La inteligencia artificial (IA) está cambiando la forma de trabajar de las empresas. Nadie duda de su capacidad para influir en el día a día de las compañías, independientemente de su tamaño. Se dice que la IA no es el futuro de las empresas, sino que es el presente que define quién llegará al futuro. Por esta razón, desde PwC hemos lanzado ‘El Sensor de la IA‘, una recopilación quincenal de las principales tendencias, proyectos, iniciativas que tiene reflejo en los medios de comunicación, con el objetivo de ayudar a las empresas a orientarse en este campo tan abierto y cambiante. Partimos de la idea de que la inteligencia artificial no sustituye a las empresas, sino que las impulsa a reinventarse. Pero todavía es un camino con dudas; la implantación de la IA genera incertidumbre, pero también es cierto que gestionada con visión se puede convertir en una vía hacia la eficiencia y la competitividad. Se quiera o no, estamos ante la mayor transformación empresarial de nuestra era y pretendemos ayudar a conocer lo que está pasando para que se puedan tomar decisiones con criterio.
En esta edición de ‘El Sensor de la IA’ recogemos el primer aviso de Wall Street a parte de las empresas de la inteligencia artificial, conocidas como Big Tech, que son el motor económico de Estados Unidos. Muchos miran la escalada meteórica de las cotizaciones con escepticismo y advierten de que podrían no estar justificadas, aunque descartan un cataclismo como la burbuja de las punto com. Pero pocos dudan del impacto que la IA tendrá en el rumbo humano durante las próximas décadas, se trata de saber cuál es la valoración correcta. Además, hablamos de la francesa Mistral IA, que ha creado Devstral 2, una inteligencia artificial de código abierto, que pretende competir con ChatGPT y DeepSeek. Por otro lado, contamos que Donald Trump trata de evitar que cada Estado pueda legislar la IA y que solo esté en manos del Gobierno federal, así como la historia de una firma polaca que compra la voz de las personas para humanizar las máquinas.
El temor al estallido de la burbuja y la recogida de beneficios desinflan los precios de empresas de inteligencia artificial
Tanto hablar de una burbuja en las principales empresas de la inteligencia artificial (IA) provoca que el temor o la incertidumbre se vayan extendiendo entre los inversores. Es una narrativa cada vez más repetida entre analistas y gestores que coinciden en que el auge de las acciones de IA podría estar sobrevalorado, en parte por entusiasmo especulativo, y ahora los inversores están rebajando sus posiciones para recoger beneficios, por miedo a una corrección financiera o por las dos razones al mismo tiempo.
Según markets.financialcontent.com existe temor a que los precios de las acciones hayan subido demasiado por las expectativas que no es seguro que puedan cumplir, lo que está presionando especialmente a empresas con altos ratios de valoración ligados a IA. Aunque algunos gestores señalan que no es una burbuja típica, sí admiten que hay riesgos de reajuste de expectativas en torno a cómo y cuándo la IA generará beneficios tangibles.
Oracle Corporation ha perdido un 15% de su valor en cinco días tras unas cuentas que después de que la empresa anunciara cifras de ventas del trimestre peores de lo esperado y un aumento de 15.000 millones en el gasto en infraestructuras de inteligencia artificial, una cifra no esperada por los inversores. Después de alcanzar el billón de dólares de capitalización en bolsa en septiembre, ahora se sitúa ligeramente por encima de los 500.000 millones de dólares, casi un 50% menos.
Broadcom también ha descendido un 15% en cinco días, por las preocupaciones sobre su exposición a OpenAI y la veracidad de sus futuros pedidos compensaron en gran medida los resultados, por lo demás sólidos, del gigante de la nube. Esta empresa tecnológica es líder global en el diseño, desarrollo y suministro de chips y software de infraestructura para centros de datos, redes y banda ancha.
Nvidia también ha sufrido vaivenes, con un descenso del 5% en el último mes, después de que se haya producido una fuerte caída de la demanda de procesadores para el cifrado de criptomonedas. Microsoft ha descendido un 6% por las informaciones que indican que el gigante tecnológico ha reducido las cuotas de ventas para sus productos de software de inteligencia artificial debido a la resistencia de los clientes a los nuevos productos, según publicó Bolsamanía. Las acciones de Fermi, empresa de inversión inmobiliaria en centros de datos, han descendido un 40% en los últimos cinco días tras revelar que había perdido un contrato con financiación y arrendamiento con su principal socio para un proyecto en Texas. Esto generó incertidumbre sobre sus ingresos futuros y sus proyectos de centros de datos, especialmente ante un panorama de tipos de interés altos y un sector de IA más cauteloso.
