Como escribió el economista Joseph Schumpeter en 1942: «En una economía competitiva, las nuevas combinaciones desplazan a las antiguas». Más de ocho décadas después, pocas industrias encarnan mejor esta idea de «destrucción creativa» que la automoción.

La industria del automóvil está valorada en 2,6 billones de dólares, es uno de los motores de la economía global y atraviesa una transformación sin precedentes. La electrificación, los avances tecnológicos y la irrupción de nuevos competidores están redefiniendo sus fuentes de valor. El estudio Global Automotive Outlook, elaborado por PwC a partir de una encuesta a 720 directivos de 33 países, revela que las empresas deberán acelerar la adaptación de sus productos, capacidades y modelos de negocio para seguir siendo competitivas en este nuevo escenario.

La combustión comienza a apagarse

La transformación más visible que sufre la industria afecta a la producción mundial de vehículos. Según el informe, los vehículos exclusivamente de combustión interna pasarán de representar el 60% de la producción global al 41% en 2030, y perderán por primera vez su posición dominante.

En paralelo, los vehículos eléctricos de batería (BEV) pasarán del 18% al 30% de la producción mundial. China seguirá liderando la transición, mientras que en mercados como Estados Unidos los vehículos de combustión conservarán una presencia relevante durante más tiempo.

El valor se desplaza hacia el software

La transformación del vehículo va mucho más allá del cambio de motorización: su valor depende cada vez menos de los componentes físicos y más del software integrado, los servicios digitales y el aprovechamiento de los datos.

Esta tendencia se refleja en la creciente adopción de tecnologías avanzadas en toda la cadena de valor del sector, que pasará del 47% al 72% en 2030.El 51% de los directivos identifica la inteligencia artificial como una de las tres tecnologías más importantes para alcanzar sus objetivos estratégicos en los próximos cinco años.

Nuevos clientes y fuentes de ingresos

La base tradicional de clientes también está cambiando. Aunque los compradores particulares seguirán siendo relevantes, perderán peso frente a nuevos perfiles de demanda. Los directivos prevén que, en 2030, los operadores de flotas, los proveedores de movilidad y las administraciones públicas generen un tercio de los ingresos del sector, frente al 21% actual.

Un nuevo escenario competitivo

Aunque los fabricantes tradicionales mantienen el liderazgo mundial, con un peso del 63%, ya no dominan en solitario. La irrupción de empresas tecnológicas, energéticas y de electrónica de consumo está ampliando los límites del sector.

El denominado «efecto Xiaomi» es uno de los ejemplos más visibles de este cambio. La compañía lanzó su primer vehículo en 2024 y alcanzó las 500.000 unidades producidas apenas dos años después, demostrando que empresas ajenas a la automoción pueden ganar escala y relevancia en un plazo muy reducido.

El 46% de los directivos espera que, en los próximos cinco años, empresas de sectores adyacentes se consoliden como competidores relevantes. Competir ya no dependerá solo de fabricar vehículos, sino también de dominar el software, los datos, la energía y los servicios de movilidad.

Cuatro ventajas competitivas para la próxima década

El informe señala cuatro ámbitos en los que las compañías deberán cimentar sus futuras ventajas competitivas:

  1. Dónde se creará valor. Más allá del vehículo eléctrico, el crecimiento se concentrará en la conducción autónoma, los sistemas avanzados de asistencia al conductor, las baterías, el almacenamiento energético y los servicios de movilidad.
  2. Dónde estará el crecimiento. Europa Occidental perderá atractivo relativo, mientras que Asia Meridional y Asia Sudoriental ganarán protagonismo y concentrarán una proporción creciente de las oportunidades del sector.
  3. Dónde invertir hoy. La I+D y el desarrollo de producto encabezan las prioridades de inversión para los próximos cinco años (68%), por delante de la fabricación (61%) y la digitalización (45%). Esta apuesta busca impulsar nuevas vías de crecimiento y construir ventajas competitivas, más que mejorar la eficiencia.
  4. Cómo acelerar el desarrollo de capacidades. Las adquisiciones, las alianzas estratégicas, las licencias y la colaboración público-privada ganarán peso como vías para acceder con mayor rapidez a nuevas capacidades.