La Unión Europea afronta un desafío sin precedentes en el sector del transporte: reducir las emisiones de CO₂ un 90% para 2050. Esta transformación afecta a todos los medios de transporte, desde la carretera hasta el ferrocarril. El informe de PwC ‘Through the labyrinth of decarbonization. What’s next for transportation in the age of CO₂ reduction‘ destaca que no existe un único camino; cada modalidad de transporte requiere un enfoque, una tecnología y una inversión propios.
Transporte por carretera: avanzando hacia la movilidad verde
El transporte por carretera constituye la principal fuente de emisiones de CO₂ en la Unión Europea, concentrando cerca de tres cuartas partes de la huella de carbono total de esta actividad. Al mismo tiempo, es el medio más utilizado tanto para el desplazamiento de personas como para el transporte de mercancías, lo que lo convierte en una prioridad dentro de las estrategias climáticas de la UE. La descarbonización de las carreteras supone un desafío tecnológico, así como una revolución social e infraestructural que exige la participación de consumidores, empresas y reguladores.
La movilidad eléctrica se perfila como la vía más prometedora, al combinar una alta eficiencia energética con un rápido avance tecnológico, una infraestructura en expansión y una mejor rentabilidad para los usuarios, pero todavía son pocos los conductores que eligen vehículos eléctricos. Los sistemas de movilidad convencional con motores de combustión interna, apoyados en biocombustibles y tecnologías híbridas, continuarán en uso mucho más allá de 2035, fecha en la que entrará en vigor la prohibición de vender vehículos que generen emisiones de CO₂.
Transporte aéreo: el camino de transformación más exigente
El transporte aéreo representa aproximadamente el 13% de las emisiones de CO₂ del sector del transporte en la Unión Europea, y es el que registra un crecimiento más rápido: sus emisiones se han incrementado un 150% desde 1990. Al mismo tiempo, casi el 99% de la energía utilizada en la aviación procede de combustibles fósiles, principalmente queroseno. La descarbonización de este sector supone uno de los mayores retos tecnológicos y financieros dentro del proceso de transformación del transporte. A corto plazo, el mayor potencial de reducción de emisiones se encuentra en la optimización operativa: la modernización de las flotas, la mejora de la aerodinámica y el aumento de la eficiencia de los motores. Se trata de medidas con un coste de implantación reducido, aunque con un impacto limitado en el cumplimiento de los objetivos climáticos de la UE.
Todavía no hay soluciones económicamente viables para reducir las emisiones en la aviación. Los combustibles alternativos son todavía varias veces más costosos que el queroseno, y resulta necesario evaluar si la economía europea está preparada para asumir el coste de descarbonizar esta industria. En España, PwC está colaborando intensamente por el desarrollo del combustible sostenible para aviación (SAF) con la elaboración de distintos estudios y trabajos encaminados a situar a nuestro país como una la referencia europea en esta materia y a estimar cuál sería su impacto socioeconómico, que podría llegar a generar 270.000 empleos y más de 56.000 millones de euros al PIB, entre 2025 y 2050
Transporte marítimo: el camino hacia una navegación con bajas emisiones de carbono
El transporte marítimo genera más del 13% de las emisiones de CO₂ del sector del transporte en la Unión Europea, y su combinación de combustibles sigue basándose casi por completo en el petróleo. En 2023, las emisiones del transporte marítimo alcanzaron los 140 millones de toneladas de CO₂, con solo un 0,8% de la energía procedente de biocombustibles. Se trata de un sector que requiere con urgencia una transformación tecnológica, regulatoria e infraestructural.
La descarbonización del transporte marítimo exige ampliar la infraestructura portuaria, tanto para la distribución y el almacenamiento como para el abastecimiento de los nuevos combustibles. El LNG se convertirá pronto en el combustible preferido para el transporte marítimo, al que se irá incorporando progresivamente una mayor proporción de bio-LNG, tal y como confirman los análisis de los sistemas de motorización de los buques ya construidos en los astilleros internacionales.
Transporte ferroviario: el líder de la revolución verde
El transporte ferroviario genera solo un 0,3% de las emisiones de CO₂ del sector del transporte, lo que lo convierte en la forma más sostenible de movilidad colectiva en la Unión Europea. Gracias a su elevado nivel de electrificación, ya que el 73% de la energía que consume procede de la electricidad, el ferrocarril cumple muchos de los objetivos climáticos que siguen siendo un desafío para otros medios de transporte.
A finales de 2023, el 57% de las líneas ferroviarias en la Unión Europea estaban electrificadas, lo que supone un aumento de más del 40% respecto a los niveles de 1990. La Comisión Europea planea duplicar el transporte de mercancías por ferrocarril para 2030 y triplicar la longitud de las líneas de alta velocidad (HSR) para 2050. Se trata de inversiones estratégicas destinadas a convertir al ferrocarril en la columna vertebral de un sistema de transporte integrado y de bajas emisiones en Europa.
El ferrocarril emite un 75% menos de CO₂ que el transporte por carretera y significativamente menos que la aviación. No obstante, la completa descarbonización del transporte ferroviario requiere no solo de electrificación, sino también de energía procedente de fuentes cero emisiones.
Transporte en la era de la descarbonización
- La Unión Europea se ha fijado el ambicioso objetivo de reducir las emisiones de CO₂ en un 90% para 2050. Cada modo de transporte (carretera, aéreo, marítimo y ferroviario) enfrenta desafíos tecnológicos, regulatorios y de inversión específicos.
- El transporte por carretera concentra el 73% de las emisiones del sector y requiere la implantación generalizada de la electromobility y la expansión de la infraestructura de recarga, con un apoyo a corto plazo de los biocombustibles.
- Aún no existen soluciones rentables que permitan reducir las emisiones en el transporte aéreo.
- El transporte marítimo necesita una inversión urgente en infraestructura portuaria y combustibles alternativos, liderados por LNG y su equivalente bio.
- El transporte ferroviario ya cumple muchos de los objetivos climáticos, trasladando la carga de la descarbonización al sector energético que lo abastece.
El informe de PwC pone de manifiesto que no existe un único camino: una descarbonización efectiva requiere un enfoque individualizado, cooperación entre sectores y decisiones estratégicas de inversión.





