Para las compañías navieras, las nuevas iniciativas regulatorias a nivel global, regional y nacional están impulsando la importancia de la transición hacia combustibles y tecnologías sostenibles. El estándar global de combustibles de la Organización Marítima Internacional, por ejemplo, establece reducciones anuales en la intensidad de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), de modo que los buques que funcionen exclusivamente con fuelóleo pesado podrían llegar a pagar 380 dólares por tonelada de CO₂ equivalente emitido.

Como consecuencia, los costes del combustible aumentarían un 30% en 2030 y casi se duplicarían en 2035. Estas penalizaciones por las emisiones de carbono buscan, entre otros objetivos, incentivar el transporte marítimo con bajas emisiones y generar estímulos económicos para que las empresas utilicen combustibles sostenibles.

Las empresas pioneras pueden comprobar que los obstáculos económicos en el camino hacia un transporte marítimo con bajas emisiones son menos relevantes de lo previsto. Nuevas estimaciones de PwC Alemania y del Institute for Sustainable Futures de la University of Technology Sydney (UTS-ISF) señalan que el uso de combustibles marítimos de bajas emisiones apenas eleva el precio de algunos bienes de consumo. En el caso de un televisor, el aumento sería del 1,4%. En unas zapatillas, del 0,3%.

La oportunidad de avanzar para las compañías navieras es significativa. La flota comercial mundial transporta el 80% del comercio global, pero el 95% de los buques todavía utiliza combustibles convencionales. Algunas grandes navieras ya avanzan en esta dirección. Cambian a mezclas de combustibles con menores emisiones, lanzan buques capaces de operar tanto con combustibles convencionales como sostenibles y apuestan por combustibles del futuro, como el amoníaco sintético. También contribuyen al desarrollo de los llamados corredores verdes, rutas marítimas en las que navieras, puertos y otros actores coordinan el uso de combustibles sostenibles y tecnologías limpias para reducir emisiones.

Estos movimientos no responden solo a objetivos medioambientales. Representan decisiones estratégicas para obtener una ventaja competitiva en un ecosistema de combustibles sostenibles que se configura para frenar el aumento de los daños derivados de tormentas y otros riesgos climáticos que ya afectan al transporte marítimo. Los directivos que comprenden estas dinámicas pueden tomar decisiones más acertadas sobre cómo reforzar su negocio mediante la implantación de medidas de sostenibilidad.

Cómo afectan los combustibles marítimos sostenibles a los precios de consumo

La transición hacia combustibles marítimos sostenibles modificará la estructura de costes de los productos transportados por mar. Los combustibles verdes, como el biometanol y el e-metanol, pueden costar entre dos y tres veces más que los combustibles marinos convencionales, incluso tras incorporar los costes por emisiones de carbono. Los buques con motores duales de metanol tienen un precio entre un 15% y un 20% superior al de los buques estándar.

PwC Alemania analizó cómo estos costes pueden afectar a los precios de consumo a partir de previsiones para 2030. El estudio compara el uso de fuelóleo pesado al 100% con el de combustibles verdes al 100%, basándose en un promedio de precios de biometanol y e-metanol, e incorpora además las tarifas por emisiones de CO₂ propuestas por la Organización Marítima Internacional. El análisis muestra que el impacto varía según el tipo de producto o servicio. Aun así, la conclusión general es clara: las barreras para cambiar de combustible son menores de lo que muchos directivos imaginan y, en algunos casos, prácticamente inexistentes.

Los productos de consumo de alto valor experimentarían aumentos de precio muy limitados si se transportan en buques que utilizan combustibles sostenibles. El precio de un televisor, por ejemplo, aumentaría un 1,4%. El de unas zapatillas, un 0,3%. En cambio, los paneles solares aumentarían un 4,6%.

Los automóviles transportados en buques especializados que funcionan al 100% con combustibles verdes (PCTC) registrarían incrementos de coste insignificantes. En vehículos de gama media, el aumento podría situarse en un 0,8%. En segmentos de mayor precio, como los coches de lujo, el impacto sería de solo un 0,1%.

Las materias primas transportadas a granel en buques impulsados al 100% con combustibles verdes registrarían ligeros incrementos de precio. El trigo aumentaría un 2,3%. El mineral de hierro, un 4,9%.

Los cruceros de ocio muestran cómo un sector de servicios puede absorber el coste de los combustibles verdes. El análisis de PwC indica que operar con combustibles 100% sostenibles elevaría el precio de los billetes en torno a un 19% de media, lo que sitúa a este segmento como el más afectado del estudio. El incremento por billete es mayor que en la mayoría de los bienes transportados, ya que el número de pasajeros es inferior al volumen de mercancías de un buque de carga. Aun así, este coste adicional puede repartirse entre las distintas categorías de cabina según la disposición a pagar de los pasajeros.

Estos resultados indican que las empresas que transportan sus productos por mar podrían optar por soluciones sostenibles sin trasladar aumentos significativos al consumidor (incluso sin aplicar tarifas por emisiones al nivel propuesto por la Organización Marítima Internacional, el aumento de precios se situaría en un orden de magnitud similar). La demanda de los clientes del transporte marítimo generaría, a su vez, un fuerte impulso para que el sector adopte combustibles sostenibles. No obstante, la transición desde combustibles tradicionales como el fuelóleo pesado plantea retos operativos que las empresas deberán gestionar.

La ruta hacia las cero emisiones netas en el transporte marítimo

Para analizar la dinámica de la transición, PwC Alemania colaboró con UTS-ISF en la modelización de posibles trayectorias en tecnología, inversión, uso de la energía y políticas públicas que permitirían al sector alcanzar las cero emisiones netas en 2050. Estas trayectorias siguen un patrón similar al de otras industrias, como la química.

En una primera fase, las compañías navieras reducen el uso de combustibles convencionales mediante mejoras de eficiencia. Este enfoque genera valor tangible a través del ahorro de costes y no requiere grandes cambios en el sistema energético. Sin embargo, no acerca de forma suficiente al sector al objetivo de cero emisiones netas. Para lograrlo, será necesario aplicar otras medidas, como la optimización de rutas, la captura de carbono a bordo o, la opción con mayor potencial en la actualidad, la sustitución de combustibles convencionales por alternativas sostenibles.