La inteligencia artificial (IA) está cambiando la forma de trabajar de las empresas. Se dice que la IA no es el futuro de las empresas, sino que es el presente que define quién llegará al futuro. Por esta razón, desde PwC hemos lanzado ‘El Sensor de la IA‘, una recopilación de las principales tendencias, proyectos, iniciativas que tienen reflejo en los medios de comunicación, con el objetivo de ayudar a las empresas a orientarse en este campo tan abierto y cambiante. Partimos de la idea de que la inteligencia artificial no sustituye a las empresas, sino que las impulsa a reinventarse. Estamos ante la mayor transformación empresarial de nuestra era y pretendemos ayudar a conocer lo que está pasando para que se puedan tomar decisiones con criterio.
En esta edición de El Sensor de la IA analizamos cómo el vuelco político que han supuesto las elecciones de medio mandato en Estados Unidos pueden tener consecuencias en las firmas tecnológicas que impulsan la IA. Los demócratas, que han tomado el Congreso, el Senado y la jefatura de muchos Estados, han basado su campaña en el freno a la construcción de centros de datos, en la mayor regulación de la tecnología y en una mayor vigilancia al poder de los propietarios de estas firmas. Estos multimillonarios han sido el soporte del presidente Trump que, no hay que olvidar, conserva el poder de veto sobre las iniciativas que salgan del Congreso. El debate social y político se mezclará con el negocio de la IA.
- La derrota republicana aumenta la presión sobre los centros de datos y las empresas de IA
- Anthropic sale a cotizar con récord de ingresos, de pérdidas y con inversiones comprometidas que suman 800.000 millones
- Ocho de cada 10 empresas en España aumentará sus plantillas tecnológicas por el impulso de la IA
- La IA amenaza con saltar las barreras que protegen las claves de la seguridad digital
- Alianzas multilaterales para controlar la IA: la UE se une a Canadá y los países iberoamericanos pactan reforzar su soberanía
La derrota republicana aumenta la presión sobre los centros de datos y las empresas de IA
El control que tendrán los demócratas sobre el Congreso y el Senado tras las elecciones legislativas de medio mandato podría tener consecuencias para las grandes compañías estadounidenses de inteligencia artificial, que arrastran semanas de fuertes vaivenes bursátiles por las dudas sobre su rentabilidad. A lo largo de octubre, la incertidumbre sobre el rendimiento de las inversiones de las grandes tecnológicas ha provocado una pérdida de más de dos billones de dólares de capitalización en el Nasdaq 100.
La principal consecuencia del cambio político se reflejará en un cambio en el entorno regulatorio y político en el que operan OpenAI, Google, Microsoft, Meta, Amazon, Nvidia y Anthropic, entre otras. No significaría un frenazo de la inversión en IA, pero sí podría reducir la capacidad que hasta ahora tenía la Administración Trump para impulsar su agenda tecnológica sin obstáculos. No obstante, conviene recordar que el presidente tiene derecho de veto a las medidas que surjan del Congreso.
Paradójicamente, buena parte de los inversores entienden que una desaceleración en la expansión de la IA podría aliviar las presiones sobre el flujo de caja de los gigantes tecnológicos con grandes recursos, lo que elevaría su rentabilidad a medio plazo. A la vez, esta situación perjudicará a los operadores y proveedores cuyo crecimiento depende de un rápido desarrollo, según publicó Reuters.
Es decir, dentro del sector tecnológico, se han formado dos grupos. Por un lado, los inversores apoyan a las compañías con negocios diversificados y elevada generación de caja, como Alphabet, Apple, Meta, Amazon o Microsoft. Entienden que son compañías con enormes recursos, generación de caja y capacidad para financiar sus inversiones en IA sin depender excesivamente de los mercados de deuda. Tienen negocios diversificados: sus ingresos no dependen exclusivamente de vender chips o construir centros de datos porque venden publicidad, comercio electrónico, servicios digitales, software y computación en la nube.
