El crédito privado ha experimentado un crecimiento notable y ya gestiona más de 2 billones de dólares en activos. Se espera que alcance los 3,4 billones de dólares en 2030. A pesar de desafíos recientes como los impagos de algunos prestatarios, la mayor atención de los reguladores y aumento de las peticiones de reembolso de fondos, los gestores de carteras financiadas con crédito privado mantienen una visión optimista sobre su crecimiento. No obstante, reconocen que esta clase de activo entra en su primer ciclo de crédito relevante, con mayor competencia y presión sobre la rentabilidad.
¿Quién logrará escalar y quién se quedará atrás?
Durante la última década, el crédito privado ha pasado de ser marginal dentro del sistema financiero a ocupar una posición relevante. Actualmente, supera los 2 billones de dólares en activos bajo gestión (AUM por sus siglas en inglés), y las previsiones de nuestra encuesta ‘Global Private Credit Survey 2026‘, apunta a que podría alcanzar los 3,4 billones de dólares en 2030. Con la prolongación del actual contexto de tipos de interés elevado, la rentabilidad del crédito privado sigue siendo atractiva y éste continúa aumentando. Hoy en día, ya supera al préstamo directo e incluye financiación respaldada por activos, deuda de infraestructuras, deuda inmobiliaria y deuda en financiación especializada, todas ellas con un papel protagonista.
¿Cuáles son las perspectivas y cómo evolucionará el crédito privado? Para poder profundizar sobre esta y otras cuestiones, en PwC hemos encuestado a más de 120 gestores de carteras de crédito a nivel global.
La principal conclusión es que los encuestados mantienen una visión muy positiva sobre el crecimiento futuro del crédito privado: más del 80% de los gestores esperan recibir mayores asignaciones en los próximos 12 meses. Al mismo tiempo, sus respuestas ponen de manifiesto que el crédito privado están en un punto de inflexión. Sin encontrarse en una crisis, esta clase de activo afronta su primera prueba relevante.
En este contexto, la diferencia entre los mejores gestores de carteras de crédito privado y el resto aumentará de forma significativa. Los gestores que lideren el mercado serán aquellos capaces de demostrar mejores capacidades de análisis de riesgos, de gestión y reestructuración, con el objetivo de ofrecer rentabilidades ajustadas al riesgo y atractivas a lo largo de todo ciclo. A cambio, se ganarán la confianza de los inversores, lo que reforzará su capacidad de captación de fondos y su éxito a largo plazo.
El crédito privado afronta su primer ciclo crediticio real
Tras un periodo prolongado de altas rentabilidades impulsadas por la abundancia de liquidez, condiciones crediticias favorables y un sólido respaldo de los inversores, el crédito privado entra en una fase más exigente: su primer ciclo crediticio relevante como clase de activo destacada. Después de años de intensa competencia, los márgenes se están viendo presionados y los gestores de carteras han competido tanto en precio como en condiciones.
Para muchos gestores esta situación supone la primera vez que deben gestionar un estrés crediticio sostenido a gran escala. La ‘Global Private Credit Survey 2026’, estima una presión más intensa durante los próximos uno o dos años en los sectores de consumo y retail (56%), automoción (42%), hostelería y ocio (27%) y tecnología (24%).
El cambio de contexto resulta evidente. Dos tercios de los encuestados señalan una mayor competencia como el principal factor que afecta a la rentabilidad de los fondos en 2026, seguida por los incumplimientos y las pérdidas crediticias (64%). Como consecuencia, el 93% de los encuestados prevé rentabilidades iguales o inferiores en 2026. Esta perspectiva refleja no solo la presión macroeconómica, sino también decisiones de análisis de riesgos adoptadas durante periodos de competencia intensa.
Además, la encuesta sugiere que la mayoría de los participantes del mercado afronta la situación actual con resiliencia. La demanda de crédito privado sigue siendo sólida, al igual que muchos de los factores subyacentes que han impulsado su crecimiento. Más de la mitad de los encuestados afirma no estar preocupado o tener una preocupación limitada ante un aumento de los incumplimientos u otras reestructuraciones en los próximos uno a dos años.
Este optimismo se refleja de forma directa en los planes de asignación de capital, ya que cuatro de cada cinco gestores de carteras esperan un aumento de las asignaciones en los próximos 12 meses. Un 44% prevé que dicho incremento supere el 20%. Aunque los gestores de carteras de crédito continuarán invirtiendo a lo largo del ciclo, es probable que los socios adopten un enfoque más selectivo a la hora de asignar fondos.
