La IA y los cambios geopolíticos están transformando la economía global. Los inversores buscan empresas que se transformen a través de la tecnología, compitan más allá de su sector y actúen con transparencia frente a los riesgos inherentes a la innovación.
Según la Global Investor Survey de PwC, los inversores no confían en que la economía mundial empuje el crecimiento de los negocios el próximo año. Menos de un tercio de los encuestados cree que el PIB global supere el 2% en 2026. Ante este panorama, exigen directivos que reinventen sus negocios y modelos operativos con la tecnología, y protejan, al mismo tiempo, los flujos de caja frente a los riesgos persistentes.
El mensaje es claro: resiliencia primero, innovación siempre. Quieren que las empresas incrementen su inversión en capacidades que aceleren su transformación, apliquen la tecnológica, agilicen sus modelos de negocio, y refuercen los controles y la gobernanza que asegura la sostenibilidad de estas iniciativas. La IA ocupa un papel central en esta estrategia de crecimiento. Los inversores observan mejoras operativas y financieras concretas y esperan que las empresas las usen de manera integral. Al mismo tiempo, demandan disciplina: métricas fiables para apoyar la toma de decisiones, una gobernanza sólida y evidencias de que la IA optimiza costes, productividad e ingresos de forma segura y repetible. Asimismo, respaldan la expansión entre los sectores y el crecimiento mediante de alianzas estratégicas. Tienen de horizontes de inversión que superan los cinco años, disponen de paciencia y no exigen resultados inmediatos, siempre que las empresas comuniquen con claridad su estrategia y el valor esperado.
La encuesta, realizada a 1.074 profesionales en 26 países, muestra que los inversores quieren saber cómo la tecnología y la IA cambiarán los costes y sus expectativas de crecimiento, y qué mecanismos asegurarán la resiliencia. En un entorno de crecimiento lento, la disciplina será la clave para ganar confianza y atraer capital. Quieren que las compañías den a conocer los mecanismos de control que asegurarán la resiliencia de estos programas. Además, esperan que utilicen alianzas estratégicas para escalar más rápido de lo que podrían hacerlo por sí solas.
Resiliencia primero
Ante la incertidumbre económica, las empresas que sepan combinar la mitigación de riesgos con la innovación estarán mejor posicionadas para ganarse la confianza de los inversores. Esto implica mostrar cómo los programas tecnológicos se traducen en productividad, margen e ingresos, y presentar planes concretos para proteger esos logros frente a la inflación, los conflictos geopolíticos y las amenazas de ciberseguridad. Más de la mitad de los encuestados (55%) cree que existe una exposición alta o extrema a las ciber amenazas en las empresas en las que invierte o sobre las que informa, y casi la misma proporción (53%) identifica un riesgo similar por la disrupción tecnológica. La inflación (44%), la volatilidad macroeconómica (43%) y los conflictos geopolíticos (42%) también afectan al sentimiento de los inversores.
Los inversores creen que existe una relación estrecha entre la exposición al riesgo las oportunidades de innovación. La ciberseguridad y la disrupción tecnológica no son solo amenazas que hay que mitigar. También exigen que los ejecutivos apuesten por la transformación tecnológica (92%) y la ciberseguridad (88%). En otras palabras, los inversores esperan que resiliencia y crecimiento empresarial vayan de la mano, protegiendo los flujos de caja, al tiempo, que permiten la adopción de IA a nivel corporativo, la expansión entre sectores y el crecimiento a partir de alianzas estratégicas.
La disrupción impulsada por la tecnología y la IA es un riesgo presente entre la gran mayoría de inversores que han participado en el estudio. Si hacemos un análisis por geografías aparecen ya matices entre unas y otras. Aproximadamente un tercio de los inversores en Reino Unido y Estados Unidos considera que las empresas están altamente expuestas a la inflación, frente al 53% en Asia-Pacífico. Los inversores europeos señalan al cambio climático como la mayor amenaza, mientras que los estadounidenses la perciben como la menor. A medida que aumenta la fragmentación geopolítica y los flujos transfronterizos se vuelven más limitados, estas diferencias regionales adquieren mayor relevancia. Influyen en cómo las empresas comunican sus expectativas, gestionan riesgos y asignan capital, incluida la necesidad de incrementar la inversión en gestión de la cadena de suministro, que el 64% de los inversores considera prioritaria.
