El sismógrafo de la sostenibilidad: los efectos del cambio climático aumentan la factura de la cesta de la compra en todo el mundo

    La sostenibilidad es uno de los grandes desafíos del mundo de los negocios. La creciente importancia de los criterios medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) obliga a las empresas a reconsiderar sus estrategias. Hoy hablamos del sector de la alimentación que se ha visto plenamente afectado por los fenómenos extremos provocados por el cambio climático en los tres últimos años. España ha sufrido esta situación de manera drástica con fuertes subidas del aceite, azúcar, lácteos y fruta. Sin embargo, ahora un informe de los investigadores del del Centro de Supercomputación de Barcelona y del Banco Central Europeo eleva el foco y pone de manifiesto la situación mundial, tras analizar lo ocurrido en 18 países relevantes entre 2022 y 2024 con 16 productos básicos de la cesta de la compra.

    La conclusión es que los fenómenos climáticos extremos son los responsables ya que sequías, inundaciones y fenómenos climáticos superaron “todos los precedentes históricos” anteriores a 2020. Lo peor, algo que tendrán en cuenta las empresas, es que los autores del estudio prevén “que estas condiciones sin precedentes se vuelvan cada vez más comunes en todo el mundo”.

    Para detectar el impacto de estos movimientos en las empresas, cada quince días publicamos ‘El sismógrafo de la sostenibilidad‘, una serie en la que ofrecemos una compilación de informaciones y análisis relacionados con la sostenibilidad.

    ALIMENTACIÓN

    Los fenómenos extremos encarecen los alimentos básicos en todo el mundo
    En España se conocen muy bien los efectos del cambio climático en la cesta de la compra. Un alimento básico para la alimentación y la exportación, como es el aceite de oliva, llegó a encarecerse el 158% tras la fuerte sequía. No fue el único producto que se revalorizó desde 2021: el azúcar y los lácteos elevaron sus precios un 45%, la carne siguió una senda similar, así como los cereales, frutas y hortalizas.

    Sin embargo, un informe de los investigadores del Centro de Supercomputación de Barcelona y del Banco Central Europeo ha ido más lejos al estudiar los fenómenos climáticos extremos y su efecto en las crisis de precios de alimentos a escala mundial en el último trienio, entre 2022 y 2024. Tras analizar 18 países de todo el planeta y examinar 16 productos de la cesta de la compra, la investigación vincula las escaladas de precios con sequías, inundaciones y fenómenos climáticos que superaron “todos los precedentes históricos” anteriores a 2020, según recogió EfeVerde.

    Según el informe, los aumentos de precios están vinculados a fenómenos meteorológicos extremos propios del cambio climático. Un aumento del 300% en el precio de la lechuga australiana, del 50% en el aceite de oliva europeo y del 80% en las verduras estadounidenses, son algunos de los ejemplos de los golpes que suponen para la cesta de la compra de los consumidores de todo el mundo.

    El grupo analizó fenómenos meteorológicos en todo el mundo entre 2022 y 2024. Muchos fueron tan inusuales que una región determinada no había experimentado nada parecido antes de 2020, según el análisis publicado en la revista Environmental Research Letters.

    “Se prevé que condiciones sin precedentes se vuelvan cada vez más comunes en todo el mundo”, afirman los autores del estudio. “Al mismo tiempo, se seguirán batiendo récords de condiciones extremas, alejándose de aquellas a las que la producción agrícola y los sistemas económicos están adaptados actualmente”, según publicó Bloomberg Green y recogió Expansión.

    La factura alimentaria de los hogares británicos fue 361 libras (unos 484 dólares) mayor en 2022 y 2023 debido al cambio climático, según estimaciones de la Unidad de Inteligencia Energética y Climática (ECIU). Los consumidores de todo el mundo dicen que están sintiendo los efectos del cambio climático en sus facturas de supermercado, lo que hace que los alimentos sean inasequibles para algunos y plantea un desafío para los banqueros centrales que intentan controlar la inflación.

    En 2022, California registró su trienio más seco de la historia, dejando campos agrícolas sin sembrar y generando pérdidas de ingresos por cosechas de casi 2.000 millones de dólares solo ese año. Además, el huracán Ian que azotó Florida provocó que subieran más del 80% en los precios de las verduras. Una ola de calor que calentó Asia el año pasado a temperaturas de hasta 46°C fue uno de los fenómenos climáticos que llevaron a que los precios de las verduras en China subieran más de un 40 % entre junio y septiembre.

    El este de Australia las inundaciones extremas sin precedentes provocaron que se pagara 12 dólares australianos (7,81 dólares estadounidenses) por una lechuga iceberg frente a los 2,80 dólares que costaba antes, según The Guardian, un 300% más.

    Este tipo de shocks en los precios de los alimentos suelen ser de corto plazo, porque los precios altos incentivan una mayor producción, lo que hace que los precios vuelvan a bajar, dice Andrew Stevenson, analista climático senior de Bloomberg Intelligence. No obstante, productos como el café y el ganado son la excepción, ya que requieren ciertas condiciones, como un clima tropical o grandes extensiones de tierra para el pastoreo, que limitan su cultivo y reproducción.

