La tokenización ha pasado de los tests a su uso operativo, cambiando el enfoque de “si funciona” al “cómo y dónde aporta valor”. Como tecnología basada en blockchain, la tokenización ya está preparada para un uso práctico.

Esta tecnología permite representar digitalmente la propiedad de cualquier activo tangible o intangible, como acciones, bonos, efectivo, criptomonedas, conjuntos de datos o puntos de fidelidad, en una blockchain. Una vez que un activo se representa mediante un token, puede transferirse o intercambiarse de forma ágil y rentable, utilizarse como garantía y mucho más.

La tokenización puede simplificar procesos que habitualmente resultan complicados en el sector financiero. Por ejemplo, puede reducir los costes y retrasos asociados a las operaciones de liquidación “entrega contra pago” -en inglés, delivery versus payment, DVP-, en las que solo se entrega un valor si se produce su pago y viceversa. Gracias a la tokenización y a las mejoras tecnológicas que ofrece un modelo basado en blockchain, las operaciones ganan en agilidad, y aumentan tanto la flexibilidad como la velocidad de ejecución.

La experiencia adquirida con su uso actual puede servir de base para futuras transformaciones. Cada nueva inversión en infraestructura y capacidades de tokenización puede abrir la puerta a múltiples oportunidades, como una mayor eficiencia del capital, ahorro de costes, acceso a nuevos segmentos de mercado, mayor transparencia y mejores capacidades de gestión del riesgo.

Tres formas en que la tokenización puede generar valor

Existen muchas maneras de generar valor a través de la tokenización. Sin embargo, las entidades que logran mejores resultados suelen encontrar un equilibrio atractivo entre el retorno de la inversión a corto plazo y el desarrollo de capacidades a largo plazo en tres ámbitos principales:

  1. Ahorro de tiempo y dinero en transferencias y transacciones internas.
    En grandes instituciones, las transferencias de fondos y valores entre distintas ubicaciones pueden requerir tiempo y suponer un coste considerable. Por ejemplo, una filial en el extranjero puede tardar varios días en transferir efectivo a Estados Unidos para adquirir valores estadounidenses. La tokenización ofrece una alternativa más rápida y rentable: permite transferir la propiedad de divisas o valores en una blockchain y poner esos activos en funcionamiento casi de inmediato, dentro de un flujo de trabajo previamente establecido. Del mismo modo, los grandes gestores de activos pueden aplicar la tokenización a diferentes costes operativos habituales. Por ejemplo, al utilizar la tokenización para gestionar la asignación de operaciones, los gestores pueden programar de antemano qué cuentas recibirán los resultados, eliminando tareas manuales y favoreciendo una operativa más eficiente.
  2. Generación de nuevas oportunidades de ingresos mediante una mayor liquidez de los activos tradicionalmente ilíquidos. La tokenización puede aplicarse tanto a activos líquidos, como el efectivo, bonos o criptomonedas, como a activos ilíquidos. Activos históricamente ilíquidos, como el crédito o el capital privado, también pueden convertirse en candidatos viables para la tokenización. En el mercado de crédito privado, valorado en unos 1,5 billones de dólares, encontrar compradores y vendedores adecuados puede demandar mucho tiempo y esfuerzo. Con la aplicación de la tokenización, las entidades de crédito pueden “fraccionar” los préstamos, creando diferentes tamaños y ampliando el conjunto de posibles prestatarios. A partir de ahí, los compradores o prestatarios pueden utilizar el activo tokenizado de forma similar a un bono.
  3. Aceleración de operaciones complejas y creación de nuevos tipos de garantía mediante la conexión de activos on-chain y off-chain. Del mismo modo que es posible transferir activos entre distintas jurisdicciones, también se puede utilizar tokens para transferir valor entre las finanzas basadas en blockchain y el sistema financiero tradicional. De esta manera, las empresas o sus clientes de alto patrimonio pueden utilizar activos de un ecosistema para realizar inversiones o pagos en el otro de forma rápida y segura, abriendo así la puerta a nuevos mercados potenciales.

Cómo funciona la tokenización

Para entender la tokenización, conviene partir de un ejemplo básico. Una entidad multinacional de servicios financieros necesita transferir dinero entre dos de sus filiales internacionales: una en dólares estadounidenses (USD) y otra en yenes (JPY). En la actualidad, este proceso puede tardar hasta una semana en completarse a través de la red SWIFT. La tokenización permite evitar este procedimiento tan complejo.

Primero, la moneda se deposita en una cuenta de custodia en la divisa correspondiente. Después, se crean tokens que representan una cantidad concreta de dinero fiduciario en cada lado. A partir de ahí, el intercambio de esos tokens puede realizarse de forma instantánea. El dinero fiduciario permanece en la cuenta hasta que se “desenvuelve” el token, lo que en este caso significa recurrir al proceso estándar de transferencia de fondos mediante SWIFT.

