¿Reinventarse o morir?, el dilema al que se enfrentan los CEOs

Casi la mitad de los CEOs globales aseguran que, si no cambian el rumbo de sus empresas, estas dejarán de ser viables antes de diez años. Con esta impactante declaración de intenciones se resume uno de los principales mensajes de la 27ª Encuesta Mundial de CEOs de PwC, elaborada a partir de la opinión de 4.702 máximos ejecutivos de 105 países, que se presentó el lunes pasado en el Foro Económico Mundial de Davos. El imperativo por reinventarse se está intensificando y los máximos ejecutivos y consejeros delegados prevén que, en los próximos tres años esta presión por transformarse se incremente como consecuencia del desarrollo tecnológico, el cambio climático y las demás megatendencias que afectan a las empresas.

Entre los principales obstáculos para reinventar sus compañías, el 64% de los CEOs -el 68% de los españoles- señalan al entorno regulatorio, el 55% (43% de los españoles) a la preocupación por la entrada de competidores en sus negocios y el 52% (el 50% de los españoles) a la falta de empleados con las capacidades necesarias. Otra barrera importante son las ineficiencias. Los máximos ejecutivos consideran que existen grandes ineficiencias en muchas de las actividades rutinarias que tienen lugar en sus empresas -que van desde las reuniones para la toma de decisiones hasta los emails-, y cuyo coste estimado podría equivaler a autoimponerse una carga fiscal sobre productividad de las compañías de 10 billones de dólares.

La IA y el cambio climático, catalizadores del cambio

El imperativo por transformarse se está intensificando como consecuencia del impacto de la IA y el cambio climático

Los presidentes y consejeros delegados coinciden mayoritariamente en ver a la Inteligencia Artificial (IA) como un catalizador del cambio que va a alimentar la innovación, la eficiencia y la transformación empresarial en el corto y medio plazo. El 70% asegura que la IA va a reinventar la forma en la que sus empresas crean, entregan y capturan valor en los próximos tres años. También son optimistas sobre el impacto de esta tecnología en el corto plazo: el 58% espera utilizarla para mejorar la calidad de sus productos y servicios, y el 48% asegura que va a incrementar su capacidad para generar confianza entre sus grupos de interés. Además, el 41% cree que tendrá un impacto positivo en la generación de ingresos y el 46% en la generación de beneficios.

Para poder captar todos estos beneficios los CEOs globales coinciden mayoritariamente (69%) en que será imprescindible formar a sus profesionales, en particular, y al mercado laboral, en general. Los máximos directivos se muestran preocupados por que la IA pueda alimentar un aumento de los riesgos relacionados con la ciberseguridad (64%), la desinformación (52%), y las responsabilidades legales y las cuestiones reputacionales (46%) en sus compañías.

A la hora de fijar sus prioridades, los CEOs consideran la transición climática como un elemento disruptor que ofrece, al mismo tiempo, riesgos y oportunidades. En este sentido, el informe revela que los directivos están haciendo progresos a la hora de convertir sus objetivos en realidad: el 76% asegura que tienen en marcha o ya han desarrollado proyectos para mejorar la eficiencia energética, y el 58% que han hecho lo propio a la hora de impulsar productos, servicios o tecnologías respetuosas con el clima. Por el contrario, solo el 45% dice haber incorporado total o parcialmente los riesgos climáticos dentro de su planificación financiera.

Finalmente, el informe refleja un apoyo generalizado de los CEOs a la descarbonización de la economía. Sin embargo, consideran que la complejidad regulatoria (54%) y los peores retornos de las inversiones respetuosas con el medioambiente (51% ) son los principales obstáculos a los que se tienen que enfrentar.

Mejoran las perspectivas sobre la economía mundial

La Encuesta Mundial de CEOs incluye, como siempre, la visión de los máximos ejecutivos de todo el mundo sobre el comportamiento de la economía mundial en 2024, que mejora respecto  al pesimismo récord registrado el año pasado, aunque sin grandes alegrías. Caen en relación al informe de 2023 -del 73% al 45%-, el porcentaje de los CEOs que prevén una desaceleración de la economía mundial en los próximos doce meses; y se multiplican por dos -del 18% al 38%-, los que esperan que mejore.

Este abandono de las posiciones negativas de 2023 tiene que ver con la moderación del crecimiento de la inflación en la mayoría de los mercados y con un escenario de tipos de interés más favorable, con una menor exposición percibida de las empresas a los conflictos geopolíticos y con un descenso de la volatilidad económica: las tres principales amenazas al crecimiento señaladas por los máximos ejecutivos en nuestro informe del año pasado y que todavía preocupan, pero menos. La opinión sobre evolución de la actividad mundial es compartida casi milimétricamente por los CEOs españoles: crecen del 21% al 38% los que adelantan una mejora del crecimiento en los próximos doce meses, y disminuyen del 76% al 46% los que apuntan a un empeoramiento.

Por grandes áreas geográficas, los presidentes y consejeros delegados se muestran más optimistas que pesimistas sobre el crecimiento de sus economías nacionales. Sin embargo, los CEOs de Norteamérica y de Europa Occidental son la excepción a esta tendencia. En Europa, el 32% de los ejecutivos encuestados esperan ver crecer a sus economías domésticas y un 48% que se desaceleren, y en América del Norte esta relación es 31% versus 52%. En el caso de los españoles, el 36% apunta una mejora de la actividad en nuestro país en 2024 y el 48% espera un empeoramiento.

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