En las últimas semanas, han florecido los informes que hablan de un gasto en IA elevado sin claridad sobre rentabilidad a corto o medio plazo. También se dice que los resultados financieros o las previsiones publicadas no satisfacen expectativas creadas. Los analistas han mostrado su preocupación por los márgenes, la deuda acumulada y cómo las empresas esperan financiar los proyectos de infraestructura. Con este panorama, muchos informes concluyen que ha llegado la hora de insistir en la rotación de capital fuera de valores tecnológicos hacia sectores más seguros, los que se llaman de crecimiento, es decir, con carácter clásico e industrial.
Hasta hace poco, el sector tecnológico era el claro líder, pero en los últimos meses se ha producido un notable cambio hacia las áreas más «valoradas» del mercado. Por ello, algunos inversores han recomendado descender el peso en los grandes de la IA, visto que la Reserva Federal se inclina hacia una política acomodaticia y, además, sectores distintos al tecnológico continúan mostrando potencial de crecimiento con valoraciones comparativamente atractivas, según publicó El Confidencial.
Pese a todo, casi nadie espera un colapso del 70%-80% del sector tecnológico, como sucedió en la caída de las empresas de las punto com entre el 2000-2002, que vinieron acompañadas de quiebras en cadena de grandes empresas y un crash sistémico. Sin embargo, son frecuentes los análisis que consideran plausible un ajuste prolongado de valoraciones, con caídas del 20-40% en empresas con deuda excesiva, márgenes débiles y promesas de resultados difíciles de cumplir a corto o medio plazo.
Al margen de los aspectos estrictamente relacionados con la IA, existen otros factores económicos que les afectan de forma transversal. Por ejemplo, si se detuviera la política de bajada de los tipos de interés por la resistencia de la inflación, la deuda no se abarataría como está previsto, como apuntó Bloomberg Línea. Una caída relevante de la Bolsa afectaría al consumo y, por lo tanto, al PIB, que se quedaría por debajo de las previsiones, lo que introduciría más presión a la baja para los resultados de las empresas de la IA. Estos factores macroeconómicos hacen que incluso las compañías con fundamentos sólidos en IA sean escrutadas con más cautela.
Ahora se están desempolvando la lecciones históricas de la crisis de las dot-com, se recuerda que tras la burbuja, Amazon cayó más de un 90%, pero sobrevivió, que Google nació después del crash y que internet acabó dominando la economía. Es decir, la tecnología era la correcta y por eso sobrevivió, pero las valoraciones eran incorrectas y se pagó caro.
Con la IA probablemente ocurra algo parecido: la inteligencia artificial será central en la economía, pero no todas las empresas actuales capturarán el valor de esta tecnología, no la sabrán monetizar, y se demostrará que algunas cotizaciones estaban adelantadas en 5 ó 10 años. Por esto, una mayoría de expertos consideran que estamos ante un reajuste de expectativas, no ante una burbuja vacía de valor, por lo que no llegará un colapso estructural. La IA no es el problema. El precio que se pagó por ella, en algunos casos, puede ser.
La francesa Mistral crea la nueva IA de Europa que tratará de restar hegemonía a ChatGPT y a DeepSeek
Europa no tiene grandes empresas tecnológicas que estén a la altura de las estadounidenses o las chinas. Algunos analistas dicen que Bruselas ha reaccionado tarde en este campo y cuando ha querido formar empresas en Europa ya estaba en manos de las gigantes tecnológicas de Estados Unidos. Tras el primer desarrollo tecnológico, orientado a las telecomunicaciones, la inteligencia artificial es el siguiente campo de batalla, con connotaciones políticas dada la situación geopolítica internacional. La novedad en este campo es el nuevo modelo que ha presentado la empresa francesa Mistral AI que podría cambiar el panorama. Se trata de Devstral 2, una inteligencia artificial de código abierto, según publicó Business Insider.
Mistral es una empresa emergente francesa de inteligencia artificial, fundada en 2023, que se ha convertido rápidamente en un actor clave en IA generativa, desarrollando Modelos de Lenguaje Grandes (LLMs) eficientes como Mistral 7B y Mixtral, ofreciendo alternativas de código abierto y modelos comerciales, compitiendo con gigantes como OpenAI y Google. Mistral busca hacer la IA más accesible, con modelos que funcionan bien sin supercomputadoras, intentado ser el líder europeo en IA.