    Se prevé que los fenómenos meteorológicos extremos continúen, y el estudio recomienda que los países consideren políticas que ayuden a los consumidores a gestionar el aumento de los precios de los alimentos.

    LUCHA CLIMÁTICA

    El sol desplaza al petróleo: la ONU proclama el inicio de la era de la energía limpia
    El mundo se encuentra en un punto de inflexión en la lucha climática, según advirtió el secretario general de la ONU, António Guterres, quien afirmó que los combustibles fósiles “se están quedando sin camino” y cree que ha llegado la hora de apostar decididamente por la energía limpia. Durante un discurso en Nueva York, Guterres hizo un llamamiento urgente a los países para canalizar inversiones hacia energías renovables, destacando su rentabilidad frente a los combustibles tradicionales, según recogió The Guardian.

    Un informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) revela que más del 90% de los nuevos proyectos renovables en todo el mundo ya son más baratos que sus equivalentes fósiles. La energía solar cuesta un 41% menos que la alternativa fósil más barata, y la eólica terrestre es incluso menos de la mitad de ese coste. Esta caída en los precios se debe al avance tecnológico, la producción a gran escala —especialmente en China— y una inversión global sin precedentes: 2 billones de dólares en 2024, un 70 % más que hace una década y 800.000 millones más que lo destinado a combustibles fósiles.

    Guterres subrayó que los combustibles fósiles son hoy una amenaza directa a la seguridad energética global, al exponer a las economías a precios volátiles, crisis de suministro y tensiones geopolíticas. “No hay picos de precio para la luz solar. No hay embargos sobre el viento”, sentenció.

    No obstante, la demanda de energía sigue en aumento, impulsada por las olas de calor extremas y el crecimiento exponencial de centros de datos, especialmente los dedicados a inteligencia artificial. Si ese aumento se cubre con fuentes fósiles, será imposible cumplir el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5°C.

    Ante esta situación, el secretario general pidió a las grandes tecnológicas comprometerse a cubrir el 100% de su consumo eléctrico con fuentes bajas en carbono antes de 2030. También instó a los países a que usen los nuevos planes climáticos exigidos por el Acuerdo de París para eliminar subvenciones fósiles y acelerar la transición energética.

    Pese al avance de las renovables, Guterres y el director de IRENA, Francesco La Camera, advirtieron que el progreso no está garantizado, ya que tensiones geopolíticas, barreras comerciales y falta de materiales podrían frenar el cambio.

    INVERSIÓN

    Las start-ups volcadas en la economía circular recaudaron 12.600 millones en la Unión Europea
    Pese a las opiniones que sostienen que la inversión en proyectos sostenibles están de capa caída, el apetito inversor sigue pujante. La inversión en start-ups europeas centradas en la economía circular ha alcanzado los 12.600 millones de euros en 2024. El año pasado marcó un punto de inflexión en este tipo de financiación con un aumento destacado con respecto a ejercicios anteriores, impulsado por rondas menos numerosas pero de mayor tamaño.

    Mientras el primer semestre estuvo dominado por grandes rondas respaldadas por deuda, con operaciones de gran volumen y mayor riesgo financiero, en el segundo semestre hubo una financiación reequilibrada para reforzar el capital, donde los inversores apostaron por el potencial de crecimiento a largo plazo. Estas son algunas de las conclusiones de un informe elaborado por The Circular Lab, el centro de innovación abierta en economía circular de Ecoembes y, Net Zero Insights, plataforma de inteligencia de mercado para nuevas empresas y pymes de tecnología climática, que publicó Expansión.

    España recaudó en 2024 51,4 millones de euros a través de 19 acuerdos. El ecosistema español superó la media europea de 40,2 millones de euros y, con ello, registró la menor contracción de inversión en Europa (7% de caída) respecto al primer semestre. Entre las operaciones españolas más destacadas figura Tebrio, que captó 30 millones de euros para desarrollar su modelo de cultivo de insectos.

    Por áreas temáticas, si bien las start-ups de baterías y vehículos siguieron captando la mayor parte de la financiación, el packaging (el embalaje y el conjunto de materiales y procesos utilizados para proteger, contener, promocionar y presentar un producto) sostenible emerge como uno de los sectores más dinámicos. Recaudó 425,7 millones a lo largo del año. En concreto, más del 90% de las transacciones se concentraron en envase primario, aquel que está en contacto directo con el producto, como las bandejas de frescos. Los materiales compostables y biodegradables representaron el 60% de los acuerdos.

