Por qué la función fiscal se puede apoyar en la IA para ganar peso estratégico

Una serie de megatendencias globales -encabezadas por los avances en inteligencia artificial y en la lucha contra el cambio climático-, están obligando a las empresas a replantear sus modelos de negocio y a transformar sus operaciones. En este escenario de cambio constante, cualquier estrategia de reinvención o de diversificación de ingresos tiene unas implicaciones fiscales que no se pueden pasar por alto.

Si los CEO quieren apostar por la transformación de sus empresas, los responsables fiscales deben estar en el centro de la toma de decisiones. Así lo refleja la primera edición de la Global Reframing Tax Survey 2025, elaborada por PwC, que recoge la visión de más de 1.200 directivos —de los cuales más del 80% pertenecen a departamentos fiscales o financieros— en 47 países, así como 11 entrevistas en profundidad con altos ejecutivos de grandes compañías multinacionales.

La visión global

Los responsables fiscales de las empresas se encuentran en una auténtica encrucijada: deben responder a la demanda de una mayor eficiencia, desempeñar un papel estratégico en la transformación de sus compañías y gestionar los cambios sin precedentes que se están produciendo en el entorno fiscal corporativo. Esto se resumen en dos grandes desafíos para los departamentos fiscales de las compañías:

  • Optimizar la función fiscal: incorporar capacidades, experiencia y tecnología que permita mejorar su gestión y su eficiencia operativa.
  • Posicionar estratégicamente a la fiscalidad: convertir a la función fiscal en un pilar clave en la compañía para que contribuya de manera efectiva a los procesos de transformación de la empresa.

El auge de la IA está transformando las capacidades que necesitan los profesionales que trabajan en las áreas fiscales, y estas deben adaptarse con rapidez. Según el informe ‘AI Jobs Barometer’, de PwC, la IA ya está impulsando una revolución de la productividad, con una creciente demanda de expertos en datos, especialistas tecnológicos y líderes estratégicos. Además, muchos profesionales están dispuestos a mejorar sus competencias, conscientes del impacto positivo que pueden tener herramientas como la IA generativa en su eficiencia.

Las funciones fiscales, en su mayoría, enfrentan brechas significativas tanto en los conocimientos tradicionales como en las capacidades emergentes.

La fiscalidad bajo presión

“El mar calmado nunca hizo experto a un marinero”, dijo Franklin D. Roosevelt. Si damos por válida esta expresión, los responsables fiscales saldrán fortalecidos de los cambios normativos, de los avances tecnológicos y de una mayor exigencia de sus empresas.

La nueva regulación y las obligaciones de cumplimiento son un desafío clave para los responsables fiscales. Más del 90% de los encuestados en grandes organizaciones afirman que el Pilar II tendrá un impacto en sus negocios. Sin embargo, menos de la mitad (43%) se siente preparado para gestionar estos cambios normativos.

El entorno fiscal está evolucionando rápidamente, lo que está llevando a las empresas a replantearse cómo gestionan la fiscalidad y cómo esta se alinea con sus objetivos. Cada vez se espera más que la función fiscal tenga un papel estratégico: el 90% de los encuestados afirma que su organización está llevando a cabo un proceso de transformación o planea hacerlo, y en el mismo porcentaje señalan que la función fiscal está involucrada en el mismo.

A pesar de ello, muchos líderes empresariales siguen viendo la fiscalidad, principalmente, como un centro de gasto, en lugar de su capacidad estratégica con potencial transformador. Cuatro aspectos a tener en cuenta para cambiar esa percepción:

  • Concéntrate en caso de negocio que apoya la transformación. Más del 40% de los CEO cree que su empresa dejará de ser viable en diez años si sigue en su trayectoria actual. Para la mayoría de las compañías, no hay alternativa viable a la reinvención continua del modelo de negocio y la transformación organizativa.
  • Posiciona la fiscalidad como un pilar clave en las decisiones estratégicas. Analizar las implicaciones fiscales de los nuevos proyectos puede aumentar la rentabilidad entre dos y diez puntos porcentuales. Además, la participación temprana del área fiscal reduce la probabilidad de proglemascon las autoridades tributarias.
  • Impulsa la eficiencia en el día a día de tu operativa fiscal. Identifica qué actividades fiscales son relevantes y eficientes. Si no lo son, descártalas. Si lo son, optimízalas. Mejorar la eficiencia en personas, procesos y en la tecnología libera recursos para enfocarse en la transformación estratégica del negocio.

Tomate en serio la capacitación

Muchos departamentos fiscales enfrentan brechas significativas tanto en los conocimientos tributarios tradicionales como en habilidades emergentes.

  • El 95% de los encuestados afirma que su función fiscal tiene una brecha de capacidades.
  • El 55% considera que este gap es muy amplio.
  • Las tres habilidades clave son: conocimiento en IA, expertise fiscal especializado y análisis de datos.

¿Qué hacer?