En el otro lado están las compañías sometidas a revisión porque tienen unas expectativas de inversión en las que preocupa que el gasto en infraestructura de IA crezca más deprisa que los ingresos y los beneficios que generan. A la vez, la llegada de los demócratas al Capitolio y a muchos Estados, puede suponer un “reajuste político”, afirman los analistas, que introduce incertidumbre sobre la expansión de las empresas que más han apoyado a la Administración Trump, como son las de Elon Musk. Esto explica el castigo bursátil a Space X, Tesla y a Nvidia. Wall Street no está cuestionando el futuro de la IA, sino discriminando entre quienes pueden rentabilizarla y los que necesitan que la gigantesca inversión en infraestructuras siga creciendo al ritmo actual.
Los resultados electorales “plantean mayores desafíos para la inteligencia artificial”, advierten los analistas de Julius Baer. Desde XTB indican que los proyectos de centros de datos “con fechas de inicio 2028 hacia delante podrían ver un importante freno”, según recoge Expansión.
Según un informe de Oxford Economics, la victoria demócrata aumentará las posibilidades de impulsar una regulación federal que obligue a los centros de datos a asumir una mayor parte de los costes de conexión a la red eléctrica y a mejorar la información medioambiental. Sin embargo, advierte de que la oposición local no necesariamente paralizará las inversiones: en muchos casos podría provocar que los proyectos se trasladasen a otros territorios.
Las primeras reacciones de los analistas a los resultados electorales coinciden con su teoría. Según publicó Reuters, Scott Chronert, jefe de estrategia de renta variable estadounidense en Citi Research, considera que el sector de la IA “se enfrentará a algunos obstáculos. Si se acelera o se modifica el ritmo de construcción de centros de datos, se empieza a cambiar la trayectoria fundamental de muchas empresas proveedoras”, como Nvidia o Intel.
Importantes representantes demócratas han basado su campaña en temas como el coste público de los incentivos a la industria tecnológica, las consecuencias laborales de la automatización de empleos, la concentración de poder económico en un reducido grupo de compañías y el equilibrio entre competitividad tecnológica y protección de los ciudadanos. Todo esto ahora entrará de lleno en el debate social, con un incierto efecto en las firmas tecnológicas.
Anthropic sale a cotizar con récord de ingresos, de pérdidas y con inversiones comprometidas que suman 800.000 millones
Las firmas tecnológicas rompen los moldes de la ortodoxia económica. Nadie podría imaginar hasta hace poco que una empresa podría presentarse ante los analistas e inversores para convencerles de que adquieran sus acciones con una carta de presentación como la de Anthropic. Todos son datos son de récord, tanto los positivos como los negativos, incluidas las multimillonarias pérdidas e inversiones comprometidas.
El hecho es que la firma liderada por Dario Amodei ha logrado que todas las miradas están puestas en su salida a Bolsa, prevista para antes del día de Acción de Gracias, es decir, antes del 26 de noviembre. Será una buena ocasión para comprobar si la llegada de los demócratas al Capitolio influye en el panorama tecnológico y bursátil. Anthropic ha presentado unos resultados que incluyen ingresos de 17.000 millones, 12 veces más que el año anterior. Para algunos inversores son cifras esperanzadoras, pero otros se fijan en que ha registrado pérdidas netas de 23.300 millones solo en el tercer trimestres, lo que supone elevar los números rojos hasta los 104.000 millones de dólares en lo que va de año, según publicó El Economista.
Los analistas también están preocupado porque los compromisos financieros de gastos comprometidos por Anthropic se elevan a 895.000 millones de dólares, la inmensa mayoría de ellos relacionados con los costes de computación e infraestructuras, según el documento. Es el horizonte de gasto hasta 2030, según publicó Expansión. No obstante, los márgenes del negocio principal se elevan un 85,4%, lo que refuerza su modelo de negocio.