¿Qué impulsa las rentabilidades?
La presión sobre las rentabilidades no reduce la demanda de crédito privado. En cambio, impulsa la innovación en productos. El capital se desplaza cada vez más hacia estrategias especializadas, entre ellas la financiación respaldada por activos, los préstamos sin patrocinador y el uso selectivo del apalancamiento. Los gestores aceptan con frecuencia una mayor complejidad y un nivel de riesgo superior como parte de este cambio.
La encuesta de PwC muestra que la mayoría de los gestores de carteras continúa con el objetivo de alcanzar tasas internas de rentabilidad (IRR por sus siglas en inglés) sin apalancamiento en el rango de un dígito alto a doble dígito bajo, aunque existe un volumen significativo de capital distribuido a ambos lados de este espectro de rentabilidad.
Como ya se ha señalado, el 54% de los encuestados indica que no modifica sus objetivos de rentabilidad respecto al año anterior, mientras que el 38% señala que los reduce ligeramente. Lo que sí cambia es que el abanico de oportunidades parece ampliarse. Los encuestados identifican el préstamo directo, la financiación basada en activos y la financiación especializada como los segmentos más atractivos en la actualidad. No obstante, también crece el interés por otras tipologías de deuda, entre ellas la deuda mezzanine y subordinada, la deuda en dificultades o situaciones especiales, la deuda inmobiliaria y la deuda de infraestructuras. Este hecho pone de relieve la amplitud de las soluciones de liquidez que el crédito privado aporta a las economías globales.
Un análisis más detallado muestra diferencias entre las grandes gestoras, con más de 50.000 millones de dólares en AUM, y las más pequeñas, con menos de 10.000 millones. En general, las primeras se fijan objetivos de IRR sin apalancamiento más bajos, mientras que el 50% de las gestoras pequeñas apunta a niveles superiores al 11%, frente al 21% de las grandes.
Sin embargo, las gestoras más pequeñas muestran solo un nivel de preocupación ligeramente mayor en relación con los incumplimientos y las pérdidas. Esto sugiere que las gestoras de tamaño pequeño y mediano consideran que todavía pueden generar mayores rentabilidades para sus inversores, una vez descontados los efectos de los incumplimientos. El tiempo determinará qué gestoras logran realmente materializar mayores rentabilidades y demostrar una auténtica capacidad de generar alpha.
La consolidación y las alianzas con bancos se acelerarán
El aumento de los costes de cumplimiento normativo, la presión a la baja sobre las comisiones y la complejidad operativa asociada a la gestión de plataformas multiestrategia impulsan al sector hacia un futuro con menos gestores, aunque de mayor tamaño. La escala ha dejado de ser solo una ventaja para convertirse cada vez más en una necesidad. Se prevé que las tensiones recientes en las carteras y las divergencias en el rendimiento aceleren esta tendencia.
Al mismo tiempo, las alianzas entre el crédito privado y los bancos ganan protagonismo. El crédito privado continúa expandiéndose hacia ámbitos tradicionalmente dominados por la banca. La combinación de ambos tipos de actores permitirá ofrecer soluciones de financiación más eficaces para los clientes en distintas clases de activos. El crédito privado puede alcanzar mayor escala mediante el acceso a la infraestructura de origen, gestión y desarrollo de productos de los bancos. Para las entidades bancarias, estas alianzas permiten desbloquear oportunidades de financiación que, de otro modo, no serían viables debido a las limitaciones regulatorias y de riesgo.
El uso de la IA en el análisis de riesgos y la gestión de carteras marcará la diferencia entre gestores
La inteligencia artificial ya se utiliza en el análisis de riesgos del crédito privado, aunque no para la aprobación autónoma de operaciones. Sus principales aplicaciones actuales tienen carácter asistencial y de control, como la elaboración de resúmenes, el análisis de documentación, la evaluación de convenios y flujos de caja, la detección de fraude, el cumplimiento normativo y la monitorización de carteras.
Las aplicaciones más incipientes incluyen la generación de material para comités de inversión, la redacción de term sheets y la revisión de estructuras y cláusulas legales. Aunque el criterio humano sigue siendo esencial, las entidades que integran la inteligencia artificial avanzan con mucha mayor rapidez, analizan un mayor número de operaciones con el mismo equipo y detectan riesgos en fases más tempranas en comparación con procesos manuales.
