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Economia colaborativa

  • Seis claves para que las tecnológicas no pierdan el rumbo

    Autor: Antonio Vázquez -

    A primera vista, podría decirse que el sector tecnológico está ‘de buen año’. Los cinco grandes en EEUU –Alphabet, Amazon, Apple, Facebook y Microsoft- han conseguido ingresos récord, aumento de los beneficios y de su capitalización bursátil. Sus colegas chinos -Alibaba, Huawei y Tencent- lo están haciendo casi igual de bien, aprovechando su liderazgo en el mercado chino para lanzarse a la conquista del mercado internacional.

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  • ¡Es el coche compartido, no el autónomo!

    Autor: Manuel Díaz -

    El mercado de automoción cambiará drásticamente en 2030 como consecuencia del impacto del transporte compartido y del desarrollo tecnológico. En Europa se espera que el parque de vehículos se reduzca un 25% -de 280 millones a 200 millones de unidades- y en Estados Unidos un 22% -de 270 a 212 millones de coches en 2030-.

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  • Cinco negocios que prometen multiplicarse por 20 en Europa

    Si es usted inversor y busca oportunidades de crecimiento en Europa, aquí tiene cinco: las finanzas colaborativas, el alojamiento compartido, el transporte compartido, los servicios profesionales bajo demanda y los servicios para el hogar bajo demanda. Estos cinco sectores, que se basan en plataformas online y que podríamos considerar son el núcleo duro de la economía colaborativa, generan actualmente unas transacciones por valor de 28.000 millones de euros anuales, pero según un informe elaborado por PwC en 2025 alcanzarán los 570.000 millones de euros, es decir, veinte veces más. Los ingresos de las plataformas que soportan estos negocios crecerán en una proporción parecida, al pasar de los 4.000 millones actuales a 83.000 millones en 2025.  Todo un diamante en bruto para una economía europea que los últimos años se ha acostumbrado a tasas de crecimiento muy bajas.

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  • El impacto de la economía colaborativa en las finanzas: cuestión de confianza

    Autor: Raquel Garcés -

    Se han escrito ríos de pixeles sobre el impacto de la economía colaborativa en sectores como el transporte (con la aparición fulgurante de Uber y otras compañías similares) o el alojamiento (Airbnb) y su capacidad para poner en cuestión los modelos de negocio establecidos. Se ha hablado mucho menos de sus repercusiones en el sector financiero. Pero haberlas haylas, como pone de relieve el último informe de la plataforma DeNovo, creada por Strategy&, la consultora estratégica de PwC, para analizar el impacto de los fenómenos disruptivos en los negocios actuales.

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  • Economía colaborativa vs. tradicional: es hora de fumar la pipa de la paz

    A primera vista puede parecer que las empresas que forman parte de la economía colaborativa tienen muchas cosas en común: tratan de provocar un efecto disruptivo entre los operadores tradicionales con un acceso directo a los consumidores y una oferta más cómoda, más flexible, y a menudo, más económica que la de sus rivales tradicionales. Han desarrollado una nueva generación de microemprendedores capaces de generar valor, al liberar recursos no utilizados —ya sea en viviendas, en vehículos o en otro tipo de activos—. Otros permiten a los clientes contratar a alguien para hacer pequeñas tareas, alquilarle la bicicleta al vecino o pedirle dinero prestado. Estas empresas han dado respuesta a una serie de necesidades no cubiertas por el mercado, han sorteado a los reguladores y se han afirmado en su derecho a dar servicio a los clientes de la manera en que ellos han elegido.

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