Si no se realiza de inmediato, ese token puede utilizarse internamente para representar esa cantidad de dinero fiduciario (custodiado por una entidad conocida por el titular del token) y transferirse a cambio de otro tipo de efectivo tokenizado, para saldar una deuda o adquirir otro activo, tokenizado o no.

Este proceso de tokenizar las transferencias internas de efectivo entre empresas puede abrir nuevas oportunidades de valor que antes no eran posibles.

La misma multinacional que ya puede realizar transferencias on-chain de efectivo adquiere ahora la capacidad de contar con dinero “programable”.

Beneficios del dinero programable

Un responsable de tesorería puede gestionar los fondos internos para pagar a proveedores, empleados o saldar deudas entre departamentos. Trabajando con el equipo interno de blockchain, es posible codificar y establecer los términos de un smart contract que se ejecute automáticamente cuando se cumplan las condiciones acordadas, como la recepción de una cantidad determinada de dinero.

La tokenización también puede aplicarse a otros activos, como bonos, fondos del mercado monetario o crédito privado. El proceso es similar: todo empieza con un custodio. Una vez que el activo se deposita en custodia, se crea un token que lo representa digitalmente. El activo puede transferirse de la misma manera que en el caso del efectivo, moviendo simultáneamente el pago y el activo.

Los beneficios son inmediatos: una operación que antes podía tardar días o una semana en resolverse puede completarse de forma instantánea. Los tokens pueden desenvolverse cuando sea necesario y convertirse nuevamente en el activo original o transferirse dentro de la cadena según las necesidades.

Mientras los tokens estén diseñados adecuadamente, con las debidas consideraciones regulatorias y de ciberseguridad, no será necesario convertirlos de nuevo a su forma original.

Es posible utilizar un activo tokenizado como garantía para un nuevo préstamo o para la próxima entrega de mercancías, bloqueándolo en un smart contract codificado que libere la garantía una vez se haya efectuado la liquidación o se cumpla cualquier otra condición previamente establecida.

Con esta agilidad, proveedores, clientes u otras entidades pueden beneficiarse de transferencias y operaciones más rápidas. Se pueden negociar bonos con otras entidades a cambio del efectivo tokenizado utilizado anteriormente. Los smart contracts ejecutan la transacción conforme a términos codificados y previamente acordados, distribuyendo los fondos entre varias cuentas al completarse la operación.

Todo ocurre de forma automática, sin necesidad de supervisar cada transferencia, reduciendo días de trabajo a unas pocas acciones programadas.

Adopción de la tokenización

Qué opinan las instituciones financieras y los reguladores

La tokenización ya está empezando a transformar la operativa de los servicios financieros. Bancos, gestores de activos, prestamistas, proveedores de pagos e incluso tesorerías corporativas y departamentos financieros están tokenizando una amplia variedad de activos del mundo real, desde depósitos bancarios hasta valores, materias primas o documentación. Algunos bancos incluso han desarrollado internamente la pila tecnológica de blockchain con el objetivo de impulsar nuevas iniciativas de tokenización, como la liquidación de garantías, financiamiento comercial multilateral, liquidaciones de efectivo entre bancos y más. Muchos proyectos de alto valor surgen de la colaboración entre empresas digitales que ofrecen soluciones tecnológicas innovadoras y entidades financieras tradicionales, que aportan capital, escalabilidad, experiencia de usuario y una gestión rigurosa del riesgo.

El creciente interés en la tokenización puede tener varias motivaciones: los avances tecnológicos, la multiplicación de casos de uso en el mundo real y, de manera crucial, la mayor comprensión y aceptación del proceso por parte de los reguladores y las medidas de seguridad asociadas. Se observa cómo los reguladores comienzan a crear marcos globales para integrar la tecnología de activos digitales en la estructura financiera. El trabajo regulatorio aún no está completo y todavía es necesario establecer estándares. Entre los avances clave en el entorno regulatorio se incluyen el enfoque en separar la tecnología del activo y un reconocimiento más amplio de las diferencias entre los distintos tipos de activos digitales.

Qué podría lograr la tokenización

Agilidad, automatización y crecimiento de ingresos

Para obtener retorno de inversión (ROI) con la tokenización, suele ser más sencillo comenzar por operaciones internas, donde la organización puede tomar todas las decisiones necesarias. Sin embargo, la tokenización también puede facilitar operaciones entre distintas instituciones, como finanzas o tesorería. Puede reducir el tiempo de liquidación prácticamente a cero, evitar redes costosas centradas en el volumen y ofrecer mayor transparencia a los reguladores, que pueden contar con una presencia (node) en la blockchain. Con un desarrollo, gobernanza e infraestructura bien diseñados, la tokenización puede crear una única fuente de información confiable, altamente resistente al fraude y a las ciberamenazas.

