La sostenibilidad es uno de los grandes desafíos del mundo de los negocios. La creciente importancia de los criterios medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) obliga a las empresas a reconsiderar sus estrategias. Y hay mucho en juego, como se refleja en esta edición de nuestro Sismógrafo, que analiza un estudio del Instituto de Investigación del Impacto de Clima en Potsdam (Alemania) presentado en la última edición de la revista científica Nature y que concluye que la renta per cápita en España se reducirá un 17,8% hasta el 2049 por los efectos a largo plazo del cambio climático que la humanidad ya ha causado hasta ahora. Esta cifra sitúa a la economía española como la más perjudicada de Europa por el cambio climático.

Pero no solo es cuestión de dinero, si no también de vidas humanas: la mortalidad vinculada al calor ha aumentado un 30% en las últimas dos décadas en Europa, según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, de la Comisión Europea, y la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Por último, la OIT acaba de publicar un informe en el que alerta de que el 70% de los trabajadores de todo el mundo están directamente amenazados, en mayor o menor medida, por las consecuencias de la crisis climática. La transversalidad del riesgo es difícilmente equiparable a otros fenómenos y exige que pongamos todas nuestras energías para minimizar sus efectos.

Para detectar el impacto de estos movimientos en las empresas y la sociedad, cada quince días publicamos El sismógrafo de la sostenibilidad, una serie en la que ofrecemos una compilación de informaciones y análisis relacionados con la sostenibilidad.

CONSECUENCIAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Las pérdidas económicas en el mundo ascenderán a 38 billones de dólares anuales en la década de 2040
Los países con más altas temperaturas serán los que peor lo pasen cuando se extremen las consecuencias del cambio climático. Dentro de Europa, España es uno de los países donde se vivirán más alteraciones de los fenómenos atmosféricos, con fuertes consecuencias en la economía por alteración o pérdida de cultivos, falta de agua para industrias y personas, menor desarrollo económico y caída del turismo, etc. En concreto, en el ranking de Comunidades Autónomas, Extremadura será la comunidad más afectada, con una merma de la renta per cápita del 21,5%, seguida de Andalucía (20,3%) y la Comunidad de Madrid (19,9%). Para Cataluña se ha estimado una reducción del 17,6%, cerca de la media del conjunto de España, como recogió La Vanguardia.

Estos datos no representan una previsión de decrecimiento económico, sino la variación respecto a lo que ocurriría en ausencia de cambio climático, señalan los investigadores. Por lo tanto, el crecimiento derivado de otras actividades podría compensar las pérdidas debidas a la crisis medioambiental en algunas regiones. Pero la investigación concluye que el cambio climático supone un freno para el desarrollo económico.

“En el debate público se ha puesto el énfasis en lo costoso que es proteger el clima. Se ha hablado mucho menos de lo costosa que sería la alternativa. En nuestra investigación demostramos que proteger al clima es mucho más barato que no hacerlo”, declara Leonie Wenz, directora de la investigación, en un correo a La Vanguardia.

A escala global, las pérdidas derivadas de las emisiones de cambio climático realizadas hasta ahora se estiman en 38 billones de dólares anuales a finales de la década de 2040. La factura sextuplica los seis billones de dólares que costarían las medidas para mantener el aumento global de temperatura por debajo de dos grados respecto al período preindustrial, tal como se estableció en el Acuerdo de París, según el documento de Nature.

Los daños se repartirán de manera desigual, y serán mayores en regiones ecuatoriales y tropicales que en latitudes altas. Los cuatro únicos países donde se espera un aumento de renta per cápita gracias al cambio climático son Islandia (con un incremento de 8,0%), Canadá (7,9%), Finlandia (3,5%) y Rusia (3,3%).

“Los países que más van a sufrir por los daños ya comprometidos [ya provocados pero que aún no se han manifestado] son los menos responsables del cambio climático y los que tienen menos recursos para adaptarse a él”, escriben los autores de la investigación en Nature. El cuartil de países que menos han contribuido al cambio climático hasta ahora sufrirá una merma de la renta per cápita un 40% superior al cuartil de países que más han contribuido. Los países más perjudicados son los menos responsables del problema y los que tienen menos medios para adaptarse.

El parámetro del cambio climático con mayor impacto en la economía será el aumento de las temperaturas medias, que afecta a la productividad agrícola y a la productividad laboral, y al que se atribuye el 70% de la reducción de renta per cápita.

Otro 25% se atribuye a la mayor variabilidad de las temperaturas -la diferencia entre temperaturas máximas y mínimas a lo largo del año-, que también afecta a la productividad agrícola, así como a la salud física y mental de los ciudadanos.

Los investigadores no han incluido en el análisis otros parámetros del cambio climático que también afectan a la economía pero sobre los que no aún no es posible hacer estimaciones precisas, como la elevación del nivel del mar, los efectos de las olas de calor y el aumento del número y la intensidad de los ciclones tropicales. Por ello, señalan que sus estimaciones son conservadoras y que el impacto real del cambio climático sobre la economía será previsiblemente mayor. Lo que parece claro es que las pérdidas multiplican por seis las inversiones necesarias para cumplir el Acuerdo de París.