    INVESTIGACIÓN

    Una española finalista en el desafío mundial de la NASA para reducir los residuos de la Luna
    Desde su casa, sola y con un viejo ordenador, esta ingeniera de minas, consiguió rebajar a 50 kilos los 4.500 kilos iniciales de residuos en la Luna que la NASA había pedido gestionar. María Jesús Puerta (Barcelona, 1968), a la que hace siete años le detectaron un cáncer de mama, del que se está recuperando, explicó en La Vanguardia que a finales del año pasado se presentó a un reto de la NASA –de nombre, Lunar Recycle Challenge– que cuenta con una dotación económica de tres millones de dólares. Preocupada como está la agencia espacial estadounidense con los residuos que el hombre abandona en el espacio, el desafío consistía en reciclar la mayor cantidad posible de 4.500 kilos de desechos ubicados en la Luna. María Jesús Puerta consiguió que su proyecto fuera uno de los seis ganadores de entre los 1.200 que se presentaron procedentes de 80 países distintos.

    “Mi ilusión era solo que me admitieran el proyecto. Ese era mi premio. Que mis hijos dijeran: ¡Mira a mamá, con su edad y con la que está cayendo, lo ha conseguido!”. El problema es que los participantes que no residen en Estados Unidos no pueden tener acceso, de ganar, a la dotación económica. “Hablé con los de NASA por si podían hacer una excepción y de esta manera acceder a la dotación económica, pero me dijeron que no, que las normas son las normas”.

    Ahora ha pasado a la segunda fase; desconoce cuál será la envergadura, pero el trabajo consiste en construir un prototipo. “Supongo que necesitaré financiación, al menos para cambiar el ordenador [risas]”, arguye. “El resto de concursantes tendrá una buena dotación para hacer el prototipo y no tirar de fondos propios. Yo tengo ese hándicap, a ver cómo lo puedo suplir. Aunque sea de plastilina, lo presentaré”. Dice haber creados subproductos, como hormigón lunar basado en la economía circular de la Tierra y aprovechando las propiedades de los propios minerales que hay en la Luna. Puerta lamenta que “ningún organismo público ni ninguna institución” se han puesto en contacto con ella tras pasar a esta fase de la eliminatoria.

    ESTILO DE VIDA

    El deporte de élite pide protección y cambios reglamentarios para protegerse del calor extremo
    Es habitual hablar de las consecuencias del cambio climático en la vida ordinaria y en la economía, pero ahora también ha llegado al mundo del deporte. Los atletas empiezan a exigir cambios organizativos y los expertos han pedido, por ejemplo, en el Mundial de Clubes celebrado hace unas semanas en Estados Unidos, una organización acorde con el fuerte calor, que fue el protagonista central; se trata de mejorar la prevención y la adaptación al clima para no perjudicar la salud de los profesionales, según publicó La Vanguardia.

    “El otro día estaba mareado y me tuve que tirar al piso. La verdad es que el calor es increíble. Jugar con estas temperaturas es muy peligroso”, advirtió Enzo Fernández, jugador del Chelsea en el Mundial de Clubes. Enzo Fernández no fue el único futbolista que protestó por tener que competir con 40ºC de sensación térmica y 78% de humedad. “No estamos acostumbrados a jugar con este calor. Me dolían los dedos del pie. No podía ni frenar, ni arrancar”, se quejó Marcos Llorente, jugador del Atlético Madrid.

    El protagonismo que ha tenido el calor en uno de los certámenes deportivos más trascendentes del 2025 saca a la luz un problema que excede al fútbol y que involucra a todo el deporte de élite. Alex Phillips, el secretario general de la Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas Profesionales (FIFPRO), una organización que representa a nivel mundial a 65.000 futbolistas profesionales, pone un ejemplo sobre esta “nueva realidad climática”. El próximo verano, Estados Unidos volverá a albergar un certamen que atraerá todas las miradas, nada menos que el Mundial de Selecciones.

    La jornada inaugural del torneo de tenis de Wimbledon fue la más calurosa de la historia de este certamen, cuya primera edición se jugó en 1877. En enero, en el verano de Australia, el calor condicionó otra competición, la United Cup 2025. “Ahora me encuentro bien, pero después del partido me sentía como si me fuera a morir”, admitió el tenista Alexander Shevchenko. “No entiendo por qué no cerramos el techo en estas condiciones, porque es bastante peligroso”, se quejó sobre la decisión de dejar entrar a la pista los rayos de sol.

    El año pasado, los Juegos Olímpicos coincidieron con una “extraordinaria ola de calor” que elevó los termómetros por encima de los 35ºC en París, ciudad anfitriona. Combinado con la alta humedad, el calor provocó calambres, mareos y náuseas en muchos atletas. París y Tokio (2021) están considerados como los JJOO “más calurosos de la historia”. “Mientras las temperaturas globales sigan aumentando, el cambio climático debería ser considerado una amenaza existencial para el deporte”, señala el ex atleta británico Sebastian Coe, presidente de World Athletics, la federación internacional de atletismo. Los deportistas y los científicos creen que se debe hablar más de esta problemática porque, según la ciencia, las olas de calor y las temperaturas extremas van a ir a más en los próximos años.

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