Evalúa las habilidades actuales de tus equipos e identifica las necesidades. Realizar una auditoría completa de competencias, abarcando tanto habilidades técnicas como de liderazgo. Los responsables fiscales también deben desarrollar capacidades para guiar a sus equipos en la transformación, la adopción de tecnología y la defensa del rol estratégico de la fiscalidad dentro de la organización.

Invierte y equilibra. Una vez establecido el punto de partida, invertir en programas de formación en IA, data science y gestión de stakeholders. Además, mide tus esfuerzos de contratación entre conocimientos fiscales y habilidades tecnológicas.

Aprovechar la IA y la automatización

Las compañías buscan aprovechar el potencial de la tecnología por su impacto transformador. La automatización y la IA, especialmente la IA generativa, están comenzando a redefinir la función fiscal, ofreciendo oportunidades para optimizar operaciones y mejorar el cumplimiento normativo.

Hoy, el 56% de los encuestados afirma haber obtenido beneficios tangibles del uso de IA generativa, mientras que el 47% considera que aprovechar estas innovaciones en la función fiscal es una prioridad clave.

De cara al futuro, más del 80% de los participantes en la encuesta espera que la IA generativa transforme la planificación y la estrategia fiscal en los próximos tres años. Además, el 60% cree que la automatización y la IA generativa revolucionarán los procesos de cumplimiento y reporting fiscal.

Las funciones fiscales están adoptando distintos niveles de automatización. De cara al futuro, solo las tecnologías avanzadas como la IA permitirán a los responsables fiscales extraer información estratégica y consolidarse como socios clave dentro de sus organizaciones. La creciente cantidad de datos que la función fiscal debe procesar y analizar hace que el capital humano, por sí solo, no sea suficiente.

¿Qué hacer?

Garantiza la preparación de los datos. Asegura que los datos fiscales sean de alta calidad, estén estructurados y sean accesibles para maximizar la efectividad de la IA. Al fin y al cabo, los resultados de la IA serán tan buenos como los datos en los que se basan.

Invierte en pilotos de IA y en IA generativa. Comienza con proyectos pequeños, pero de alto impacto para probar las capacidades de la IA, alineando necesidades específicas con soluciones concretas.

Fomenta la confianza y el gobierno. Implementar prácticas de IA responsable para abordar preocupaciones de los stakeholders sobre cumplimiento y riesgos éticos.

Reevalúa el modelo operativo fiscal

El modelo de apoyo a la función fiscal ha evolucionado en los últimos años, pasando de una elección binaria -totalmente interno o totalmente externalizado-, a un abanico más amplio de opciones. El soporte externo puede ayudar a redefinir funciones y tareas, mejorar la productividad y fomentar el crecimiento a través de la transformación del modelo operativo. De hecho, el estudio de PwC muestra que las empresas que utilizan proveedores externos para cubrir brechas de capacidades tienden a obtener mejores resultados que aquellas que los emplean únicamente para reducir costes.

Más del 80% de los encuestados afirma que ya utiliza el apoyo externo para la mayoría de sus actividades fiscales, y aproximadamente la mitad lo hace de forma permanente.

Razones para buscar apoyo externo

  • Acceso a nuevas capacidades: los asesores externos aportan experiencia en IA, análisis de datos y cumplimiento en materia de sostenibilidad.
  • Anticipación a los cambios normativos: el 52% de las organizaciones está recurriendo a asesores externos para prepararse para la implementación del Pilar II.
  • Aprovechamiento de las nuevas tecnologías: la externalización facilita la adopción de herramientas innovadoras, sin sobrecargar a los equipos internos.

¿Qué hacer?

Evalúa lo que tienes y lo que necesitas. Optimizar el modelo operativo fiscal comienza con un análisis de las habilidades, conocimientos, procesos y tecnología disponibles para satisfacer las necesidades actuales y futuras.

Habla con proveedores basándote en datos. Mantén conversaciones con tus proveedores sobre qué es necesario para cubrir gaps de talento, tecnología y procesos.

¿Y ahora qué?

Los directivos necesitan que la función fiscal tenga un papel estratégico en la toma de decisiones y en la optimización de operaciones. Reflexionar sobre estas preguntas puede ayudar a definir el camino a seguir:

  • ¿Nuestro equipo combina adecuadamente conocimientos en fiscalidad, tecnología y datos para afrontar los cambios regulatorios y las nuevas obligaciones de cumplimiento?
  • ¿Tenemos un plan para aprovechar la IA y otras tecnologías de automatización, no solo para mejorar la eficiencia, sino también para reforzar el papel estratégico de nuestro equipo?
  • ¿Existen capacidades o procesos que podrían mejorarse o complementarse con proveedores de servicios?
  • ¿Estamos haciendo lo suficiente para capacitar a nuestros equipos fiscales y prepararlos para los cambios que se avecinan?

La función fiscal está en una posición privilegiada para marcar el estándar de transformación dentro de la organización. Desde el punto de vista operativo, se trata de un trabajo discreto e ideal para proyectos piloto. Probando, aprendiendo y escalando la IA, automatizando, formando y externalizando, los responsables fiscales pueden marcar el camino -y redefinir el futuro de la función fiscal-.

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