Series y libros de empresa para el verano: el ocio es también negocio

Los libros de negocio son un clásico del verano. Las vacaciones nos dan la oportunidad (y el tiempo) para leer historias de economía, finanzas y empresas que nos permiten aprender y progresar en la carrera profesional. Pero no es la única opción. Con la expansión de la cultura audiovisual y la proliferación de dispositivos electrónicos, las series de televisión se han convertido en un entretenimiento asequible que mezcla a la perfección ocio y negocio. Aquí ofrecemos una selección híbrida de series y libros de negocio recomendados por Strategy + business, la revista corporativa de Strategy&, la consultora estratégica de PwC; Filmaffinity; IMdB; Financial Times; The Wall Street Journal y The New York Times, entre otras publicaciones. Alguna de las recomendaciones, incluso, está en la doble versión de serie y libro.

Billions (en Movistar). Creadores: Brian Koppelman, David Levien, Andrew Ross Sorkin – Seis temporadas.

Dos egos monumentales frente a frente. Por un lado, el ambicioso fiscal del distrito de Nueva York (fantástico Paul Giamatti). Por otro, un tiburón financiero (un seductor Damian Lewis en las primeras cinco temporadas) que es el rey de los hedge funds.  El inevitable choque de trenes, con chica por medio (la ex mujer del fiscal es asesora del tiburón) hace saltar chispas a la trama y depara momentos únicos reveladores del tradicional juego de intereses (lleno de maniobras más o menos sucias) entre la política y la industria financiera.  El ritmo de la acción y los vibrantes diálogos ayudan a seguir las a veces complejas operaciones de inversión y sus consecuencias desde el punto de vista de la competencia y del cumplimiento legal.

Industry (en HBO Max). Directores: Mickey Down, Konrad Kay, Lena Dunham. La segunda temporada se emite el 2 de agosto.

Muestra con verosimilitud y sordidez el mundo de un grupo de jóvenes que aspiran a hacerse un hueco en la jungla especulativa de las finanzas internacionales. Localizada no casualmente en Londres, una de las capitales mundiales del negocio de la banca de inversión, cuenta la historia de varios veinteañeros hambrientos de éxito que compiten con crudeza por entrar en la firma, en una ambiente despiadado y lleno de ambiciones mal resueltas. De factura típicamente británica (está producida por la BBC), la ausencia de estrellas en su cuadro de intérpretes no impide que la serie sea un modelo de brillante ejecución, componiendo un conjunto seductor, casi adictivo.

Succession (en HBO Max). Director: Jesse Armstrong. Se espera la cuarta temporada para el cuarto trimestre de este año.

Es uno de los grandes éxitos de crítica y público de los últimos años. La historia es bastante sencilla: la batalla por la sucesión en una gran empresa familiar del sector de la comunicación (¿Murdoch quizás?). La riqueza de matices de los personajes principales y un cierto toque de comedia negra convierte lo que es un argumento convencional en un guion lleno de giros, diálogos incisivos y perfidias que dejan a Maquiavelo como un principiante. El reparto es también espléndido, con el veterano Brian Cox (el patriarca del grupo) a la cabeza. La serie ofrece algunas lecciones útiles para toda empresa familiar, tanto sobre lo que hay que hacer (diseñar un plan de sucesión serio, crear equipo, generar confianza, ser flexible) como lo que no (dejarse llevar por las emociones, priorizar el beneficio personal frente al de la empresa, generar un cultura de liderazgo basada en el miedo). Casi obligatoria.

The Office (en Netflix). Creadores: Greg Daniels, Ricky Gervais, Stephen Merchant. Nueve temporadas.

Un clásico de las series de empresa. Pero aquí no hay aviones privados ni moquetas de lana virgen ni traiciones palaciegas. Cuenta el día a día de una pequeña empresa americana de venta de papel y otros productos de oficina. El jefe (interpretado estupendamente por Steve Carell) es un director incompetente, sus subordinados son seres extravagantes que van a lo suyo y su cultura corporativa está anclada en el siglo XIX. La combinación de factores crea una atmósfera de humor original, alejado de los chistes ingeniosos y las risas enlatadas de las comedias de situación convencionales. Filmada en un estilo documental, destila un tono agridulce (a veces hilarante, otras emocional o sombrío) que no conecta con todos los públicos pero que crea una multitud de seguidores apasionados.