Ideas para poner en marcha
- Vincular la inversión en resiliencia al riesgo: demostrar cómo las inversiones en ciberseguridad y tecnología reducen la exposición a pérdidas, fortalecen los objetivos de recuperación y protegen los programas de crecimiento.
- Presentar escenarios de inflación y tensiones geopolíticas que muestren cómo se pueden adaptar la estrategia de aprovisionamiento, la fijación de precios y la cadena de suministro bajo cada contexto.
Innovación siempre
Lejos de intimidarse por la especulación sobre una burbuja de IA, el 61% de los encuestados identifica la tecnología como el sector que probablemente recibirá mayor inversión en los próximos tres años, muy por delante de cualquier otro sector.
Esto no sorprende, considerando la percepción de los inversores sobre el impacto de la IA hasta ahora. En la encuesta, el 86% indica que, en el último año, las empresas en las que invierten o sobre las que informan han obtenido mejoras de productividad gracias a la IA generativa (GenAI). Cerca de dos tercios también consideran que esas empresas han logrado incrementos de rentabilidad (71%) y de ingresos (66%) vinculados a la adopción de IA. En este contexto, más de tres cuartas partes (78%) aumentarían al menos de manera moderada su inversión en empresas que impulsan la transformación corporativa mediante IA.
Más allá de los grandes titulares, surgen otros patrones en las prioridades de los inversores respecto a la asignación de capital, el crecimiento estratégico y la innovación:
- Geografía. Estados Unidos sigue siendo el destino dominante para la inversión de capital (67%). Le siguen India y China continental, con un 45% y un 32%, respectivamente, mientras que Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos completan el top cinco (26% cada uno). Esta concentración refleja confianza en la escala y en las redes de innovación, pero también plantea riesgos de saturación y concentración que los líderes de las empresas deben gestionar de manera explícita, especialmente en un contexto político en rápida evolución. Los inversores estadounidenses son menos propensos que sus homólogos en otras regiones a anticipar crecimiento global (53% frente a 64%), lo que refleja una línea de base cautelosa que varía según el mercado.
- Ciclo de inversión estratégica. Durante los próximos tres años, ocho de cada diez inversores esperan que las empresas aumenten sus presupuestos de I+D y sus inversiones de capital, en comparación con los tres años anteriores. Más del 75% anticipa incrementos la actividad de fusiones y adquisiciones, y siete de cada diez espera un aumento de las alianzas estratégicas. Cabe destacar que, cuanto más esperan los inversores que aumenten estas inversiones, mayor es la probabilidad de que también anticipen el crecimiento económico global. Y a la inversa.
- Agilidad del modelo de negocio y crecimiento horizontal. Los inversores coinciden en que los directivos deberían dedicar aproximadamente un tercio de su tiempo (36%) a mantener el modelo de negocio actual. El resto debería concentrarse en el crecimiento: expandiendo el modelo actual hacia nuevos clientes o mercados (33%) o desarrollando nuevas capacidades y modelos para aprovechar o contrarrestar la disrupción (31%).
En la búsqueda de crecimiento, casi tres cuartas partes de los inversores (73%) consideran que las empresas deben aumentar sus presupuestos a agilizar sus modelos de negocio. A medida que las industrias convergen, competir más allá de los límites sectoriales tradicionales se vuelve un elemento clave. Más del 70% de los encuestados espera mayor crecimiento de las empresas que exploran oportunidades entre sectoriales y percibe un riesgo superior de disrupción para aquellas que no lo hacen. Con todo lo demás igual, los inversores invertirían casi dos tercios más en empresas que operan entre sectores que en aquellas con enfoque limitado.
Ideas para poner en marcha
- Identificar dos o tres oportunidades de expansión entre sectores donde las capacidades de la empresa generen una ventaja; mostrar cómo la IA y las alianzas estratégicas pueden acelerar la obtención de valor.
- Publicar una hoja de ruta plurianual de asignación de capital que vincule I+D, inversiones de capital, alianzas y M&A a resultados específicos de crecimiento y productividad.
- Demostrar agilidad del modelo de negocio mediante hitos claros, métricas operativas y gobernanza para escalar lo que funciona y abandonar lo que no.
