Aires de cambio a las puertas de la cumbre mundial sobre el cambio climático

Dentro de tres semanas, los líderes nacionales e internacionales deberán llegar a un acuerdo global que permita reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y poner límite al calentamiento global en la COP21 –Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático- que se celebrará en París. No es el final del camino, pero sí un paso más que nos induce a revisar nuestras estrategias de negocio hacia modelos más sostenibles.

Por poner cifras al reto con que nos enfrentamos, según un análisis elaborado por la firma recientemente, Europa necesita una tasa de descarbonización del 3,1% anual para poder limitar el temido incremento de temperatura por encima de los 2ºC. A nivel global, la reducción de emisiones por unidad de PIB debe reducirse en un 6,2% anual, un objetivo que no será tarea fácil si tenemos en cuenta que la reducción de la intensidad de carbono ha sido del 2,6% anual en los últimos quince años.

Por tanto, las Administraciones Públicas y las empresas tienen que jugar un papel activo en limitar los efectos negativos del cambio climático, e integrarlo dentro de sus agendas de trabajo para incentivar la transición hacia una economía baja en carbono.

Algunas empresas españolas ya han cambiado su visión y estrategias de negocio para posicionarse como parte de la solución ante estos retos. El informe “CDP Cambio Climático de las principales empresas cotizadas en España y Portugal 2015”, elaborado de forma conjunta por PwC, ECODES y la iniciativa CDP Driving Sustainable Economies, nos deja razones para el optimismo, pues muestra el gran avance de muchas empresas españolas en relación a la integración, en el marco de sus estrategias corporativas, de la sostenibilidad y el cambio climático. Esto se ha traducido en posiciones de liderazgo en la integración de prácticas en ambas áreas, así como en el reconocimiento de que ambos elementos tienen un impacto sobre sus actividades, a corto y largo plazo. Sin embargo, todavía existe una falta de ambición en cuanto al establecimiento de objetivos en materia de sostenibilidad y cambio climático, así como una visión demasiado cortoplacista en la ejecución de proyectos concretos.

Es necesario que, de forma general, las empresas españolas eleven a sus Consejos la necesidad de incorporar nuevas estrategias en su modelo de negocio, así como un mayor compromiso en materia de desempeño y transparencia. Estas estrategias deben centrarse en temas como la integración del carbono y los riesgos climáticos en sus sistemas de gestión, el desarrollo de estrategias corporativas en materia de sostenibilidad y cambio climático o la participación en planes específicos en materia de reducción de emisiones. Tener en cuenta la valoración económica de los impactos de sus actividades, y de aquellas acciones asociadas a su cadena de valor – a través de modelos de Medición y Gestión del Impacto Total –, o la necesidad de avanzar hacia un reporting más integrado, son otras propuestas a considerar.

En el marco de esta transición hacia una economía baja en carbono se abre una etapa de oportunidades que las empresas españolas deben capitalizar. PwC ha sido un artífice activo liderando la formación del Grupo Español de Crecimiento Verde. Este grupo integra a unas 40 empresas que, trabajando conjuntamente con el Gobierno, apuestan por el desarrollo de un modelo de crecimiento que vincule las actividades económicas que contribuyan a la preservación de nuestro entorno a través del uso eficiente de los recursos.

El éxito de los próximos acuerdos en materia de cambio climático dependerá también de la capacidad de empresas y Administraciones Públicas de buscar sinergias y trabajar de forma coordinada en la transición hacia una economía verde que permita desacoplar crecimiento económico de las emisiones de carbono.

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