La encuesta de PwC indica una adopción creciente, aunque desigual, de la tecnología en las plataformas de crédito privado. Algo más de la mitad de los encuestados (53%) implementa nuevas tecnologías con mayor frecuencia en sus procesos de inversión en crédito privado, y un porcentaje similar (54%) considera más probable el uso de inteligencia artificial en el análisis de riesgos. Este enfoque refleja la prioridad de mejorar la consistencia, la eficiencia y la identificación temprana de riesgos.
La estrategia de implantación más sólida para una plataforma de crédito privado en el contexto actual consiste en utilizar la inteligencia artificial para que los analistas de riesgos trabajen con mayor rapidez, amplitud y consistencia, manteniendo la decisión económica final en manos de las personas.
La supervisión regulatoria aumentará
El rápido crecimiento del crédito privado y la mayor participación de capital minorista y de las aseguradoras están elevando el nivel de supervisión regulatoria del sector a nivel global. Los recientes acontecimientos en el mercado, incluidos algunos fallos de gran repercusión y las limitaciones impuestas por determinados fondos semilíquidos a los reembolsos, contribuyen además a intensificar este escrutinio.
Los reguladores centran cada vez más su atención en garantizar que el crédito privado opere dentro de un marco más transparente y sólido desde el punto de vista institucional, con una gobernanza robusta:
- A nivel internacional, el Financial Stability Board examina los riesgos asociados al crédito privado, con un informe previsto para finales de 2026.
- En Estados Unidos, la National Association of Insurance Commissioners revisa las calificaciones internas cuando resultan demasiado optimistas en la reducción de los requerimientos de capital.
- En la Unión Europea, se espera que la AIFMD II adquiera una importancia creciente ya que exige a los gestores de crédito privado operar de forma más similar a los prestamistas regulados en ámbitos como apalancamiento, liquidez y gobernanza.
- En Reino Unido, se revisa actualmente el marco regulatorio aplicable a los gestores de activos. Aún no está claro si este proceso dará lugar a una divergencia entre la regulación de la Unión Europea y la del Reino Unido.
En conjunto, estos marcos regulatorios influyen de forma significativa en la manera en que se estructuran, gobiernan y distribuyen los productos de crédito privado. También es probable que favorezcan el crecimiento en ámbitos como la financiación respaldada por activos, la deuda de infraestructuras, la deuda corporativa privada con grado de inversión y los productos estructurados con calificación.
Aunque el aumento de la regulación incrementa los costes y la complejidad operativa, también redefine la estructura del mercado y el diseño de los productos. Se espera que los gestores que adopten un enfoque proactivo en su relación con los reguladores, en lugar de reaccionar a los cambios normativos, obtengan ventajas a largo plazo, ya que la regulación contribuye a reforzar la estabilidad del mercado y la confianza de los inversores.
Los nuevos factores de éxito para los gestores de carteras de crédito privado
En este entorno, el rendimiento a lo largo del ciclo, en particular la capacidad para gestionar reestructuraciones, proteger el capital y mantener la confianza de los inversores en periodos de tensión, se consolida como el principal determinante del éxito a largo plazo. Los claros ganadores serán los gestores de carteras de crédito privado que cuenten con los siguientes elementos:
- Plataformas de crédito escaladas y multiestrategia, con capacidades diversificadas de originación y fuentes de capital.
- Una sólida disciplina en el análisis de riesgos y capacidades de reestructuración que permitan proteger el capital a lo largo del ciclo.
- Capacidad para diseñar productos adaptados a los balances de reaseguradoras y aseguradoras.
- Alianzas con bancos y prestamistas no bancarios en áreas donde los gestores no disponen de capacidades propias de originación y análisis de riesgos.
- Adopción de casos de uso de inteligencia artificial para reforzar el análisis de riesgos y la gestión de carteras, sin comprometer la calidad crediticia.
El crédito privado superará este ciclo crediticio y continuará su avance, pero en ese proceso evolucionará y se transformará. En este momento, la marea baja y los proveedores de capital podrán identificar con mayor claridad qué gestores de fondos cuentan realmente con las capacidades necesarias para tener éxito, incluso en entornos más adversos.