Cuando se acerca el momento de las vacaciones lo primero que solemos hacer es mirar el tiempo que va a hacer, tratar de averiguar cuáles serán las condiciones meteorológicas. Pero, si queremos evaluar la buena salud del sector turístico español, ¿qué indicadores debemos analizar? ¿Cuáles son los síntomas que demuestra que el cielo está despejado y que no se aproxima tormenta para este sector fundamental para la economía española, que genera el 12,3% del PIB y que emplea a más de 2,5 millones de personas?

El informe Smart Observatory, que elabora la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT) y PwC, se ha convertido en uno de los termómetros más fiables para chequear cuál es la salud del turismo nacional. El estudio pone de manifiesto que, por el momento, hay más luces que sombras sobre el horizonte si analizamos aspectos clave como el entorno macroeconómico, los flujos turísticos, el sentimiento del turista, la intención de viaje y la demanda futura. En concreto, el índice Smart Observatory de primavera 2025 alcanza un valor de 1,31 puntos, reflejando un incremento del 1% con respecto al mismo periodo del año anterior, manteniéndose en valores de récord histórico.

Entorno macro: líderes en crecimiento del PIB

Pero vayamos paso a paso. En primer lugar, conviene analizar el entorno macroeconómico, que es lo más parecido a mirar al cielo para saber si va a llover. La buena noticia es que, aunque existen amenazas latentes como la guerra comercial o la incertidumbre global, la economía nacional parte de una posición ventajosa. España está logrando mantener su liderazgo en crecimiento del PIB entre las principales potencias europeas, un factor decisivo en un momento en el que se observa una moderación de las perspectivas globales. Asimismo, la reducción de los tipos de interés ha aumentado el poder adquisitivo en Europa, favoreciendo el consumo. La bajada de la inflación también está estimulando la capacidad de gasto en el Viejo Continente, fortaleciendo las expectativas del sector de cara al futuro.

Mejora de la planta hotelera y de la ocupación

Pero, más allá de la macroeconomía, conviene analizar cómo está logrando responder el sector a este escenario y la respuesta también es muy positiva. El informe detecta una mejora en la calidad de la oferta: el número de plazas 4 y 5 estrellas ha aumentado un 4%. Asimismo, el RevPAR, que mide los ingresos por habitación disponible y que sirve para analizar el rendimiento financiero de los hoteles, creció un 3,4% en enero y febrero en comparación con el mismo periodo del año 2024.

La cultura pesa más que el sol y playa en la temporada de invierno

El sentimiento neto del turista internacional hacia España también ha experimentado una ligera aceleración con respecto a 2024, generando una sensación positiva media superior a la de años anteriores. La cultura se ha consolidado como el principal interés a nivel internacional (mencionado como la prioridad para el 31% de los interesados en viajar a España) en la temporada de invierno, seguida por las playas (26%).

Más interés por viajar a España

Respecto a la intención de viaje, el informe muestra un creciente interés con respecto al mismo periodo del año anterior. Especialmente han crecido las ganas por viajar a nuestro país en mercados como Norteamérica (+27%), América Latina (+4%) y el Sudeste Asiático y Australia (+37%).

Las últimas cifras confirman el interés creciente a nivel internacional por el turismo español. El número de viajeros extranjeros ha crecido un 3% en invierno con respecto al de 2024. Asimismo, desde el año pasado, la llegada de vuelos a España ha crecido un 7%, un dato que revela cómo se está reforzado la conectividad área del país.

Previsiones de futuro: mismas reservas pero más ingresos

A tenor de todos estos datos, que evidencian la buena salud del sector, es el momento de mirar al futuro. El informe pone de manifiesto cómo las reservas directas se mantienen estables: si en abril de 2024, el nivel de ocupación a 90 días en España era del 51%, en 2025 este porcentaje se sitúa en el 50%, una cifra prácticamente similar. Este patrón de estabilidad se mantiene durante mayo y junio en la mayoría de las regiones, lo que sugiere que los hoteles están manteniendo la demanda en comparación con el año pasado.

También es un buen síntoma para los hoteleros la evolución de la Tarifa Diaria Promedio (ADR), que mide el precio promedio que un cliente paga por habitación: en 2025 se sitúa en 135 puntos (Base 100 = 2019), 11 más que en 2024. Asimismo, los ingresos en cartera, que son los que esperan recibir los hoteles en base a las reservas ya realizadas, han aumentado un 27% respecto al año anterior, poniendo de manifiesto que la estrategia del sector en su conjunto apunta en la dirección correcta.

Algunos riesgos a los que estar atentos

Pero, al igual que cuando se hace una predicción meteorológica siempre existe un margen de error, al analizar estos datos también hay que tener en cuenta cuáles son las amenazas latentes. En primer lugar, conviene estar atento a las cancelaciones, que han aumentado levemente en lo que va de año. Asimismo, aunque estamos siendo capaces de captar turistas con mayor poder adquisitivo, hay que seguir seduciendo al propio turista español y al vecino europeo, que cada vez muestran más interés por destinos de largo radio.

Más allá de estos riesgos (por el momento, menores), el informe pone de manifiesto que el sector turístico español siendo un referente internacional, que va más allá del sol y playa, y que, gracias al fortalecimiento de la conexión aérea y a la mejora de la oferta hotelera, España está siendo capaz de captar visitantes de un mayor poder adquisitivo, lo que sin duda contribuye a mejorar la calidad y la competitividad del sector.