En cuanto a las pérdidas, es preciso puntualizar que la mayor parte procede de la minusvaloración de los bonos convertibles y otros activos para financiarse, y no de su actividad ordinaria, que ha facturado 94.300 millones de dólares. Por el momento, en el prospecto de su salida a Bolsa se indica que Alphabet y Amazon tienen más de un 5% cada una del capital social de la firma.
Esta es la peculiar economía circular porque Amazon, Aphabet y Microsoft actúan como proveedores, inversores, clientes y competidores de Anthropic, revelando una red de relaciones que complica su esquema de ingresos y rentabilidad del modelo. Las previsiones apuntan a una valoración de entre 1,5 y 2 billones de dólares, cifras que, de confirmarse, superarían a SpaceX como el mayor debut en el mercado de renta variable de la historia.
Ocho de cada 10 empresas en España aumentará sus plantillas tecnológicas por el impulso de la IA
Pocos asuntos levantan tanto debate como determinar el efecto que tendrá la implantación de la inteligencia artificial en el mercado laboral. Desde los medios especializados a los más reputados, como The Economist, se han ocupado de este asunto. Hace un mes, el semanario británico tituló ‘El apocalipsis laboral se ha pospuesto. El auge del empleo en el sector de la IA ya está aquí’ y remató diciendo que “los efectos iniciales de la tecnología en el empleo parecen positivos”. Pese a todo, también existen datos que certifican que la IA está dificultando la contratación de los más jóvenes para trabajos rutinarios, los de menor valor añadido y los que mejor puede resolver la tecnología.
A este debate se incorpora la opinión experta de Randstad, una de las empresas líderes del mercado laboral. En su opinión, “lejos de reducir los puestos de trabajo en el ámbito tecnológico, la implantación masiva de la Inteligencia Artificial se ha convertido en uno de los principales motores de contratación en España”. Según el informe global de Randstad ‘Tech talent in transition: building the AI-ready workforce‘, (Talento tecnológico en transición: preparando a la fuerza laboral para la IA), el 83% de los directivos españoles confirma que ampliará sus plantillas tecnológicas para impulsar el crecimiento de sus compañías mediante la IA, una cifra muy cercana al promedio internacional (86%).
Sin embargo, el estudio evidencia una transformación profunda en las exigencias del mercado. A medida que la Inteligencia Artificial y la automatización asumen las tareas más rutinarias de programación, las empresas desplazan sus prioridades hacia la orquestación de sistemas, la gestión de riesgos y las competencias humanas clave.
Para hacer frente a la escasez de perfiles cualificados y responder con rapidez a las demandas del negocio, las empresas en España están flexibilizando sus criterios de contratación. El 42% de los empleadores da prioridad a las certificaciones oficiales y a las microcredenciales prácticas por encima de los grados universitarios tradicionales en informática (35%), situando a España entre los países más abiertos a la formación modular.
La IA amenaza con saltar las barreras que protegen las claves de la seguridad digital
Decenas de supermercados de al menos siete países europeos amanecieron hace días con parte de su género estropeado. Un ciberataque subió la temperatura de las cámaras frigoríficas de varios establecimientos, en algunos casos hasta los 50 grados, echando a perder productos frescos y congelados. Los países más afectados fueron Bélgica y Suecia, pero también se registraron problemas en Luxemburgo, Países Bajos, Irlanda, Estonia y Finlandia, según publicó El País.
Estos ataques prueban que, en un mundo hiperconectado, las infraestructuras críticas son vulnerables. Esta vez fueron los supermercados, mañana puede ser un hospital, una central nuclear, un aeropuerto…
El hecho es que los malos van más rápidos que los reguladores e incluso que los propios responsables tecnológicos de las empresas. Por eso, los avances en la inteligencia artificial amenazan con vulnerar las herramientas criptográficas utilizadas para proteger los datos digitales, lo que ha desencadenado una carrera por garantizar la seguridad tanto de los métodos actuales como de los sistemas de protección de próxima generación. Las autoridades y diversas instituciones están instando a las empresas a que planifiquen la transición hacia nuevos métodos de encriptado para proteger la información confidencial online.
