La inteligencia artificial (IA) está cambiando la forma de trabajar de las empresas. Se dice que la IA no es el futuro de las empresas, sino que es el presente que define quién llegará al futuro. Por esta razón, desde PwC hemos lanzado ‘El Sensor de la IA‘, una recopilación quincenal de las principales tendencias, proyectos, iniciativas que tienen reflejo en los medios de comunicación, con el objetivo de ayudar a las empresas a orientarse en este campo tan abierto y cambiante. Partimos de la idea de que la inteligencia artificial no sustituye a las empresas, sino que las impulsa a reinventarse. Estamos ante la mayor transformación empresarial de nuestra era y pretendemos ayudar a conocer lo que está pasando para que se puedan tomar decisiones con criterio.

En esta edición de ‘El Sensor de la IA‘ recogemos la gran incertidumbre creada por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. El temor de los expertos es que provoque inflación por la ruptura de las cadenas de suministro y por el encarecimiento de la energía, lo que derive en una subida de tipos, mientras cuestione la localización de los centros de datos en países del Golfo, como Arabia Saudita. Todo esto podría frenar el ímpetu inversor en nuevos proyectos de IA o incluso, cuestionar las valoraciones dadas a desarrollos anteriores.

El auge de las inversiones en IA, pendiente de las consecuencias del conflicto en Oriente Próximo

La guerra en Oriente Próximo está generando una presión en los precios de la energía al tiempo que cuestiona los principales datos macroeconómicos, como la posible subida de los tipos de interés, la inestabilidad bursátil y las dudas sobre el crecimiento económico de Estados Unidos y de Europa en 2026. Esta inestabilidad se traduce en una mayor cautela de los inversores hacia nuevos proyectos tecnológicos de alto crecimiento, donde la IA ocupa un lugar central.

El efecto no es homogéneo: los analistas insisten en que la IA sigue siendo estratégica y, a largo plazo, atractiva, pero en el corto y medio plazo podrían llegar reajustes temporales en la nueva inversión por el mayor precio del capital. La volatilidad presente traerá nuevos análisis de riesgo integrado en las decisiones de inversión basadas en IA, según The Economic Times. En su opinión, algunos proyectos, como los grandes centros de datos de Emiratos Árabes Unidos o de Arabia Saudita, seguirán siendo estratégicas como infraestructura críticas para la IA, pero el conflicto introduce incertidumbres sobre la viabilidad futura por su emplazamiento.

De hecho, tres de los centros de datos de Amazon AWS en los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin fueron afectados por ataques de drones en medio de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, el pasado 3 de marzo, causando interrupciones en la energía y la infraestructura.

Mientras abundan los análisis sobre la duración y la extensión del conflicto, el hecho cierto es que el gas natural no deja de encarecerse; esta materia prima se ha convertido en la clave de bóveda de la electrificación para centros de datos. La paralización de la producción de GNL de Qatar, que representa el 20% de cuota del mundo, siembra el temor a tensiones en el suministro si se alarga la guerra en Irán.

La tormenta perfecta llegará, como en otras ocasiones, si se produce el aumento de la inflación, el empuje sobre los tipos de interés, la presión sobre el precios de la energía y el riesgo físico de las instalaciones de IA en Oriente Próximo, según publicaron diferentes medios, entre ellos Business Insider. No hay que olvidar que el consumo intensivo de electricidad supone entre el 20% y 40% de los costes de un centro de datos, según estimaciones de la firma Solar Tech Online.

Jack Janasiewicz, gestor de carteras en Natixis IM Solutions, aporta algo de calma ante la tormenta. “Es dudoso que la Fed suba los tipos para hacer frente a las preocupaciones por la inflación derivadas del aumento de los precios del petróleo”, aunque advierte que califica la situación de incierta. “La clave está en la duración y el alcance de las hostilidades. Y en la duración y el alcance de la interrupción en la cadena de suministro de petróleo”.

Según gestores de activos, la actual inestabilidad obliga a revisar las nuevas asignaciones estratégicas, cambiando peso hacia activos defensivos o de baja volatilidad, según Bloomberg. La percepción de riesgo puede llevar a multinacionales a replantearse compromisos futuros o a exigir primas mayores por riesgo, elevando el coste de capital.

No obstante, los expertos recuerdan que las grandes tecnológicas se han adelantado en pedir la financiación al mercado. Amazon, Microsoft, Alphabet, Meta y Oracle ya han colocado bonos a los inversores por valor de 650.000 millones de dólares en 2026 para infraestructura ligada a la IA. Pero nadie sabe el final de esta guerra, aunque no se puede dudar de que ha cambiado el orden geopolítico actual y eso siempre repercute en los negocios.

