La inteligencia artificial (IA) está cambiando la forma de trabajar de las empresas. Nadie duda de su capacidad para influir en el día a día de las compañías, independientemente de su tamaño. Se dice que la IA no es el futuro de las empresas, sino que es el presente que define quién llegará al futuro. Por esta razón, desde PwC hemos lanzado ‘El Sensor de la IA‘, una recopilación quincenal de las principales tendencias, proyectos, iniciativas que tiene reflejo en los medios de comunicación, con el objetivo de ayudar a las empresas a orientarse en este campo tan abierto y cambiante.

Partimos de la idea de que la inteligencia artificial no sustituye a las empresas, sino que las impulsa a reinventarse. Pero todavía es un camino con dudas; la implantación de la IA genera incertidumbre, pero también es cierto que gestionada con visión se puede convertir en una vía hacia la eficiencia y la competitividad. Se quiera o no, estamos ante la mayor transformación empresarial de nuestra era y pretendemos ayudar a conocer lo que está pasando para que se puedan tomar decisiones con criterio.

En esta edición de ‘El Sensor de la IA’ recogemos el giro dado por la Unión Europea en la ley de inteligencia artificial. Después de alardear de ser la única región que había regulado a la IA, las presiones de las grandes tecnológicas de Estados Unidos y de Washington le ha llevado a preparar un borrador en el que rebaja parte de la normativa. El fin es, según la UE, ser más competitivo en IA frente a EEUU y China. También abordamos que los mercados han dado una advertencia a los siete magníficos con caídas en Bolsa y en su deuda por sus elevados precios. Además, los empresarios españoles ven en la IA un camino para mejorar la eficiencia y la competitividad, mientras la CNMV prevé invertir 24 millones en IA para atajar los fraudes bursátiles. Por último, tratamos el debate del mundo artístico: hasta qué punto una creación de la IA es equiparable a una realizada, al 100%, por el hombre.

Las presiones de EEUU y la necesidad de mejorar la competitividad llevan a Bruselas a relajar su normativa digital

Las críticas han dado torcer el brazo de la Unión Europea, que hasta hace poco tiempo alardeaba de ser el único lugar en el mundo que había regulado la inteligencia artificial. El hecho es que la Comisión Europea estudia retrasar algunas partes de su emblemática ley de inteligencia artificial ante la intensa presión de las Big Tech y el Gobierno estadounidense. Bruselas tiene pensado relajar parte de su normativa digital, incluida la ley de IA que entró en vigor el año pasado, en una propuesta simplificada que se anunciará próximamente. Esta medida refleja el intento de la UE por aumentar su competitividad frente a EEUU y China.

El borrador de la propuesta surge en medio de un debate más amplio sobre la rigurosidad con la que la UE debería aplicar su normativa digital ante la fuerte reacción de las grandes tecnológicas, que cuentan con el apoyo del presidente estadounidense Donald Trump, según publicó Financial Times y recogió Expansión. Este movimiento llega después de que la Dirección General de Competencia haya multado con grandes sumas a los gigantes tecnológicos estadounidenses. La UE también se ha enfrentado a una fuerte presión de grupos europeos por su ley de IA, que regula el desarrollo de esta tecnología en constante evolución.

La UE ha estado colaborando con la administración Trump en la modificación de la Ley de Inteligencia Artificial y otras regulaciones digitales como parte de su proceso más amplio para simplificar la legislación, según declaró a Financial Times un alto funcionario de la UE.

Aunque la ley entró en vigor en agosto de 2024, muchas de sus disposiciones no estarán activas por ahora. La mayor parte de las disposiciones relativas a los sistemas de IA de alto riesgo, que pueden suponer graves riesgos para la salud, la seguridad o los derechos fundamentales de los ciudadanos, entrarán en vigor en agosto de 2026.

En el borrador de la propuesta, la Comisión Europea se plantea conceder a las empresas que incumplan las normas sobre el uso de IA de mayor riesgo un período de gracia de un año. Según fuentes oficiales, este borrador está sujeto a debates en el seno de la Comisión y con las capitales europeas, y podría sufrir cambios antes de su adopción. Una vez que la Comisión presente su propuesta, esta deberá ser aprobada por la mayoría de los países de la UE y el Parlamento Europeo.

Los proveedores de sistemas de IA generativa que ya comercializaron sus sistemas antes de la fecha de implementación podrían obtener una prórroga de un año en la aplicación de la ley “para disponer del tiempo suficiente para adaptar sus prácticas en un plazo razonable sin que ello afecte al mercado”.

Bruselas también sugiere aplazar la imposición de multas por infracciones de sus nuevas normas de transparencia de la IA hasta agosto de 2027 para “dar tiempo suficiente a los proveedores y usuarios de sistemas de IA para que puedan adaptarse” e implementar las obligaciones. El borrador también busca simplificar el cumplimiento para las empresas y centralizar la aplicación de la normativa a través de su propia oficina de IA.

Varias empresas, entre ellas Meta, propietaria de Facebook e Instagram, han advertido que la estrategia de la UE para regular la IA corre el riesgo de aislar al continente del acceso a tecnologías de vanguardia.