Si bien Google no ha obtenido el éxito esperado con Gemini, la compañía francesa Mistral IA ha irrumpido en el mercado con Devstral 2, que promete «la automatización del código de extremo a extremo». Según algunos medios, como Genbeta y Xataka, Devstral 2 puede superar a otras grandes tecnologías internacionales, aunque estas han realizado inversiones de más 200.000 millones en los últimos años.
Algunos estudios afirman que Devstral 2 presenta una potencia superior a Grok, la inteligencia artificial de la compañía xAI impulsada por Elon Musk. Además, hay que tener en cuenta que Gemini, Claude y GPT 5 son software propietario con límites de uso si se usa gratis, mientras que la IA francesa es de código abierto. En un principio, el asistente de inteligencia artificial francés estará disponible gratis de forma temporal. Seguirá un modelo similar a ChatGPT, que ahora lanza una suscripción económica que incluye funciones extra.
El plan de la francesa Mistral AI, es que la primera fase sea gratis y en la siguiente se cobre 34 céntimos por cada millón de tokens de entrada, es decir, con esta tarifa el usuario podrá introducir 750.000 palabras, aproximadamente. A esto hay que sumar los 1,70 euros (2 dólares) que Mistral AI cobrará por cada millón de tokens de salida, en otros palabras, 750.000 palabras que responda la IA.
La empresa francesa pretende demostrar “que los modelos compactos pueden igualar o incluso superar el rendimiento de competidores mucho más grandes. Su tamaño reducido facilita su implementación en hardware limitado, lo que reduce las barreras para desarrolladores, pequeñas empresas y aficionados».
Trump firma una orden para eliminar leyes estatales en inteligencia artificial, tal y como le piden las firmas tecnológicas
El presidente Donald Trump ha firmado una orden ejecutiva movilizando al Gobierno federal para luchar contra los límites estatales a la industria de la inteligencia artificial, que está en rápido crecimiento. La medida, en teoría, tiene como objetivo impulsar el crecimiento de las empresas estadounidenses de inteligencia artificial, que han estado ansiosas por una ley nacional que revierta el creciente número de regulaciones a nivel estatal que han surgido en torno a la tecnología, según informó Politico.
La orden recibió elogios abrumadores de la industria tecnológica, pero un rápido rechazo de los críticos, incluidos legisladores de ambos partidos que dicen que el Gobierno federal no está haciendo lo suficiente para abordar los peligros que plantea la IA. El gobernador de California, Gavin Newsom, quien recientemente firmó su propia y amplia regulación sobre inteligencia artificial, acusó al presidente de firmar una orden ejecutiva que beneficia directamente a las personas de su círculo.
La gobernadora electa de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, demócrata, cuyo estado aprobó recientemente normas relacionadas con las falsificaciones de inteligencia artificial, también intervino, acusando a Trump de ilegalidad. “Una vez más, el presidente está tomando lo que debería ser un asunto bipartidista y dándole la espalda al pueblo estadounidense para congraciarse con los directores ejecutivos de las grandes tecnológicas”, declaró Sherrill en un comunicado.
Varios grupos que representan al sector tecnológico rápidamente apoyaron el documento, aunque algunos centraron sus elogios en una disposición que ordena a la Casa Blanca trabajar con el Congreso para crear un marco nacional de IA.
“La mejor manera de eliminar las barreras a la innovación y la adopción de IA es a través de una legislación basada en áreas de consenso”, dijo Craig Albright, vicepresidente sénior de relaciones gubernamentales de EEUU en Business Software Alliance, que cuenta con Microsoft y OpenAI entre sus miembros.
El nuevo negocio de la voz para la IA: ElevenLabs ya ha pagado cinco millones de dólares en royalties
Esta es la historia de un problema y la búsqueda de un solución con inteligencia artificial. En 2022 se creó ElevenLabs después de que sus fundadores fueran conscientes de que había un hartazgo en el doblaje de las películas en Polonia; en ese país, se emiten dobladas “siempre la misma voz para los mismos personajes sin expresividad ninguna”, comentan en el evento ‘La Era de los Agentes de IA: Emerge una nueva especie digital’ organizado por TheCUBE y al que asistió Business Insider España.