Sostenibilidad, cumplimiento y la gestión de los grupos de interés
La atención de los inversores a la sostenibilidad, al cumplimiento y a la gestión de los grupos de interés ha dejado de centrarse únicamente en el cumplimiento formal para enfocarse en decisiones sobre dónde y cómo se asigna el capital. A pesar de las presiones políticas, el 84% de los inversores a nivel global considera que las empresas deberían mantener o aumentar su inversión en adaptación climática.
Existen, sin embargo, diferencias geográficas claras. Los inversores europeos son mucho más propensos que sus homólogos en otras regiones a afirmar que las empresas deberían aumentar la inversión para adaptarse al cambio climático (65% frente a 50%). Los inversores estadounidenses se inclinan menos a recomendar incrementos en la gestión del capital humano (44% frente a 59%) y en la gestión de los grupos de interés (44% frente a 65%). Por su parte, los inversores de Asia-Pacífico muestran mayor interés que los de otras regiones en que las empresas inviertan más en cumplimiento normativo (74% frente a 64%). Estas diferencias reflejan los entornos políticos y regulatorios locales y plantean cuestiones estratégicas sobre cómo las empresas deberían definir su posicionamiento inversor a largo plazo.
Los resultados de la encuesta sugieren que un enfoque puramente táctico puede resultar insuficiente. La sostenibilidad es un ejemplo claro: aunque solo alrededor de cuatro de cada diez encuestados indican que utilizan de manera intensiva evaluaciones de materialidad (45%) y divulgaciones de sostenibilidad (39%) para evaluar riesgos y oportunidades, el 78% considera que ofrecer esta información tiene un impacto positivo, ya sea moderado o muy positivo, en el compromiso de los inversores. En otras palabras, las empresas que integran la sostenibilidad en sus modelos de negocio y respaldan esta integración con métricas verificables pueden diferenciarse, pese a las diferencias regionales.
Dos tercios de los encuestados (67%) señalan que aumentarían al menos de manera moderada su inversión en empresas que gestionan la demanda energética o la infraestructura; el 61% haría lo mismo por aquellas que utilizan datos de sostenibilidad para mejorar la eficiencia; el 53% por las que promueven la resiliencia climática, y el 48% por las que aprovechan incentivos fiscales.
El énfasis en eficiencia energética, resiliencia climática e inversión en infraestructura sugiere que muchos inversores perciben la sostenibilidad como un impulsor de la eficiencia operativa y de la creación de valor a largo plazo, y no solo como un seguro reputacional. La eficiencia energética mejora la economía por unidad. La mejora de datos y gobernanza reduce el riesgo de ejecución. La resiliencia protege la continuidad en un mundo afectado por interrupciones en la cadena de suministro y volatilidad climática.
En este contexto, retirar inversión relacionada con el clima por cuestiones políticas a corto plazo puede generar un alineamiento inmediato, pero pone en riesgo la creación de valor a largo plazo, especialmente si los competidores en otros mercados consolidan ganancias operativas y reducen su coste de capital. Los ciclos políticos cambian, pero los riesgos físicos persisten. Los inversores que basan sus decisiones en impulsores de rendimiento duraderos, en lugar de señales transitorias, estarán mejor posicionados cuando los mercados ajusten de manera uniforme el riesgo climático.
Ideas para poner en marcha
- Integrar la sostenibilidad en el modelo operativo: cuantificar mejoras en eficiencia energética, rendimiento y fiabilidad, y vincularlas al coste de capital y a la resiliencia del margen.
- Aumentar la confianza en los informes de sostenibilidad mediante métricas que apoyen la toma de decisiones, auditoría externa y conexión con la estrategia y la asignación de capital.
- Mapear escenarios climáticos y regulatorios en los planes de capital; mostrar cómo se comportan las inversiones bajo distintos entornos de política y riesgos físicos.
Toma de decisiones y confianza
En una era de exceso de información, los inversores tienen claro dónde empieza la confianza. Los estados financieros y las comunicaciones dirigidas a inversores siguen siendo los pilares de la toma de decisiones, con un 69% y un 64% de los encuestados respectivamente que confían en ellos en gran medida.
