Sin infraestructuras no hay competitividad
Contacto: Antonio Sánchez-Recio - En un contexto global cada vez más marcado por la incertidumbre, la competitividad de los países no solo depende del talento, la innovación, la productividad o de la estabilidad institucional, sino que exige contar con infraestructuras modernas, resilientes y bien conectadas. Los conflictos bélicos abiertos, la transición energética, la disrupción tecnológica o los problemas en la cadena de suministros –por mencionar algunos de los desafíos actuales más acuciantes– están obligando a repensar la planificación de las infraestructuras del futuro.















