Los expertos no dudan de que la guerra entre Estados Unidos e Irán pasará factura a la economía española y a la europea, pero creen que lo peor ya ha pasado. Aunque esperan que el precio de los combustibles continúe por encima de como estaban antes del conflicto, y esto se refleje en una inflación relativamente elevada que provoque una ligera subida de los tipos de interés, la forma en la que la economía ha hecho frente a los problemas les hace ser optimistas.
Los peores augurios de los organismos internacionales no se han cumplido. Los encuestados esperan que el PIB se eleve alrededor del 2,2% este año y una cifra similar en 2027. Estos cálculos se realizaron antes de que el Gobierno presentara el cuadro macroeconómico y afirmara que su previsión de crecimiento era del 2,6% para 2026.
Los encuestados esperan que el PIB se eleve alrededor del 2,2% este año y una cifra similar en 2027
En la encuesta anterior realizada en febrero, justo cuando empezó el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán y el Líbano, el más de un centenar de empresarios, directivos y responsables de firmas de análisis encuestados por PwC, concluyeron que si la guerra era rápida, alrededor de dos meses, el impacto económico sería leve. Sin embargo, la mayoría apuntó que si se prolongaba hasta el verano, la economía sufría graves daños, algo que no ha ocurrido. Otra vez, la realidad ha rectificado a las previsiones más pesimistas. Como le ha ocurrido al propio Fondo Monetario Internacional (FMI), que auguró una profunda crisis internacional, los resortes de la economía han esquivado los golpes más duros. El 57% de los encuestados creen que el PIB español de 2026 crecerá entre el 2% y el 2,2%, mientras que el 30% augura que llegará al 2,4%; un 5% lo sitúa cerca del 2,6%, que es la previsión del Gobierno. Para 2027, la mayoría ha respondido que espera que se sitúe entre el 1,7% y el 2,1%. Estas cifras seguirían manteniendo a España a la cabeza de la zona euro.
La segunda cicatriz será la inflación. El 47% de los encuestados dice estar de acuerdo en que la guerra de Irán va a elevar el IPC y rebajar el crecimiento en Europa, mientras que un 44% cree que va a afectar más a la inflación que al crecimiento. Solo un 9% apuesta por lo inverso, es decir, que golpeará más al PIB que al IPC. Europa se juega estar cercano a la estanflación, ya que la previsión de crecimiento para este año es del 0,8% y del 1,2% para el 2027, según el Banco Central Europeo (BCE), mientras que espera que la inflación general esté en el 3% en 2026 y el 2,3% al año siguiente. La consecuencia directa del encarecimiento del petróleo es la consiguiente inflación y así llegamos a la tercera cicatriz, la subida de los tipos de interés. El BCE elevó, el 11 de junio, el tipo de la facilidad de depósito desde el 2% al 2,25%. Este movimiento se produjo mientras se estaba contestando a esta encuesta. La facilidad de depósito es el interés que reciben los bancos por dejar su dinero en el BCE de un día para otro y es el que siguen los mercados como instrumento de política monetaria.
El 55% de los expertos opina que “la inflación es transitoria, pero el BCE debe subir los tipos para mantener ancladas las expectativas de inflación y evitar efectos de segunda ronda”. La mitad, el 24%, considera que el repunte del IPC es “estructural y tardará en volver al objetivo del BCE”, el 2%, “si Fráncfort no sube tipos”. Un 19% estima que volverá a su cauce sin medidas adicionales. Entre los economistas que ayudan a la elaboración de esta encuesta de PwC, la mayoría espera una subida adicional de 0,25 puntos este año.
El Gobierno español ha tomado medidas fiscales para paliar los efectos de la guerra. Una mayoría, el 66%, no cree que sean adecuadas; el 38% porque deberían haber sido más focalizadas y el 28% porque al subvencionar a las gasolinas, se facilita el consumo de petróleo y gas, algo que se debería evitar. Un 33% sí está de acuerdo con ellas.
Los mercados de valores reflejaron con fuertes caídas el inicio de las hostilidades, pero pronto se recuperaron y ahora están en máximos históricos, tanto las Bolsas de Estados Unidos como el Ibex 35. El índice español ha cerrado el mejor semestre desde 2020, con una subida del 14%. El 72% de los encuestados consideran que las Bolsas mundiales están sobrevaloradas y no reflejan las incertidumbres económicas. De ellos, el 45% lo achacan al auge de las empresas de inteligencia artificial y a la gran liquidez del mercado, por lo que temen “que pueda llegar un ajuste”. El resto, el 27%, dicen que la sobrevaloración se debe a que no se están considerando los riesgos geopolíticos, por lo que también creen en un posible ajuste. Para el 21% no hay sobrevaloración: el optimismo inversor está justificado por los buenos resultados empresariales o bien por el exceso de liquidez a escala global.
Los directivos creen mayoritariamente, el 69%, que la situación económica y geopolítica mundial seguirá inestable hasta 2027
Bajando al detalle de los sectores más golpeados o vulnerables a la prolongación de la guerra, los directivos apuntan al del transporte, el 75%, la agricultura, el 66%, y el químico, el 45%. A continuación sitúan a la automoción y el turismo. Los menos afectados serían, en opinión de los encuestados, el sector financiero y el inmobiliario. Las medidas tomadas por los gobiernos y la UE para mitigar el golpe han elevado el gasto público.
Ante la pregunta de si podrían mantener la disciplina fiscal y, simultáneamente, seguir elevando el gasto militar y las inversiones en la transición energética, los encuestados lo rechazan. Para el 78% Bruselas se verá obligada a flexibilizar las reglas fiscales y aceptar mayores niveles de deuda pública estructural, algo que ya ha empezado a reconocer. Los fondos europeos Next Generation han impulsado la economía española, pero acabarán de llegar entre agosto y diciembre de este año. ¿Se frenará la economía de golpe? El 50% dice que no; de ellos, el 26% cree que existen otros factores que están impulsando el PIB y habrá una transición ordenada. El 24% restante confía en la inercia de la economía y las propias infraestructuras creadas por los fondos. Sin embargo, el 49% se teme un frenazo porque atribuyen buena parte del crecimiento reciente a la inversión y al gasto de los fondos que desaparecen.





