas europeas depende también de la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2022, que de momento se encuentra bloqueada en el seno del propio Gobierno. El PSOE pretende dar luz verde al anteproyecto cuanto antes, para canalizar los fondos procedentes de Bruselas, pero en los ministerios de alguno de sus apoyos parlamentarios anteponen su contenido al calendario.

En medio del debate, el comisario europeo de Presupuestos, Johannes Hahn, visitó España y dejó claras unas cuantas cosas. Entre ellas, que la entrega de las ayudas europeas depende del cumplimiento inmediato de las reformas en materia de mercado laboral y pensiones, y más a largo plazo de la política fiscal. Además, Johannes Hahn aseguró que las emisiones de deuda que está realizando la Comisión Europea para sufragar el fondo de recuperación son temporales, y no un instrumento permanente de financiación.

Valencia reactiva su planta de baterías

Una de las batallas más importantes que queda por resolver en los fondos europeos es la de las baterías para coches eléctricos. El Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (Perte) del sector de la automoción está aprobado por el Gobierno, pero no adjudicado. El Ministerio de Industria espera licitarlo en noviembre o diciembre, y después se decidirá qué proyecto o proyectos de fabricación de baterías se apoyan con el dinero europeo. Volkswagen es la favorita, y en el sector se da por seguro que el Gobierno apostará por una planta cercana a la Seat en Martorell.

Pero hay otras opciones. La que está haciendo más ruido es la de la Comunidad Valenciana, que ha reactivado su plan de crear un potente hub de electromovilidad. El problema es que Ford, que tiene una fábrica en Almussafes, y que debería estar en el centro del proyecto, parece tener alguna duda sobre su viabilidad. Al contrario que Volkswagen, el fabricante estadounidense todavía no se ha pronunciado sobre sus planes en España. El debate es clave para el futuro del sector. En opinión del presidente de la patronal Anfac, José Vicente de los Mozos, “sin plantas de baterías en España, las fábricas de montaje de vehículos cerrarán”.

La resaca de las elecciones alemanas

El resultado de las elecciones generales en Alemania fue tan ajustado que es difícil prever quién y cómo formará gobierno, y más difícil todavía es saber cuándo. Lo que sí parece claro es que los liberales del FDP, con su líder Christian Lindner al frente, tendrán un papel preponderante en las negociaciones. Incluso se considera probable que el propio Lindner, que en los círculos europeos está considerado un halcón de la austeridad, sea el futuro ministro de Finanzas, y por tanto uno de los políticos más influyentes en la economía europea.

De ser así, España, como el resto de los países más beneficiados con las ayudas europeas, lo tendrá más difícil para acceder a los fondos europeos que le han sido asignados. En Bruselas se da por hecho que Christian Lindner presionará para imponer un sistema severo de vigilancia que asegure el cumplimiento de las reformas estructurales comprometidas por los países del sur como condición imprescindible para recibir los fondos europeos. El Mundo va incluso más allá, y considera que el líder de los liberales es un peligro para los planes del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tanto en lo que respecta a los fondos europeos como en su objetivo de suavizar las restricciones del déficit público en el Pacto de Estabilidad. Peligro o no para España, lo que es bastante seguro es que Christian Lindner seguirá yendo de vacaciones a la isla de Mallorca, a la que considera la gasolinera de su alma.

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