La inteligencia artificial ya no se limita a procesar datos en segundo plano dentro del mundo del deporte. Hoy respalda decisiones clave que antes dependían exclusivamente de entrenadores y estrategas. La IA y los sistemas basados en agentes son capaces de recomendar el siguiente movimiento, aportar decisiones más objetivas, actuar según el contexto y ofrecer información en tiempo real que puede cambiar el rumbo de un partido y transformar el negocio del deporte.

Desde las decisiones tácticas hasta los patrocinios o la relación con los aficionados, clubes y ligas están utilizando la IA y los agentes de IA para ampliar las capacidades humanas y crear una inteligencia aumentada que les ayude a ganar ventaja competitiva.

No se trata de una disrupción, sino de una evolución. La innovación tecnológica en el deporte no es algo nuevo: el análisis de vídeo, la repetición instantánea o los dispositivos GPS fueron en su momento controvertidos y hoy forman parte del día a día. La adopción de la IA es el siguiente paso natural para mejorar el rendimiento y la toma de decisiones.

Del banquillo a la toma de decisiones

Según la AI Agent Survey de PwC de mayo de 2025, el 75% de los directivos considera que los agentes de IA transformarán el trabajo en mayor medida que lo hizo internet. Y esto ya se está reflejando en el negocio del deporte. La IA y los agentes inteligentes influyen en la forma en que se toman decisiones tanto dentro como fuera del campo.

Los Oakland Ballers han sido el primer equipo profesional de béisbol en apoyarse en la inteligencia artificial para tomar muchas de las decisiones del partido, como definir las alineaciones o realizar cambios durante el juego. En una línea similar, el club noruego HamKam FC llevó a cabo un experimento con un entrenador principal basado en IA. Ambas iniciativas dejan una conclusión clara: la IA es capaz de analizar grandes volúmenes de datos con mayor rapidez y precisión que las personas en muchas situaciones. Sin embargo, aspectos como el liderazgo, la motivación del equipo o la interpretación de los matices siguen dependiendo del criterio humano.

En última instancia, estas iniciativas refuerzan la idea de que la IA aporta mayor valor cuando actúa como colaboradora. Y, en cualquier caso, siempre necesita supervisión humana.

Inteligencia artificial integrada para obtener resultados más rápidos

En la NFL, la IA ya es un activo integrado. Gracias a las tablets Surface con Microsoft Copilot en las bandas, los entrenadores reciben automáticamente fragmentos de vídeo relevantes en función de las condiciones del partido en tiempo real (como la jugada, la distancia o la posición en el campo) sin necesidad de buscarlos manualmente. Estas herramientas de apoyo a la decisión ahorran tiempo y elevan la estrategia durante el partido.

En el ámbito del scouting y el desarrollo de jugadores, la IA está transformando la detección y evaluación del talento. Los sistemas autónomos pueden analizar el rendimiento a partir de miles de variables, que incluyen biomecánica, imágenes de juego e incluso patrones procedentes de redes sociales y datos sobre el sentimiento de los aficionados. Frente a la intuición tradicional, la IA ofrece una visión predictiva y multidimensional del valor a largo plazo de un jugador y de su encaje con un equipo. ¿El resultado? Mejores elecciones en los drafts, traspasos más acertados y menos errores.

Entre bastidores, la IA también acelera las operaciones. Los San Antonio Spurs utilizan la IA para planificar toda la logística de viajes de la temporada en solo 20 minutos, una tarea que antes requería tres semanas. Las franquicias de la MLB ya emplean IA para optimizar las rotaciones de lanzadores, mientras que plataformas como MOGL1, que gestionan acuerdos comerciales entre deportistas y marcas basados en su imagen y notoriedad, automatizan esa conexión y reducen campañas de patrocinio que antes llevaban días a cuestión de minutos.

Como firma, estamos observando este tipo de escalabilidad en numerosos sectores. Plataformas como el agent OS de PwC permiten a las organizaciones ir más allá de la automatización básica y crear procesos basados en agentes que piensan, actúan y mejoran con el tiempo.