The Dropout: auge y caída de Elisabeth Holmes (en Disney+). Creadora: Elizabeth Meriwether. Miniserie de ocho capítulos.

Elisabeth Holmes fue en su día comparada con Steve Jobs. Como él, dejó los estudios de la universidad californiana de Stanford para crear en Silicon Valley una empresa que la convirtió en multimillonaria. Pero hasta aquí llegan las similitudes. Elisabeth Holmes fue una estrella fugaz que ha acabado siendo condenada por estafar a los inversores y que está pendiente de saber cuántos años va a pasar en la cárcel. Esta miniserie cuenta su historia y la de su empresa Theranos, una compañía de tecnología sanitaria que ideó una técnica presuntamente revolucionaria para hacer análisis de sangre. Pero a la hora de la verdad, Theranos solo podía ofrecer una mínima fracción de lo que había prometido, y cuando Elisabeth Holmes vio en peligro su plan comenzó a amañar pruebas, a falsificar ingresos y a inventarse contratos.

La serie está inspirada en un podcast de la cadena de televisión ABC, que a su vez tiene como referencia un brillante libro, escrito por John Carreyrou (Mala sangre, editado en castellano por Capitán Swing). John Carreyrou es, por cierto, uno de los protagonistas de la serie televisiva, ya que fue él el periodista que destapó el fraude en The Wall Street Journal.

Serie o libro, libro o serie, o las dos cosas, son un luminoso ejemplo del lado oscuro de Silicon Valley.

Mary Queen of Shops (en YouTube). Creadora: Mary Portas. Tres temporadas

Esta es una serie pequeñita que vale la pena descubrir. Emitida inicialmente por la BBC británica, muchos de sus episodios se pueden ver ahora a través de YouTube. Mary Portas es una consultora que se dedica a revitalizar comercios de Reino Unido en decadencia: una especie de Chicote en Pesadilla en la cocina, pero en fino. La serie nos enseña las dificultades que tienen las tiendas tradicionales para sobrevivir frente a las grandes franquicias y cadenas de distribución. Con una mezcla de tacto y determinación, Mary Portas tiene que hacer frente a la resistencia al cambio del comerciante medio británico, que hace las cosas “como siempre se han hecho” e ignora deliberadamente que el mundo es distinto al que él ha heredado.

The Economic Weapon. The Rise of Sanctions as a Tool of Modern War, Nicholas Mulder (Yale University Press, 2022).

Este es un libro oportuno. Publicado en enero de 2022, cuando ni siquiera Rusia había invadido Ucrania, y siendo un análisis histórico de las sanciones económicas como arma de guerra, sus tesis y reflexiones bien pueden aplicarse a la realidad del conflicto bélico actual. La conclusión principal del libro es que la mayoría de las veces las sanciones económicas no funcionan. Si lo hacen, suele ser cuando se imponen como castigo (o como amenaza de castigo) a pequeños países.

En cambio, si el objeto de la sanción es una potencia mundial, la consecuencia tiende a ser un agravamiento del conflicto y del antagonismo entre las partes. La Italia fascista, la Alemania de Hitler y el Japón militarista, que fueron sometidos a distintos bloqueos financieros y comerciales, se volvieron más agresivos en su afán expansionista. ¿Se puede extrapolar esa conclusión a la guerra de Ucrania? Nicholas Mulder, que tras la invasión rusa ha publicado distintos artículos sobre el tema, cree que las sanciones a Rusia, aunque contraproducentes para la economía mundial, pueden llegar a ser útiles como elemento de negociación de cara al final del conflicto. Pero una cosa tiene clara: las sanciones no ganarán la guerra.

The Anxious Investor: Mastering the Mental Game of Investing, Scott Nations (William Morrow, 2022)

Otro libro oportuno. Cuando los mercados de renta variable y renta fija de todo el mundo sufren por la sucesión concatenada de la demanda post-pandemia, la guerra en Ucrania, la inflación y la subida de los tipos de interés, Scott Nations, un intermediario financiero estadounidense, se propone aconsejar a los inversores a tomar decisiones en momentos de incertidumbre. Sus teorías no son originales, pero viene bien recordar de vez en cuando la importancia de evitar la ansiedad y mantener la cabeza fría.