Los mercados ponen en duda la solidez de las grandes firmas de inteligencia artificial

Los mercados, tanto los de acciones como los de los bonos de empresas, han dado un aviso a buena parte de las grandes tecnológicas por sus fuertes inversiones en inteligencia artificial. Los inversores hicieron caer las cotizaciones de Bolsa y encarecieron la deuda ante las dudas de que los elevados múltiplos a los que cotizan los llamados siete magníficos no estén justificados con lo que los usuarios van a pagar por el utilizar la IA. En definitiva, que las increíbles inversiones no se rentabilicen cuando estos servicios se conviertan en una realidad comercial, algo que todavía apenas ha sucedido. Los costosísimos centros de datos y la gran cantidad de energía que precisan son cuestiones que alimentan las dudas y hacen temer que se esté gestando una burbuja en la inteligencia artificial.

De hecho, la deuda emitida por los grupos que construyen centros de datos ha sufrido un castigo en las últimas semanas. Los inversores han vendido deuda de los gigantes tecnológicos estadounidenses: una cesta de bonos emitidos por los llamados hiperescaladores —empresas que construyen enormes centros de datos, como Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle— ha sufrido en las últimas semanas, según recogió Financial Times.

El diferencial, o la prima de rendimiento que exigen los inversores para comprar esta deuda en comparación con los bonos del Tesoro, ha subido desde los 0,5 puntos porcentuales de septiembre a 0,78 puntos, el nivel más alto desde que Donald Trump hizo tambalearse los mercados en abril con sus planes arancelarios, según datos de Bank of America.

JP Morgan anunció que la construcción de infraestructura de IA costará más de 5 billones de dólares (4,3 billones de euros) y “probablemente requerirá la participación de todos los mercados de capitales públicos, así como del crédito privado, proveedores de capital alternativo e incluso la intervención gubernamental”.

Precisamente fue esa supuesta intervención gubernamental la que generó problemas a la emblemática OpenAI. Un alto ejecutivo planteó la idea de la ayuda gubernamental si la compañía llegara a tener problemas. David Sacks, zar de la inteligencia artificial y las criptomonedas de la Casa Blanca, dijo que el gobierno federal no tenía intención de proporcionar ningún tipo de rescate a las empresas de IA que fracasaran. Ante el revuelo, Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, afirmó: “No tenemos ni queremos garantías gubernamentales para los centros de datos de OpenAI. Creemos que los gobiernos no deberían favorecer ni perjudicar a unos ni a otros, y que los contribuyentes no deberían rescatar a empresas que toman malas decisiones comerciales o que pierden dinero en el mercado”, según publicó The New York Times.

Y también estos días pasados los problemas llegaron al gigante Palantir Technologies, cuando Michael Burry, el famoso inversor que predijo la crisis inmobiliaria de 2008, reveló que tenía una posición corta (que favorece la caída de la cotización) de 1.100 millones de dólares contra Nvidia y Palantir. Esto provocó una venta inmediata en los protagonistas de los mercados tecnológicos, como recogió Capital Radio.

Por último, Softbank Group, el holding japonés de inversiones de Msayoshi Son, anunció en la presentación de resultados de mitad del ejercicio fiscal, que se triplicaron respecto a los del año pasado, que había liquidado el 5% de Nvidia por unos 5.000 millones de euros, según publicó Business Insider. Con el dinero, adquirirá cerca del 27% de OpenAI, la entidad con ánimo de lucro, mientras que Microsoft poseerá en torno al 26%, los empleados un 11% y la fundación sin ánimo de lucro de OpenAI el 36% restante. La compañía está trabajando en un escenario de salida a bolsa que podría darle una valoración de 1 billón de dólares.

La CNMV invertirá 24 millones en IA para detectar manipulaciones del mercado y posibles estafas financieras

El supervisor, que invertirá 24 millones en tecnología, también prevé usar modelos automáticos para chequear la información de las cotizadas y el supervisor de los mercados de valores, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) lanzará en 2026 un ambicioso plan de despliegue tecnológico que incluye el uso de herramientas de inteligencia artificial en varios ámbitos, relacionados con el riesgo de manipulación del mercado, las recomendaciones falsas, los chiringuitos financieros, rastrear redes sociales y la publicidad engañosa, según recogió Cinco Días. Estas iniciativas se enmarcan en un proyecto de transformación digital a cuatro años lanzado por la nueva cúpula del supervisor, denominado Helix, y que implicará la inversión de 24 millones.

“La IA ya está siendo utilizada para estafas y favorece o hace más fáciles este tipo de conductas”, señaló Asunción Gilsanz, directora del departamento de Tecnología e Innovación digital de la CNMV desde mayo. “No sabemos si con Helix equilibraremos la balanza, pero lo que es seguro es que nuestros técnicos y expertos contarán con herramientas avanzadas que les ayudarán a detectar más y mejor las posibles conductas de abuso de mercado y los fraudes”.