Ganar aficionados y cuota de mercado con la IA como eje central

La IA está cambiando la forma en que los aficionados viven el deporte y cómo los equipos lo gestionan. Los Cleveland Cavaliers utilizan agentes de IA para enviar correos electrónicos personalizados que adaptan el contenido, el tono, los emojis e incluso la paleta de colores según el comportamiento y las preferencias de cada aficionado. Por su parte, el equipo femenino de baloncesto, Indiana Fever, emplea la IA para segmentar audiencias y activar ofertas dinámicas en tiempo real. Se trata de hiperpersonalización a escala, que está llevando la relación con los fans de un modelo masivo a uno completamente personalizado.

En el ámbito de los medios, la IA se está convirtiendo en una narradora más. En el Abierto de Australia, la IA genera comentarios en directo con información en tiempo real a medida que avanza el partido. La adquisición de VideoVerse por parte de Minute Media permite ofrecer resúmenes personalizados al instante a aficionados de todo el mundo. Hoy es posible pedir “todos los mates de mi jugador favorito de anoche” y recibir en segundos un vídeo completamente editado. El contenido deportivo deja de ser uniforme para convertirse en algo bajo demanda, personalizado e interactivo.

Equipos como los Cavaliers y los Spurs están desplegando la IA tanto en sus áreas deportivas como corporativas, integrándola en operaciones, marketing y estructuras técnicas. Están pasando de un análisis reactivo a uno predictivo y prescriptivo, utilizando la IA para afinar decisiones y preparar su rendimiento de cara al futuro.

¿El resultado? Mayor eficiencia, análisis más precisos y una reputación de marca asociada a la innovación. Las organizaciones que retrasen su adopción corren el riesgo de perder oportunidades y quedarse atrás. En un mercado que avanza rápido, quienes apuestan antes por la IA pueden liderar la clasificación.

Reglas del juego

A medida que la IA pasa de la fase experimental al día de partido, las organizaciones deportivas necesitarán algo más que una visión ambiciosa: necesitarán gobernanza. Los mismos sistemas que mejoran el scouting, la estrategia o la relación con los aficionados pueden introducir riesgos relacionados con sesgos, privacidad de los datos o equidad.

Para equilibrar innovación e integridad, es clave incorporar desde el principio criterios de evaluación basados en el riesgo y principios de IA responsable. El objetivo es valorar los beneficios para el negocio sin perder de vista los posibles riesgos éticos y operativos. Un marco bien definido debería contemplar también una “vía rápida” para aquellos casos de uso con bajo riesgo y alto impacto, de modo que la innovación pueda avanzar con agilidad cuando las implicaciones son limitadas. Aplicada correctamente, la IA responsable no ralentiza el progreso, sino que lo impulsa y permite aprovechar todo su potencial sin comprometer la confianza en la integridad del deporte.

Mantener intacta el alma del deporte

Aun con todas sus ventajas, el avance de la IA autónoma plantea dudas. ¿Puede la IA restar emoción al deporte? ¿Genera una ventaja injusta para los equipos con mayor capacidad tecnológica? ¿Quién asume el mérito, o la responsabilidad, de una decisión tomada por un sistema de IA?

Son preguntas razonables y no nuevas para el sector. A través de normas de repetición, estándares de rendimiento o límites salariales, el deporte ha sabido regular la innovación sin perder su esencia. La IA vuelve a poner a prueba ese equilibrio, aportando oportunidades y riesgos al núcleo de la competición.

El objetivo no es sustituir el rugido del estadio ni el instinto de un gran entrenador, sino permitir que las personas se concentren en aquello que hacen mejor: inspirar, liderar y conectar. Lejos de destruir la magia del deporte, la IA puede ampliarla. Al asumir la complejidad y escalar la inteligencia en la toma de decisiones, los agentes de IA permiten a entrenadores, jugadores y directivos elevar su rendimiento y su capacidad de contar historias.

El juego detrás del juego está cambiando a gran velocidad. Y los equipos con una visión más avanzada no se resisten al futuro: compiten en él.