Las fuentes tradicionales siguen siendo relevantes. Muchos inversores recurren a informes de analistas (58%) y a calificaciones crediticias u otros datos de terceros (52% cada uno), mientras que la IA generativa (34%) y los datos alternativos (36%) se utilizan de manera selectiva. El mensaje no es anti nnovació: los inversores buscan cifras verificables, gobernanza comprensible y una narrativa que conecte la estrategia con los flujos de caja.
Al mismo tiempo, la confianza depende cada vez más de lo que las empresas puedan demostrar sobre el futuro. Los inversores quieren ver creación de valor y control de riesgos, especialmente en IA. Aquí existe una brecha significativa a la hora de informar. Solo el 37% de los encuestados afirma que las empresas informan sobre estrategias y políticas de IA “completamente” o “en gran medida”. La satisfacción es igualmente limitada respecto a la gobernanza de IA (34%) y al desempeño (35%), y alcanza el nivel más bajo en impactos sobre el personal (23%). Esto importa, porque las expectativas de valor derivadas de la IA son específicas: la mayoría de los inversores busca reducción de costes (64%), agilidad operativa (54%) y nuevos modelos de negocio (42%). Sin evidencias, como indicadores clave de rendimiento (KPI) que vinculen los programas de IA con productividad, márgenes e ingresos, los inversores dudan en valorar plenamente estos beneficios. La transparencia genera valor.
Cerrar esta brecha depende tanto del liderazgo como de la tecnología. Muchos inversores consideran que el respaldo de la alta dirección y el conocimiento en IA son elementos críticos. Estos deben apoyarse en datos de calidad, arquitecturas seguras y una gestión del cambio disciplinada. Estas capacidades crean una arquitectura de confianza que hace más creíbles las divulgaciones y repetibles los resultados, exactamente lo que los inversores necesitan para incorporar narrativas prospectivas en la valoración.
La demanda de información útil se refleja en lo que los inversores dicen necesitar más. Las principales solicitudes de transparencia se centran en estrategias de innovación (47% de los encuestados), inversiones en IA (42%), retorno y ahorro de costes de la IA (42%), posición competitiva (37%) y estrategias de resiliencia (29 %). Muchos inversores ya integran datos no financieros en sus modelos de valoración, especialmente en torno a ventaja competitiva (51%), tendencias sectoriales (44%) e innovación/I+D (40%). En otras palabras, en medio de mega tendencias que evolucionan rápidamente, los inversores prestan especial atención a indicadores de rendimiento futuro. Las empresas que proporcionan métricas no financieras útiles junto con los estados financieros ayudan a los inversores a cerrar la brecha entre ambición y valor.
El compromiso amplifica el efecto. Casi la mitad de los inversores (46%) afirma interactuar regularmente con las empresas en las que invierte o sobre las que informa, y otro 43% lo hace ante un asunto o interés específico. Aquellos más satisfechos con la transparencia también son más propensos a anticipar crecimiento económico global, lo que confirma que una comunicación clara y prospectiva no solo genera confianza, sino que también influye en el sentimiento.
Ideas para poner en marcha
- Cuantificar los resultados de la IA mediante KPI vinculados a productividad, costes unitarios, tiempos de ciclo y crecimiento de ingresos. Divulgar la gobernanza, validación de modelos y controles de seguridad.
- Hacer del compromiso una capacidad: programar reuniones periódicas con inversores, ofrecer sesiones transparentes de preguntas y respuestas y respaldar métricas no financieras clave con aseguramiento cuando sea posible.
- Codificar los límites: publicar gobernanza de IA, controles de riesgo, validación de modelos, prácticas de privacidad y seguridad, y procesos de escalamiento a medida que se escala la operación.
La Global Investor Survey de PwC apunta a una inversión basada en innovación para 2026. El capital fluye hacia la tecnología, la IA a nivel corporativo y la agilidad de los modelos de negocio, con fuerte respaldo a la expansión entre sectores y las alianzas estratégicas. Al mismo tiempo, los inversores demandan evidencias que apoyen sus decisiones: métricas claras para IA y sostenibilidad, gobernanza sólida y estrategias transparentes de resiliencia. Las empresas que convierten la ambición en resultados medibles y comunican cómo la innovación se vincula con los flujos de caja, la competitividad y el riesgo ganarán la confianza de los inversores y estarán mejor posicionadas para capturar el crecimiento en un mundo cambiante.