El supervisor presidido por Carlos San Basilio prevé que las primeras aplicaciones de la inteligencia artificial, los primeros casos de uso estén operativos el año que viene, según un documento al que tuvo acceso Cinco Días. En concreto, y más allá de la automatización de procesos internos, la CNMV espera utilizar técnicas de machine learning –aprendizaje automático, métodos que permiten a los ordenadores aprender a partir de datos sin ser programadas explícitamente- para la detección de abusos de mercado, a partir de la información con la que ya trabaja el organismo.

“Con la aplicación de machine learning, el análisis de grandes volúmenes de datos será más eficaz y servirá para detectar patrones que identifiquen posibles fraudes”, apuntó Gilsanz. La IA generativa permitirá también, según la CNMV, extraer datos, chequear e interpretar la información oficial que remiten las entidades al supervisor y rastrear las bases de datos históricas, con el objetivo de detectar “información engañosa o incompleta o errónea”. Más allá de la información habitual de mercados, el supervisor también usará las nuevas herramientas para vigilar lo que ocurre en internet y redes sociales.

Los empresarios españoles creen que la IA mejorará la eficiencia y la productividad

El Círculo de Empresarios ha hecho públicos los resultados de su ‘Encuesta Empresarial Círculo 2025’, un estudio que evalúa la percepción de cerca de 400 empresarios españoles sobre la situación económica y sus perspectivas, así como de los efectos de la actual política económica en la competitividad y las decisiones empresariales.

Los empresarios destacan que la Inteligencia Artificial (IA) tiene un impacto positivo en el entorno de negocios, con un 76% de los encuestados valorando favorablemente su avance. Consideran que la IA es una herramienta clave para mejorar la productividad interna de las empresas, siendo mencionada por un 39,4% como un factor que contribuye significativamente a este aspecto.

Entre los beneficios que la IA puede aportar, los empresarios resaltan que mejora la eficiencia en el trabajo (90,1%), aumenta la productividad (84,9%) y reduce los costes de producción (68,5%). Además, consideran que la IA permite una mayor diferenciación de productos y servicios (54,2%), incrementa los márgenes de ganancia (51,6%) y facilita la diversificación de mercados y productos (51,0%). Sin embargo, también señalan que la implementación de la IA podría llevar a una reducción de las plantillas en un 28,3%.

En cuanto al uso de la IA en las empresas, los principales ámbitos de aplicación incluyen consultas y búsqueda de información (70,2%), análisis y tratamiento de datos (68,1%) y la elaboración de documentos y contenidos audiovisuales (55,5%). También se utiliza en tareas administrativas (40,3%), mejora de procesos productivos (23,0%) y desarrollo de software, código y aplicaciones (17,9%).

Por último, la inversión en herramientas de IA es una prioridad estratégica para las empresas. El 74,8% de los encuestados planea incrementar su inversión en este ámbito en los próximos 12 meses, lo que refleja la importancia que otorgan a la tecnología para impulsar su competitividad y eficiencia.

Los creadores cuestionan si la producción con IA puede ser arte comparable a la concebida por el ser humano

Los creadores están reflexionando sobre el impacto de la inteligencia artificial en el mundo de la pintura, la escultura, la fotografía y la escritura, en donde genera tanto entusiasmo como controversia. El debate está en determinar hasta qué punto el resultado de un prompt (una instrucción o mensaje que das a una inteligencia artificial para obtener una respuesta, imagen, texto, código u otro resultado) se puede considerar creación o arte, en igualdad con la producida por el hombre, sobre todo si está basado en piezas de otros creadores.

Los grandes modelos de lenguaje, o Large Language Models (LLM), que se emplean para crear piezas de arte, significa para algunos que la tecnología actual ha conquistado conceptos centrales utilizados en la filosofía para definir la naturaleza humana. Otros, como artistas digitales contemporáneos, ven en ella múltiples posibilidades de creación, según publicó El País.

Para la artista audiovisual Ana Esteve Reig, utilizar la IA no ha representado un atajo, sino una forma distinta, y a menudo ardua, de producir imágenes. Empezó en el verano de 2023, movida por el interés de generar vídeos. Al principio, las limitaciones eran muchas, cuenta. Los clips duraban poco y los fallos eran frecuentes.

Desde entonces, las herramientas han evolucionado y permiten movimientos de cámara, sincronización labial y sonido, pero para esta creadora el proceso sigue siendo tedioso. “Tienes que luchar con la máquina para conseguir lo que quieres”, dice. Los resultados, aunque cada vez son más fluidos, aún exigen una vigilancia constante del artista.

Las críticas desde el sector no han sido pocas. En 2024, un grupo de asociaciones de autores, artistas y trabajadores culturales españoles presentaron un manifiesto al Gobierno para denunciar el uso de la IA en la creación. Exigían autorización y remuneración por la utilización de sus obras, así como transparencia sobre cómo se emplean sus contenidos para entrenar los modelos. “La postura sigue siendo exactamente la misma”, afirma, un año después, Eva Moraga, abogada y portavoz de las organizaciones firmantes.

Las organizaciones alertaban de que los productos compiten de forma desleal con sus obras, desincentivan la creación y ponen en riesgo sus profesiones e ingresos. “Cumplen todos los criterios de competencia desleal: se basan en el trabajo ajeno, lo replican y lo colocan en el mismo mercado”.