En cuanto a los daños humanos, las cifras son impactantes: alrededor de 860.000 trabajadores mueren cada año en todo el mundo debido a enfermedades derivadas de una excesiva polución. Otros 300.000 fallecen por dolencias provocadas por un excesivo uso de pesticidas, necesarios para el cultivo de ciertas plantas o casi 19.000 trabajadores más mueren cada año en todo el mundo por un golpe de calor o una dolencia provocada por las altas temperaturas, según recogió El Periódico de España tras analizar el último informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La tesis que apunta la OIT va en línea con otro informe publicado estos días, del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, de la Comisión Europea, y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que han certificado que 2023, ha sido el año más cálido registrado en milenios en el planeta, estuvo plagado de récords también en Europa debido a una crisis climática desencadenada por los gases de efecto invernadero que expulsa la economía mundial. Esos récords tienen consecuencias directas sobre la salud pública europea. Por ejemplo, “la mortalidad relacionada con el calor ha aumentado alrededor de un 30% en los últimos 20 años” en esta región, como se expone en el informe sobre el estado del clima en Europa en 2023, que elaboran estas dos instituciones, tal y como recogió El País.

ELECTRIFICACIÓN DE LA MOVILIDAD

España, a la cola entre los países de Europa por venta de coches eléctricos
En plena polémica sobre si tendrán éxito o no lo coches eléctricos en España, se ha publicado un informe del Instituto de estudios de automoción (Ideauto), que pone de manifiesto que nuestro país tuvo una cuota media de venta de coches eléctricos en el primer trimestre del 4,6% (unas 11.386 unidades), una cifra tres veces inferior a la media del resto de Europa, que se situó en el 12%.

Estas bajas cifras colocan a España más cerca de mercados como el griego, el búlgaro o el lituano, que del alemán o el francés, como publicó Cinco Días. Los mercados del norte europeo, vanguardia en la implantación de la movilidad eléctrica, quedan a años luz con cuotas de matriculaciones del 90%, como la noruega, o del 41%, como la danesa.

Según Acea (la patronal europea de fabricantes de coches) y Anfac (que representa a los fabricantes en España), nuestro país se situó en el primer trimestre en el puesto 24 en una lista de 31 naciones europeas, donde lidera Noruega. El país nórdico lleva años implementando una política muy activa de instalación de puntos de recarga públicos e incentivos fiscales (como la suspensión del IVA a los coches eléctricos), lo que ha permitido que crezca el mercado de vehículos eléctricos hasta transformarlos en la opción preferida de los noruegos. Como ya no era necesario seguir estimulando este tipo de movilidad y, además, estaba generando un agujero en las cuentas públicas, el Ejecutivo noruego comenzó a cobrar el IVA a los coches eléctricos más caros en 2023.

El Gobierno parece ser consciente del problema. El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, declaró a El Periodico, que España “doblará la cuota del vehículo eléctrico en cuatro años”, después de firmar con la china Chery la implantación de una fábrica de coches en la Zona Franca de Barcelona.

Bajando al detalle sobre qué tipo de coche eléctrico es el que tiene más éxito en España, nos encontramos con que los híbridos autorrecargables son los que están creciendo en popularidad porque no llevan enchufe y además cuentan con la etiqueta ECO de la DGT. En total, se ensamblaron hasta marzo 52.842 unidades de este tipo, lo que supuso un 8,1% de la cuota de producción, unos 2,7 puntos porcentuales más que hace un año. El otro tipo de vehículo que crece es el propulsado por gas licuado de petróleo (GLP), que se disparó un 53,6%, con 8.172 unidades. Aun así, este último supone una cuota casi residual del 1,2%.

La gasolina, por su parte, domina claramente con casi 369.000 vehículos producidos en el trimestre, más del 56% de la fabricación total de las factorías españolas. Por su parte, preocupa especialmente la caída de los vehículos eléctricos e híbridos enchufables, cuya cuota de producción conjunta fue del 10,4%, con un 21,2% menos de unidades fabricadas. Esto, más allá de que el mercado de vehículos eléctricos ha frenado notablemente su crecimiento en Europa, se debe a la muy baja producción de algunas plantas nacionales por su adaptación a nuevos modelos o la falta de piezas.

Mientras tanto, las marcas chinas siguen creciendo en ventas en Europa y ya representan el 9% del mercado en coches eléctricos.

REUTILIZACIÓN DE MATERIALES

El reciclaje de envases domésticos de plástico, metal, brik, papel y cartón creció un 3,5% en 2023
Pocos podían pensar en 1998, el primer año en el que se reciclaron envases en España, que en 2023, 25 años después, se recuperarían en 1,7 millones, lo que supone 39 veces más toneladas de residuos. Sin embargo, estos envases gestionados por Ecoembes han permitido aprovechar en nueva materia prima, con la que se han fabricado productos como textiles, tuberías, mobiliario urbano o nuevos envases, según el informe de esta firma de reciclaje.