Para sostener sus recomendaciones, Scott Nations analiza el comportamiento histórico de mercados violentamente bajistas (como el estallido de la burbuja de los Mares del Sur, de 1720, el boom de Internet en los 90 o la crisis de 2008) y se centra en los aspectos psicológicos de las decisiones de inversión. Los humanos, defiende el autor, somos animales sociales y cuando vemos que los demás huyen de los mercados y leemos los titulares sensacionalistas de la prensa, es muy difícil resistirse a la tentación de vender. Lo racional, sin embargo, es justo lo contrario.

Hay que evitar seguir la tendencia del rebaño, dejar a un lado los instintos y las emociones (es sabido que perder dinero es el doble de doloroso que el placer de ganarlo) y pensar en el largo plazo. El libro lo resume en una analogía deportiva: el inversor debe seguir los movimientos del hombre, no los del balón.

El pequeño libro de la filosofía estoica, Javier G. Recuenco y Guillermo de Haro (Alienta, 2022)

Las vinculaciones entre filosofía y negocio son bien conocidas. Steve Jobs aplicó principios filosóficos en la gestión de Apple. Otros empresarios famosos, como George Soros o Peter Thiel, están graduados en Filosofía. En España, José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Caixabank, Jaime Botín, expresidente de Bankinter, y Santiago Eguidazu, presidente de Alantra, también han confesado su amor por la filosofía. Este libro refuerza esas conexiones.

Aunque se trata de un manual genérico sobre el estoicismo, buena parte del libro se dedica a explicar cómo aprovechar sus enseñanzas en el mundo de la empresa. Sus autores saben de lo que hablan. Ambos tienen amplia experiencia en gestión y en formación de directivos. Y han batallado bajo adversas condiciones en escenarios VUCA (volátiles, inciertos, complejos y ambiguos), que son los que definen los tiempos actuales. A su juicio, los principios estoicos (que muy resumidamente consisten en percibir adecuadamente la realidad, actuar bien y aceptar y tolerar lo que sucede, admitiendo que no todo está controlado) son imprescindibles para afrontar los nuevos retos empresariales, ya que su aplicación es de gran utilidad para reforzar el pensamiento crítico, mejorar la toma de decisiones y resolver problemas complejos. Reflexiones interesantes para tiempos interesantes.

The New Political Capitalism: How Business and Societies Can Thrive in a Deeply Politicized World, Joe Zammit-Lucia (Bloomsbury, 2022)

Otra lectura conectada con la actualidad. La guerra en Ucrania ha obligado a muchas empresas a comprometerse políticamente. La invasión rusa de febrero provocó una reacción en cadena de muchas compañías (incluyendo PwC) que decidieron retirar sus negocios en Rusia. Otras siguieron operando allí, aunque la presión de la opinión pública les obligó a rectificar. En este libro, Joe Zammit-Lucia, un empresario que se declara ideológicamente de centro radical, reflexiona sobre cuándo y cómo las empresas han de involucrarse políticamente, en un escenario marcado por la polarización. Su principal mensaje que ya no existen negocios apolíticos.

En su opinión, no se trata de algo negativo, sino de una realidad que las empresas pueden aprovechar. Con una condición: que sean capaces de ajustar su radar y comprender la naturaleza política de sus actividades, actuando en consecuencia para integrar ese entendimiento en su modelo de negocio. Es lo que el autor llama capitalismo político, que a su juicio puede reforzar las democracias liberales y salvar la globalización. ¿Ejemplos? El libro elogia el posicionamiento de la marca de ropa informal Patagonia, por su ambiciosa política medioambiental, y pone también como modelo al fabricante de chocolate Tony’s Chocolonely, que ha mejorado las condiciones de trabajo de los recolectores de cacao de Ghana.

Con estos libros en la mesilla de noche y estas series en nuestras pantallas, tenemos entretenimiento y aprendizaje garantizado estas vacaciones. ¡Feliz verano para todos!

atoca: