La inteligencia artificial (IA) está cambiando la forma de trabajar de las empresas. Se dice que la IA no es el futuro de las empresas, sino que es el presente que define quién llegará al futuro. Por esta razón, desde PwC hemos lanzado ‘El Sensor de la IA‘, una recopilación quincenal de las principales tendencias, proyectos, iniciativas que tienen reflejo en los medios de comunicación, con el objetivo de ayudar a las empresas a orientarse en este campo tan abierto y cambiante. Partimos de la idea de que la inteligencia artificial no sustituye a las empresas, sino que las impulsa a reinventarse. Estamos ante la mayor transformación empresarial de nuestra era y pretendemos ayudar a conocer lo que está pasando para que se puedan tomar decisiones con criterio. En esta edición de ‘El Sensor de la IA’ recogemos el movimiento constante de las farmacéuticas acercándose a las grandes firmas de inteligencia artificial.
El objetivo es descubrir nuevos fármacos, usarla para el diagnóstico, el diseño clínico, el análisis de la imagen médica y simulación de ensayos. Nvidia y Lilly han firmado un acuerdo que conlleva una inversión de 1.000 millones, pero otras firmas como Microsoft, Amazon o Google, también están las startups especializados en IA biomédica. Por otro lado, recogemos la decisión de Bruselas de empezar a invertir cantidades millonarias en fomentar empresas tecnológicas y simplificar sus trámites, el temor que el FMI manifestó en Davos a que un pinchazo de la IA frene el crecimiento económico mundial y la desconfianza de los lectores a las noticias creadas solo por inteligencia artificial.
Nvidia y Lilly firman crear un laboratorio de inteligencia artificial para descubrir y desarrollar fármacos
Los acuerdos entre empresas tecnológicas y las farmacéuticas empieza a ser una constante en el panorama empresarial. Uno de los principales objetivos de estos acuerdos en los que se alían los dos sectores es el drug discovery, que es como se denomina al proceso de encontrar y optimizar nuevas moléculas terapéuticas antes de que se prueben en humanos mediante la aplicación de la inteligencia artificial en la industria farmacéutica.
El último y más sonado ha sido el del gigante Nvidia y Eli Lilly Company, una de las cinco farmacéuticas más grandes del mundo por volumen de activos, que han anunciado una asociación de cinco años y 1.000 millones de dólares para establecer un laboratorio de co-innovación de inteligencia artificial enfocado en acelerar el descubrimiento y desarrollo de fármacos.
La colaboración unirá la experiencia farmacéutica de Lilly con las capacidades de IA de Nvidia para abordar los desafíos en el desarrollo de medicamentos, según publicó Investing.com.
El nuevo laboratorio, que se ubicará en el Área de la Bahía de San Francisco, reunirá a científicos de Lilly con ingenieros de IA de Nvidia para desarrollar modelos fundamentales para biología y química utilizando la plataforma Nvidia BioNeMo y la arquitectura de próxima generación Vera Rubin, apuntó Business Insider.
Este acuerdo llega después de otros relevantes, aunque de menor cuantía económica. Se está buscando la ayuda de la IA no solo en descubrimiento, también se usa para diagnóstico, diseño clínico, análisis de imagen médica y simulación de ensayos.
En otros casos se establecen modelos híbridos de colaboración por hitos millonarios hasta llegar incluso a la adquisición de compañías de IA. En este panorama no solo participan los gigantes tecnológicos, como Microsoft, Nvidia, Amazon o Google, también están las startups especializadas en IA biomédica.
En 2026 ya se ha anunciado el acuerdo entre Bristol Myers Squibb y Microsoft para el diagnóstico y la detección temprana del cáncer de pulmón; AstraZeneca con Modella AI para biomarcadores y ensayos clínicos; Pfizer con PostEra, una biofarmacéutica que utiliza su plataforma de IA para la química medicinal y acelerar el descubrimiento de nuevos medicamentos. El acuerdo alcanza hasta los 610 millones de dólares para expansión conjunta de IA en drug discovery.
También ha habido acuerdos entre AstraZeneca con CSPC Pharmaceutical Group, uno de los mayores fabricantes farmacéuticos de China, conocido por medicamentos genéricos y de marca; Merck KGaA con Siemens para tecnologías médicas y Novartis con Avidity Biosciences, una compañía biofarmacéutica que desarrolla una nueva clase de terapias de ARN para enfermedades graves como la distrofia muscular.
La asociación entre Nvidia y Lilly se centrará en crear un sistema de aprendizaje continuo que conecte los laboratorios de la farmacéutica con instalaciones computacionales para permitir la experimentación asistida por IA las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Este marco busca acelerar la identificación y optimización de nuevas moléculas farmacéuticas.
Según Nvidia, estas instalaciones no son simplemente un experimento, sino un paso crucial para “acelerar la creación de nuevos medicamentos críticos”. La iniciativa va más allá de usar la IA como ayuda: integra el modelo lab-in-the-loop, laboratorio integrado en el ciclo de Nvidia para sustituir la parte más lenta y costosa del proceso: la iteración al ritmo humano.
Al trasladar los fallos del laboratorio físico a la simulación por software, la alianza busca multiplicar el rendimiento de la investigación por casi 100.
El FMI advierte de que el crecimiento de la economía mundial depende de que no falle la IA
La economía mundial, “sorprendentemente resiliente”, corre el riesgo de verse perturbada por una fuerte reversión del auge de la IA, advirtió el FMI a los principales líderes mundiales en el balneario suizo de Davos. Los riesgos para la expansión económica mundial estaban “inclinados a la baja”, dijo el Fondo en una actualización de sus Perspectivas de la Economía Mundial, argumentando que el crecimiento dependía de un rango estrecho de factores, en particular el sector tecnológico estadounidense, la IA y el auge bursátil asociado, según publicó Financial Times.
Sin embargo, predijo que el crecimiento de EEUU superaría ampliamente al del resto del G7 este año, pronosticando una expansión del 2,4% en 2026 y del 2% en 2027. La inversión en tecnología ha aumentado en la mayor proporción de la producción económica estadounidense desde 2001, lo que ayudó a impulsar el crecimiento, afirmó el FMI.
“Existe el riesgo de una corrección, una corrección del mercado, si no se cumplen las expectativas sobre las ganancias de productividad y rentabilidad que aporta la IA”, dijo Pierre-Olivier Gourinchas, economista jefe del FMI. “Aún no hemos alcanzado los niveles de efervescencia del mercado que vimos en la era de las puntocom, pero, aun así, hay motivos para estar algo preocupados”.
Una caída en la inversión en IA junto con una “corrección moderada” en las valoraciones de las acciones tecnológicas podría reducir el crecimiento global en alrededor de 0,4 puntos porcentuales este año, según el fondo. Gourinchas advirtió que debido a que la capitalización de los grupos tecnológicos ahora “es mucho mayor” que durante la burbuja de las puntocom hace 25 años, incluso una pequeña reversión podría “tener un gran impacto en la riqueza de las personas en relación con sus ingresos”.
Añadió que la creciente dependencia de los hiperescaladores de IA del endeudamiento para financiar su frenesí inversor también era motivo de preocupación. “Cuando ves que el apalancamiento aumenta, te preocupas un poco”. Una fuerte corrección del mercado bursátil en Estados Unidos también podría provocar “considerables pérdidas de riqueza” fuera del país, añadió el FMI, lo que afectaría el consumo mundial. Sin embargo, existía un escenario optimista alternativo según el cual las mejoras de productividad derivadas de la IA comenzarían a materializarse antes de lo previsto por el FMI.
Bruselas acelera su estrategia tecnológica frente al dominio de EEUU y China con nuevas inversiones en IA
La Unión Europea es consciente, como denunciaron tanto el informe de Mario Draghi con el de Enrico Letta, de que necesita acelerar su vocación tecnológica con más apoyo económico a las iniciativas, así como con menos burocracia para que se puedan crear empresas con más rapidez y en los 27 países al mismo tiempo. Esto último se trata de mejorar con la puesta en marcha de Régimen 28, una propuesta de la Unión Europea para crear un marco legal simplificado que permita a las empresas, especialmente las innovadoras y startups, constituirse y operar de forma digital y rápida (incluso en 48 horas) a través de todo el mercado único, reduciendo la burocracia y facilitando su expansión transfronteriza.
En el plano económico, Bruselas ha anunciado una inversión de 307,3 millones de euros destinada al desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y otras tecnologías emergentes clave, en el marco de dos nuevas convocatorias del clúster de «Digital, Industria y Espacio” del programa Horizonte Europa. Con esta iniciativa, se busca reforzar la soberanía tecnológica del bloque e impulsar la innovación sostenible, a la vez que se garantiza que el avance digital se base en principios éticos centrados en las personas, según recogieron diferentes medios, entre ellos la web Demócrata.
Para ser esa potencia global en tecnologías digitales, Bruselas destinará 221,8 millones de euros al desarrollo de servicios de inteligencia artificial fiables, soluciones innovadoras basadas en datos y al fortalecimiento de la autonomía estratégica de la UE en tecnologías críticas. El resto, 85,5 millones de euros, se asignará a una segunda convocatoria enfocada en tecnologías digitales emergentes, nuevos materiales y aplicaciones avanzadas para la industria y los servicios.
Entre las líneas prioritarias se incluyen acciones para apoyar la Apply AI Strategy, una iniciativa que busca acelerar la adopción de la inteligencia artificial en la economía real europea. Esta estrategia pretende reducir la brecha entre la investigación y el mercado, facilitando que empresas, especialmente pymes, puedan incorporar soluciones de IA en sus procesos productivos.
OpenAI desembolsa 10.000 millones para que ChatGPT sea el más rápido del mundo y pone publicidad
La apuesta de Open AI por convertir a ChatGPT en el líder de todas las plataformas de inteligencia artificial no tiene freno. Ahora se está centrando en la velocidad y quiere que ser la más rápida del mundo. La empresa dirigida por Sam Altman ha alcanzado un acuerdo millonario con la fabricante de chips Cerebras, que tiene el procesador de IA más grande y rápido del mundo, para sumar capacidad de computación a sus tecnologías y así mejorar la calidad y velocidad de sus resultados. El acuerdo está valorado en unos 10.000 millones de dólares, según The Wall Street Journal.
El objetivo es que Cerebras suministre a OpenAI unos 750 megavatios de capacidad de computación a lo largo de varios años, a partir de este ejercicio, en lo que supone “la mayor instalación de inferencia de IA de alta velocidad del mundo”, indica un comunicado de la firma de semiconductores que recogió Efe y publicó Bussiness Insider.
OpenAI destacó que integrar la capacidad de Cerebras busca “acelerar la respuesta de la IA”, puesto que ahora, cuando se hace una pregunta a ChatGPT o se usa un agente de IA hay un “bucle” en el que “se envía la solicitud, el modelo piensa y envía algo”. Con este sistema, las respuestas serán más rápidas, las interacciones más naturales” y se podrá atender a más personas al mismo tiempo. El acuerdo llega después de que, en septiembre, Nvidia anunciara que invertirá hasta 100.000 millones de dólares en OpenAI para construir infraestructuras de IA y nuevos centros de datos con una capacidad de al menos 10 gigavatios de energía.
Open AI no solo quiere gastar. También necesita ingresar dólares por lo que ha anunciado que probará publicidad para los usuarios de las versiones gratuitas y en la versión Go, que costará unos 10 euros al mes. Irán libres de anuncios las otra versiones más caras, desde los 20 dólares al mes, como Plus, Pro y niveles superiores, que seguirán siendo libres de publicidad. OpenAI lo contó en su web, donde dijo que la publicidad comenzará en “las próximas semanas” para sus usuarios gratuitos. Primero será en EEUU y después “se expandirá globalmente”, aunque no concretó fechas, según publicó El País.
Los anuncios se mostrarán claramente etiquetados y separados de las respuestas del chatbot, sin influir en el contenido de las respuestas. Los anuncios aparecerán debajo de las respuestas de ChatGPT. La compañía aseguró que no venderá conversaciones a anunciantes ni permitirá que los anuncios modifiquen las respuestas generadas por IA. También prometió que los anuncios no aparecerán en temas sensibles como salud o política.
Los ciudadanos prefieren las noticias redactadas por periodistas frente a los textos elaborados por la IA
El periodismo vive sorteando crisis de todo tipo desde 2008. Con mayores o menores dificultades ha atravesado el declive de la prensa en papel por la irrupción de internet que afectó a su modelo de negocio, la crisis económica hasta 2014, la fuga de anunciantes a otros soportes digitales y ahora ha llegado la inteligencia artificial. Por un lado, la IA le resta entradas en sus páginas web porque ofrece respuestas sin entrar en los medios y, por otro, presenta textos similares a los artículos.
Sin embargo, hasta el momento, parece que hay esperanza, según un informe del Reuters Institute y la Universidad de Oxford, que se acaba de publicar. En una encuesta realizada en seis países (Argentina, Dinamarca, Francia, Japón, Reino Unido y EEUU), exploró cómo las personas utilizan la IA generativa en su vida cotidiana y qué piensan sobre su uso en las noticias y el periodismo. Una de sus conclusiones es que solo el 12% de los encuestados se siente cómodo con las noticias generadas íntegramente por IA, en comparación con el 62% que prefiere el contenido creado íntegramente por humanos, (un aumento de 4 puntos porcentuales desde 2024). Para el 21% es aceptable que se cuente con la participación de un humano y el 43% ve bien una información si una persona, aunque sea con ayuda de IA, lidera la redacción de la información. Estas diferencias se observan en distintos grupos demográficos y países, dicen los encuestadores.
Las personas creen que la IA es adecuada para los periodistas como una ayuda para la edición ortográfica y gramatical (55%) o para la traducción (53%), y menor medida para la reescritura de contenido (30%), la creación de una imagen realista cuando no existe foto (26%) y la presentación/autores artificiales (19%).
Cada vez más personas creen que las redacciones utilizan IA. La proporción de quienes afirman que los periodistas utilizan IA generativa “siempre” o “a menudo” ha aumentado al menos 3 puntos porcentuales en todas las tareas.
Los encuestados anticipan beneficios por la IA como una producción más económica de información y una actualización más rápida, pero se preocupan por la reducción de la transparencia y, sobre todo, la fiabilidad de los datos aportados. Por otro lado, solo el 33% cree que los periodistas comparan rutinariamente sus informaciones con la IA antes de su publicación.