Amazon anuncia una nueva inversión de 18.000 millones en España para ampliar sus centros de datos

Pese a la inestabilidad mundial y la incertidumbre, las grandes compañías tecnológicas mantienen sus hojas de ruta. En el marco del Mobile World Congress (MWC) de Barcelona, Amazon ha hecho público un compromiso extra de inversión de 18.000 millones de euros, que se suman a los 15.700 millones de euros que comprometió en 2024 para ampliar su infraestructura tecnológica en España.

Con este nuevo compromiso, la compañía estadounidense eleva a 33.700 millones de euros la inversión en infraestructura tecnológica en España hasta 2035. Amazon construirá en Aragón una fábrica de ensamblaje de servidores que creará 1.800 empleos, según recogió El País entre otros medios. La multinacional cifra el impacto en el empleo en 29.900 puestos, de los que 6.700 serán empleos directos en la construcción y operación de los centros de datos, tanto de AWS como de proveedores.

El anuncio, que consolida a España como un importante nodo digital en Europa, supone el mayor compromiso de inversión de la compañía en el Sur de Europa hasta la fecha. La compañía cuenta con una región de centros de datos de AWS en Aragón, que se expandirá con esta nueva inversión, con el objetivo de proporcionar capacidades avanzadas de inteligencia artificial y computación en la nube a organizaciones de toda Europa.

“Esta nueva inversión refuerza nuestro compromiso a largo plazo y será fundamental para el futuro digital y económico del país”, afirmó David Zapolsky, consejero general y director de políticas públicas de Amazon, quien ha comunicado el anuncio en una reunión con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

En la actualidad, AWS tiene centros de datos en Zaragoza y Huesca. La compañía también planea levantar uno en Teruel dedicado a inteligencia artificial, según ha desvelado Aragón Noticias, que señala que el futuro centro cuenta con 100 megavatios de potencia comprometidos a través de Endesa. El plan previo de casi 16.000 millones contemplaba la ampliación de los tres complejos iniciales con seis nuevos edificios de datos, lo que elevaba la potencia proyectada de AWS en Aragón hasta los 827 MW, según un informe de Colliers.

“Vemos a España como una de las regiones centrales para que Europa acceda a tecnologías ‘cloud’ y de inteligencia artificial, con potencial para convertirse en un verdadero motor económico para toda la región”, señaló el directivo de Amazon. La capacidad de España, uno de los mayores productores de energías renovables de Europa, para ofrecer energía a precios competitivos se convierte en una ventaja estratégica clave.

Empresas como Telefónica, BBVA, Iberia, Indra, Iberdrola, Mapfre, Moeve e Ibercaja utilizan la región de AWS en Aragón.

La IA podría estar creando empleos en lugar de destruirlos por ahora, sostiene el blog del BCE

El debate sobre si el creciente uso de inteligencia artificial provocará más empleo o más paro es uno de los más relevantes desde el punto de vista social y económico. Las teorías son variadas, pero lo último que llega de Fráncfort es esperanzador. Las empresas que usan intensivamente IA podrían estar creando algunos puestos de trabajo en la zona euro en lugar de destruirlos, según una publicación del blog del Banco Central Europeo, publicó Reuters.

Los economistas han debatido si la IA podría dejar sin trabajo a los empleados administrativos, y un estudio reciente del Instituto Ifo de Alemania afirmó que más de una cuarta parte de las empresas alemanas esperan que la IA recorte empleos en los próximos cinco años. Pero la propia encuesta del BCE sobre el acceso de las empresas a la financiación concluyó que las compañías que hacen un uso significativo de la IA tienen más probabilidades de contratar personal adicional en el corto plazo.

En parte, este fenómeno se debe a que las empresas que planean invertir en IA también tienen más probabilidades de tener expectativas positivas sobre el crecimiento futuro del empleo, argumentó el blog.

Sin embargo, las perspectivas podrían cambiar a largo plazo, según los autores. La mayoría de las encuestas más pesimistas abarcan horizontes más amplios que la propia pregunta del BCE, y las perspectivas podrían cambiar una vez que la IA empiece a transformar significativamente los procesos de producción.

De hecho, Satya Nadella, CEO de Microsoft, afirmó que los empleados necesitan actualizar sus habilidades, aprender a trabajar con los nuevos medios y herramientas, y adaptarse al cambio en curso. Comprender la IA será esencial para mantenerse relevantes a medida que evolucionan los flujos de trabajo, dijo, según The Economic Times.

Y otra opinión más: Jamie Dimon, CEO del banco JP Morgan, el mayor banco de EEUU, afirmó que su empresa ya utiliza modelos de IA a gran escala y que esto podría reducir fuerza laboral en los próximos años, por lo que ha pedido preparación activa por parte de empresas y gobiernos.