Las cifras de 2023 suponen un 3,5% más con respecto al año anterior y un 12% más que hace cinco años. El 73% de estas toneladas proceden de la recogida separada en los más de 650.000 contenedores amarillos y azules que hay en las calles y los 57.000 puntos de reciclaje situados en lugares de gran afluencia. El reciclaje de estos envases evitó la emisión de 1,7 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.

Por tipo de material, 733.673 toneladas fueron de envases plásticos (un 3,5% más que en 2022); 697.305 de papel y cartón (+4,6%); 243.604 fueron metálicos (+0,1%); y 9.308 toneladas fueron envases de madera (+3,28%). El reciclaje de envases domésticos supuso el ahorro de 9,84 millones de MWH de energía; 15,53 millones de m3 de agua y evitó la emisión de 1,7 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.

Pese a estas cifras, algunas organizaciones han cuestionado los logros de Ecoembes. Creen que las cantidades de materiales realmente se reciclan son menores y abogan por reducir los plásticos de los envases de las empresas que forman parte de Ecoembes en lugar de tener que reciclarlos posteriormente.

LEGISLACIÓN MEDIOAMBIENTAL

La UE aprueba la ley que exigirá a las empresas que protejan los derechos humanos y los del medio ambiente
El Parlamento Europeo acaba de aprobar, con 374 votos a favor, 235 en contra y 19 abstenciones, la nueva Directiva sobre Diligencia Debida, acordada con el Consejo. La norma sobre diligencia debida establece “obligaciones que incumben a las grandes empresas en relación con los efectos adversos, reales y potenciales, sobre el medio ambiente y los derechos humanos en su cadena de actividades de las empresas, que abarcan a los socios comerciales situados en los eslabones anteriores de la cadena de la empresa y, en parte, a las actividades posteriores, como la distribución o el reciclado”, según el texto legal.

La Directiva también establece normas sobre sanciones y la responsabilidad civil en caso de incumplimiento de dichas obligaciones. Exige a las empresas que adopten un plan que garantice que su modelo de negocio y su estrategia sean compatibles con el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

Las empresas y sus socios en toda la cadena de suministro deben evitar, poner fin o reducir su impacto negativo sobre cuestiones como la esclavitud, el trabajo infantil, la explotación laboral, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y la destrucción del patrimonio natural.

Las normas se aplicarán a las empresas y matrices con más de 1.000 empleados y un volumen de negocio superior a 450 millones de euros a nivel mundial. También quedarán cubiertas las empresas con acuerdos de franquicia o licencia en la UE que conlleven una identidad corporativa común con una facturación superior a 80 millones de euros si al menos 22,5 millones proceden de los cánones. Las empresas de fuera de la UE, matrices y las compañías con acuerdos de franquicia o licencia en la UE que alcancen esos umbrales de facturación en la UE también quedarán cubiertas, como recoge Expansión.

Las sanciones a las empresas que incumplan la normativa incluirán la denuncia pública y multas de hasta el 5% de su facturación mundial neta. Las empresas serán responsables de los daños causados por el incumplimiento de sus obligaciones de diligencia debida y tendrán que indemnizar íntegramente a las víctimas.

ESTILO DE VIDA

El primer rascacielos eléctrico de Nueva York promete lujo con emisiones más bajas
Una torre de 44 pisos de apartamentos en el centro de Brooklyn, inaugurada esta primavera, ha eliminado los sistemas de calefacción y los electrodomésticos que funcionan con combustibles fósiles para cumplir las nuevas normas de eficiencia energética de la ciudad, según ha publicado Bloomberg Green. Rodeado de edificios que extraen su energía principalmente del gas y el petróleo, el 505 de State Street es el primer rascacielos totalmente eléctrico de Nueva York.

La verdad es que edificios energéticamente eficientes como éste serán cruciales para que la ciudad reduzca para 2050 sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 80% con respecto a los niveles de 2019. En Estados Unidos, la mayor fuente de emisiones es el transporte, dominado por coches y camiones de baja ocupación. Pero en Nueva York, la mayoría de la gente utiliza el transporte público en lugar de conducir. Esto significa que los edificios “son, con diferencia, la mayor fuente” de contaminación climática de la ciudad, según Christopher Halfnight, director de investigación y política de Urban Green Council, una organización sin ánimo de lucro dedicada a la eficiencia energética de los edificios. Según Halfnight, las calderas de gas y gasóleo y los calentadores de agua son responsables del 40% de las emisiones de Nueva York.

Para intentar reducirlas, el Ayuntamiento aprobó en 2021 una ley que prohíbe a los nuevos edificios quemar combustibles que emitan una determinada cantidad de dióxido de carbono. Las normas entraron en vigor este año para la mayoría de las nuevas estructuras de hasta siete pisos de altura. Pero para las torres, no entrarán en vigor hasta mediados de 2027. Con el 505 de State Street, el promotor-arquitecto Alloy Development se está adelantando.