La tokenización permite además la programabilidad: habilita smart contracts que ejecutan automáticamente operaciones complejas y gestionan sus riesgos de forma sistemática. Hoy, por ejemplo, los tesoreros corporativos pueden dedicar varias horas al día a supervisar y controlar los movimientos de efectivo. La tokenización permite que estos movimientos sean programables. Cuando un token se transfiere mediante blockchain, puede liquidarse en la cuenta de destino casi de inmediato. A continuación, un smart contract correctamente programado puede distribuir automáticamente pequeñas transferencias desde el saldo recibido, destinando los fondos a inversiones y pagos específicos. Lo que antes era un proceso costoso, laborioso y de varios días puede volverse automático, casi instantáneo e independiente de redes tradicionales que cobran comisiones.

También es posible incorporar medidas avanzadas de gestión de riesgos dentro del smart contract. Al aumentar la automatización, estas medidas reducen la supervisión manual y los puntos de contacto necesarios. Facilitan un nivel de control sobre el contrato que se alinea con la estructura de control general de la organización. Gracias a la transparencia “ajustable” de las transacciones en blockchain, los gestores de riesgo y la tercera línea de defensa pueden rastrear y verificar actividades de manera rápida y sencilla. A pesar de los múltiples beneficios, conviene mencionar matices y desafíos, como el control del activo frente a la financiación tradicional y el mayor escrutinio de los reguladores a corto plazo a medida que la tecnología evoluciona.

Con menores costes, mayor velocidad, automatización y una gestión de riesgos mejorada, la tokenización puede habilitar nuevos productos, servicios y líneas de negocio, especialmente en operaciones complejas y transfronterizas. Los profesionales cualificados pueden reasignarse desde actividades tradicionales de tesorería a tareas de mayor valor. Además, al diversificar los activos disponibles para préstamos con garantía, la tokenización puede abrir nuevas fuentes de ingresos y acceder a nuevos segmentos de mercado.

Guías para lograr el éxito en la tokenización

Aunque aquí se ha simplificado la tokenización, existen varias complejidades a considerar al desarrollar un proyecto propio, incluyendo aspectos del ecosistema y la escala, la operativa, el diseño de productos y la gestión de cartera. Cinco pautas pueden ayudar a definir el camino a seguir:

  1. Identificar lo factible y valioso. Localiza y mapea oportunidades realistas que permitan generar valor a corto plazo, fortaleciendo el negocio principal, y al mismo tiempo expandir capacidades a largo plazo. Es preferible centrarse en capacidades más que en casos de uso aislados. Cuando se implementan correctamente, las mismas capacidades fundamentales requieren solo adaptaciones específicas para respaldar diversos casos de uso valiosos.
  2. Evaluar los desafíos. Una vez identificadas las capacidades necesarias, prepárate para afrontar desafíos tecnológicos, de habilidades, culturales, de seguridad, gestión de riesgos y más. Considera la interoperabilidad: la capacidad de mover activos tokenizados entre redes o pilas tecnológicas separadas.
  3. Comprender a los stakeholders. Ya sea que la iniciativa involucre solo a stakeholders internos o también a contrapartes, clientes o inversores, es fundamental mapear cómo la tokenización puede generar valor y aumentar la confianza de todos los involucrados.
  4. Incorporar la confianza desde el diseño. Una forma eficaz de generar confianza es situarla como prioridad desde la fase de diseño. Integra capacidades de supervisión en la organización, crea o mejora controles sobre activos digitales, capacita a los profesionales de riesgo y asegúrate de cumplir con los requisitos regulatorios, legales y fiscales.
  5. Aprender de otros. Bitcoin acaba de cumplir 15 años. En finanzas tradicionales (TradFi) puede parecer joven para una moneda, pero en innovación tecnológica no lo es. Existen expertos con experiencia profunda en las complejidades de la tokenización y su implementación. Para iniciativas iniciales o más complejas, conviene aliarse con empresas digitales o instituciones de confianza que tengan un historial sólido y conocimiento profundo de los activos digitales y la tokenización.

Una vez que una iniciativa de tokenización esté funcionando y generando ROI, será más fácil implementar otras rápidamente. A medida que la tokenización se integra en la pila tecnológica y en los procesos de negocio, surgirán nuevos usos evidentes. Pronto, la tokenización puede convertirse en un nuevo paradigma y en una base confiable para servicios financieros casi instantáneos, transparentes e hiperpersonalizados, con liquidaciones rápidas, de bajo coste y mayor liquidez en una amplia gama de activos.