OpenAI cierra una ronda récord de 110.000 millones de dólares

OpenAI ha cerrado una megarronda de financiación de 110.000 millones de dólares, una cantidad que supera su objetivo inicial, en la que participan Amazon, Nvidia y SoftBank. La operación, la mayor de la historia para una empresa privada de tecnología, dispara su valoración pre-money hasta los 730.000 millones de dólares, un salto relevante frente a los 500.000 millones que alcanzó en octubre, según publicó Expansión.

Amazon aportará 50.000 millones de dólares; Nvidia, 30.000 millones, y SoftBank, otros 30.000 millones en OpenAI. Microsoft, su mayor accionista, no ha participado en la ronda de financiación de la compañía de inteligencia artificial, que podría salir a Bolsa a finales de este año. En un segundo tramo, fondos soberanos y firmas de inversión aportarán 10.000 millones de dólares adicionales en capital ordinario, una cifra que terminará de concretarse en marzo, informa Financial Times.

OpenAI ha revisado al alza su plan de negocio para los próximos cinco años. La compañía de inteligencia artificial prevé ingresar 284.000 millones de dólares en 2030, una cifra superior a los ingresos actuales de Meta. OpenAI cerró el año pasado con una cifra de negocio de 13.000 millones de dólares y unos ingresos recurrentes anualizados de 20.000 millones de dólares.

Los ambiciosos planes de la empresa estadounidense, que se enfrenta a una competencia intensa de Google y Anthropic, exigen un enorme gasto en infraestructura de computación, que cifra en 600.000 millones de dólares hasta 2030. Este despliegue de recursos explica la urgencia de OpenAI por cerrar su ronda de financiación, que se ha salvado, por unos días, de la inestabilidad que ha provocado la guerra en Oriente Próximo.

OpenAI, que cuenta con 40.000 millones de dólares en caja, no espera alcanzar la rentabilidad hasta 2030.

Un experimento revela lo fácil que resulta engañar a la IA con información fabricada

La inteligencia artificial y el periodismo están íntimamente unidas. Para bien o para mal. Un experimento realizado por un periodista de la BBC ha puesto a prueba la escasa capacidad de verificación de los sistemas de inteligencia artificial más utilizados. Así ha demostrado que basta una entrada de blog con datos falsos para que herramientas como ChatGPT y Gemini los incorporen a sus respuestas como si se tratara de información contrastada, citando como fuente un único texto sin advertir de su falta de respaldo independiente, según informó el Laboratorio de Periodismo de la Fundación Luca de Tena.

Tal y como recoge LISA News, el reportero tecnológico Thomas Germain publicó en su blog personal un artículo titulado ‘Los mejores periodistas tecnológicos comiendo perritos calientes’, redactado en apenas 20 minutos y construido íntegramente sobre afirmaciones inventadas.

En el texto se autoproclamaba “el mejor periodista comiendo perritos calientes del mundo”, sostenía que ingerir perritos calientes es un “pasatiempo popular” entre periodistas tecnológicos y aludía a un supuesto Campeonato Internacional de Perritos Calientes de Dakota del Sur que no existe. Para dotar de verosimilitud al contenido, incluyó nombres reales y ficticios con el objetivo de que los sistemas de IA generaran una clasificación de diez profesionales.

Según la propia prueba documentada por Thomas Germain, menos de 24 horas después de la publicación, herramientas de Google como AI Overviews (impulsada por Gemini) y ChatGPT comenzaron a reproducir esas afirmaciones como datos verificables. En sus respuestas a los usuarios señalaban que el periodista destacaba por su habilidad para comer perritos calientes y enlazaban el blog como fuente, sin precisar que era el único origen disponible en internet sobre ese supuesto ranking.

En declaraciones recogidas tras el experimento, un portavoz de Google aseguró que sus sistemas de clasificación mantienen los resultados “99% libres de spam”. OpenAI, por su parte, indicó que adopta medidas para interrumpir intentos de manipulación de sus herramientas, aunque ambas compañías reconocieron que sus sistemas “pueden cometer errores”.

El periodista también comprobó cómo reaccionaban otros modelos ante la misma consulta. De acuerdo con su relato, sistemas como Claude, desarrollado por Anthropic, mostraron mayor cautela y en ocasiones advirtieron que la información podía tratarse de una broma. Germain explica que, cuando algunas IA detectaban la posible naturaleza satírica del texto, modificó el artículo para negar explícitamente que fuera una sátira, tras lo cual determinados sistemas pasaron a tratar el contenido con mayor literalidad, sin ningún tipo de validación externa o contraste.