Con este tema en la cabeza, Mateusz Staniszewski y Piotr Dabkowski fundaron esta empresa de voz artificial que ya recauda más de 300 millones de dólares, y ha sido valorada en 6.600 millones de dólares. Lo que empezó reuniendo los ahorros de ambos para dedicarse exclusivamente a ElevenLabs desde mayo de 2022 hoy cuenta con más de 40 millones de usuarios en el mundo y con más de 400 trabajadores.
La nueva firma ofrece dinero por las voces que le interesan. El primer requisito es disponer de una grabación de alta calidad de 30 minutos. A partir de ahí se clona la voz, pasa a estar licenciada y empieza a poder ser una fuente de ingresos. Por cada 1.000 caracteres generados con tu voz se gana 0,03 dólares. Cuando el saldo alcanza los diez dólares llega el primer pago.
Entre el catálogo de voces que ofrece ElevenLabs, tiene la de dos estrellas: Matthew McConaughey o Michael Caine. «Nosotros en royalties ya hemos pagado alrededor de cinco millones de dólares», afirman en la empresa. Pero el negocio tiene límites éticos y legales, como la de no reproducir las voces de altos responsables políticos internacionales, así como las voces de niños.
La startup polaca ElevenLabs ha conseguido ser una de las empresas más valoradas de Europa con tan solo tres años de vida. Su desarrollo pasa por humanizar la voz de la inteligencia artificial, evitar que sea metálica y fría, cuando se llama a un operador, una aseguradora o un suministrador de luz o energía; evitar la sensación de hablar con máquinas.
ElevenLabs cuenta con un asistente de voz que afirma hablar “más de 30 idiomas en tiempo real” y que añadirá más idiomas porque la voz no tiene fronteras. Esta empresa de IA generativa también se ha volcado en el mercado del audiolibro porque puede traducir su contenido a otros idiomas con facilidad, y ofrece servicios a compañías de juegos online. ElevenLabs dice contar con voces que transmitan alegría, empatía, tristeza. Incluso han diseñado el modelo V3D que permite hablar con emoción, naturalidad y un toque humano.
‘Slop’ o producto basura producido por la IA, es la palabra del año para el editor del principal diccionario de Estados Unidos
La inteligencia artificial está creciendo y llenando cada vez más ámbitos de la vida ciudadana, pero no siempre produce, o se le reclama, elementos de calidad, sino todo lo contrario. Ante esta situación, el sello editorial Merriam-Webster, responsable del principal diccionario de inglés de Estados Unidos, ha elegido slop como la palabra de 2025. Si bien el término no tiene una traducción directa al español —lo más cercano sería bazofia— en el contexto cultural actual se utiliza para describir contenido digital de baja calidad producido de forma masiva mediante inteligencia artificial.
En la práctica, slop se refiere a la proliferación de videos e imágenes absurdas (y a veces perturbadoras) que saturan las redes sociales, como una estatua dorada de Donald Trump en Gaza. Su uso es similar al de la palabra spam para referirse al correo basura. “Todo el material que nos aparece en las pantallas queda condensado en apenas cuatro letras. Slop suena como algo húmedo, viscoso, que no se quiere tocar. Slop es algo que se escurre y lo invade todo”, explicó Merriam-Webster sobre el nombramiento, según recogió El País.
En el siglo XVIII, la palabra se usaba para referirse al barro blando, pero en el siglo XIX pasó a significar desechos de comida o bazofia. Con el paso del tiempo, el término adquirió un sentido más amplio y comenzó a emplearse para describir algo de poco valor. De acuerdo con la editorial, el objetivo de elegir slop como la palabra del año fue demostrar que la inteligencia artificial está lejos de ser una amenaza real a la creatividad humana por la poca calidad del contenido que produce; sin embargo, en ciertos casos ha tenido un impacto que va más allá del de una imagen mal hecha que se hace viral.
Al igual que las redes sociales en años anteriores, la inteligencia artificial ha transformado el panorama político. Durante la campaña presidencial circularon imágenes manipuladas de Kamala Harris ofreciendo una conferencia ante un auditorio comunista, que Trump compartió, así como otras fotografías que la colocaban en posiciones denigrantes.
En el conteo de palabras más buscadas en 2025 en su plataforma digital, el diccionario Merriam-Webster también destacó tariff (arancel en inglés), la misma palabra elegida por la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE), promovida por la Real Academia Española y la Agencia EFE, por la guerra comercial del presidente Trump, y gerrymander (la manipulación de distritos electorales), un movimiento político que tanto republicanos como demócratas han empleado en meses recientes.





