El año 2025 ha sido un ejercicio en el que muchos de los reguladores han suavizado las exigencias a las empresas en materias de sostenibilidad. En Europa, por ejemplo, la UE ha decidido reducir el número de organizaciones incluidas en el ámbito de aplicación de la Directiva Europea de Información Corporativa en Sostenibilidad (CSRD), y para las que deben hacerlo simplificado y aplazado algunos requisitos de reporting. Sin embargo, muy al contrario, esto no significa que las exigencias de los grupos de interés en materia de sostenibilidad hayan decaído también.
La Encuesta Global sobre el Reporting en Sostenibilidad 2025, elaborada por PwC, revela que una gran mayoría de las empresas están experimentando un aumento en las demandas de sus stakeholders en los últimos doce meses, incluso cuando los reguladores han ajustado las exigencias normativas. El estudio, basado en las respuestas de 496 directivos de 40 países, recoge la visión de organizaciones que ya reportan, o se preparan para hacerlo, bajo la Directiva Europea de Información Corporativa sobre Sostenibilidad (CSRD) o los estándares del International Sustainability Standards Board (ISSB).
El 53% y el 56% de los encuestados, respectivamente, aseguran que, durante el último año, la presión externa e interna sobre la información que publican en materia de sostenibilidad ha aumentado, y sólo un 7% dice que esta ha disminuido (ver gráfico). Además, más del 60% afirma que la inversión de recursos y de tiempo de la alta dirección en el reporting de sostenibilidad ha aumentado durante el último año. Muy pocos informan de una disminución en la inversión de recursos (5%) o en el tiempo dedicado (6%).
Presión de los grupos de interés
Estos datos muestran, según el estudio, que el reporting en sostenibilidad está dejando de ser visto como un mero cumplimiento regulatorio más, y se está convirtiendo en una herramienta estratégica en la toma de decisiones. Pero, además, confirma que la presión que ejercen los distintos grupos de interés -accionistas, clientes, empleados, ONGs, medios de comunicación, etc…- es equiparable o supera, incluso, a la de los propios reguladores.
Mas datos que avalan esta idea, es que a pesar de los cambios regulatorios hay muchas compañías que han decidido seguir adelante con sus planes iniciales. Alrededor del 40% de las compañías encuestadas tienen previsto mantener el calendario original de reporting, aunque no exista obligación legal, ya sea bajo la CSRD o bajo otros marcos normativos alternativos como ISSB o el Global Reporting Initiative. No obstante, el 40% de las empresas que tenían previsto informar bajo la CSRD han aplazado, durante dos años, la obligación legal de hacerlo, en línea con la directiva europea Stop the clock.
La encuesta también revela que las empresas están utilizando la información en sostenibilidad para apoyar sus decisiones de negocio. Más de dos tercios de las compañías que ya han reportado bajo CSRD o ISSB aseguran haber obtenido un valor significativo o moderado, más allá del cumplimiento normativo, del proceso de reporting en sostenibilidad. Este valor lo han aplicado y aprovechado en áreas de la compañía como las de estrategia, transformación de la cadena de suministro, gestión del talento, marketing y gestión de riesgos.
Lecciones aprendidas de la experiencia y el uso de la IA
Más de un tercio de las compañías incluidas en la encuesta ya había publicado informes de sostenibilidad, principalmente bajo la CSRD. Muchas de estas empresas señalan varios factores que, mirando hacia atrás, habrían mejorado el proceso de reporting: un uso más efectivo de la tecnología, la confirmación temprana de la disponibilidad de los datos, una mayor dotación de personal y una mayor colaboración entre las distintas funciones de la empresa.
Finalmente, la encuesta destaca cómo las compañías están abordando el uso de IA para el reporting de sostenibilidad, y concluye que este casi se ha triplicado, pasando del 11% el año pasado al 28% en la actualidad. Los casos de uso de IA más comunes están relacionados con la redacción o resumen de disclosures, la identificación de riesgos y oportunidades, y la recopilación, integración y validación de datos provenientes de múltiples sistemas. Para cada uno de los casos de uso, la mayoría de encuestados se encontraban todavía en la fase de descubrimiento las herramientas de IA, frente a otros usos más avanzados como la integración de la IA en los flujos de trabajo.