Los avances logrados con la ayuda de la inteligencia artificial plantean dudas sobre si esta tecnología podría llegar a vulnerar los métodos que utilizamos hoy en día, como, por ejemplo, aquellos que impiden que los piratas informáticos accedan a cuentas bancarias o a bases de datos online. “Supone una reestructuración completa de lo que entendemos por dificultad, un concepto que constituye la base de gran parte de la criptografía moderna. Debemos esperar sobresaltos importantes y realmente inquietantes en el futuro”, señaló el matemático Geordie Williamson a Financial Times y que posteriormente recogió Expansión.
Aunque la inteligencia artificial aún no ha logrado vulnerar ningún método criptográfico esencial y expertos en ciberseguridad se muestran escépticos de que llegue a hacerlo, los matemáticos advierten que los riesgos van en aumento. Los avances en la inteligencia artificial ya están repercutiendo en la ciberseguridad. La semana pasada, empresas de todo el mundo tuvieron que corregir rápidamente vulnerabilidades en el lenguaje de programación web de uso generalizado PHP, las cuales fueron detectadas, en parte, gracias a modelos de inteligencia artificial desarrollados por OpenAI y Google.
Alianzas multilaterales para controlar la IA: la UE se une a Canadá y los países iberoamericanos pactan reforzar su soberanía
Frente a algunas grandes potencias que abogan por romper los acuerdos multilaterales para cooperar en problemas que afectan a muchos países, otros empujan en sentido contrario. En los últimos días ha tenido lugar el acuerdo de los países iberoamericanos en Madrid para crear la Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial, que busca reforzar la soberanía digital y cultural iberoamericana y permitirá construir una agenda común sobre Inteligencia Artificial (IA). El documento se adoptó en la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno como una Alianza abierta, con carácter voluntario, para la adhesión de los Estados miembros, según publicó Europa Press.
La Alianza aprobada se estructurará en torno a tres ejes: la cooperación para el acceso a datos de calidad, respetando las normas y el control de cada país; el desarrollo de modelos de inteligencia artificial adaptados a las lenguas y necesidades iberoamericanas; y la colaboración en capacidades de computación para apoyar aplicaciones útiles para investigadores, administraciones y empresas.
Así, la Alianza apoyará la creación de un Espacio Iberoamericano de Datos para el desarrollo de sistemas de IA de interés público para la región. En la medida en que estos sistemas se apoyen en datos, corpus, categorías, documentación pública y fuentes de conocimiento representativas de sus propias prioridades, lenguas, contextos culturales y realidades sociales, responderán mejor a las necesidades de la región. Este ecosistema regional de datos no se plantea como una base regional única de datos, sino como un espacio federado donde cada país decide qué información comparte y con qué condiciones.
Por otro lado, Bruselas y Ottawa han sellado un nuevo Acuerdo de Comercio Digital que complementará el CETA, facilitará los flujos transfronterizos de datos y reforzará la interoperabilidad regulatoria y el acceso recíproco a los mercados de nube e IA
Hasta Montreal viajó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, para sellar con Canadá su “Alianza para el Futuro”. Un nuevo paso en el acercamiento al que Bruselas considera su “socio más europeo”, en un momento en el que el continente busca proyectar su influencia política y económica más allá de sus fronteras. La nueva relación, pese a no incorporar finalmente la etiqueta de “miembro asociado” planteada inicialmente por el Ejecutivo comunitario, permitirá reforzar la coordinación comercial, política y regulatoria entre ambas potencias, informó Demócrata.
La declaración final reserva un apartado explícito para la seguridad de la inteligencia artificial y la interoperabilidad de los modelos y sistemas emergentes, así como de los respectivos marcos regulatorios digitales. Un compromiso con el que Bruselas y Ottawa buscan aproximar sus ecosistemas tecnológicos y facilitar la actividad de las empresas en ambos mercados.





